El juego de póquer - 28 Nov 2007
Después de 5 años de desgaste, el pronóstico para la
finalización este año de la negociación del Acuerdo de Asociación
Económica de la Unión Europea con los 79 países que componen las 6
regiones del África, Caribe y Pacífico (ACP) es reservado. Este acuerdo
pretende reemplazar las preferencias unilaterales europeas a favor de
sus ex colonias contenidas en el Acuerdo de Cotonou -que reemplazó en
el año 2000 el Acuerdo de Lomé firmado hace 25 años. El objetivo
central de los europeos es, según el comisario de Comercio, Peter
Mandelson, “transformar la relación de dependencia comercial en una
basada en la diversificación y el crecimiento”.
El comisario Mandelson reconoció en un reciente
artículo publicado en el diario británico The Guardian titulado ‘Esto
no es un juego de póquer’ que los Acuerdos de Cotonou, y anteriormente
el de Lomé “discriminan a favor de algunos países (los ACP) y en contra
de otros, a menudo igualmente necesitados. Esto no es moralmente
correcto”, añade para nuestra sorpresa el jerarca comercial europeo,
“ni compatible con las reglas internacionales del comercio
internacional”.
¿A qué se refería Mandelson? El quid del asunto es que
Colombia y los otros miembros de la OMC hicieron causa común en Ginebra
hace 6 años para aceptar una derogación temporal, que vence el mes
entrante, de la regla de oro del sistema multilateral de comercio de no
discriminación para que la Unión Europea pudiera santificar las
preferencias arancelarias unilaterales del Acuerdo de Cotonou a favor
de los países ACP, a cambio de poner en vigencia un nuevo sistema para
finales del 2007. Y a menos que este nuevo esquema sea compatible con
la OMC, así lo advierte Mandelson, la Unión Europea tendría que
reemplazar estas preferencias por otras de menor alcance, o enfrentar
nuevas demandas en la OMC que se perderían sin remedio.
La reacción de la Comisión Europea para evitar este
descalabro anunciado no se hizo esperar; dada la imposibilidad de
cierre para finales del 2007, la semana pasada redujo dramáticamente
sus pretensiones respecto de las negociaciones del Acuerdo de
Asociación Económica con los países ACP, pues dejó de lado los llamados
temas nuevos (servicios, inversiones, compras del sector público,
facilitación de comercio, propiedad intelectual, derechos laborales y
ambientales) y se concentró en el pilar del comercio.
Entretelones, ello tiene que ver con el banano, la
fruta de la pasión europea. Según fuentes europeas, Francia y España,
que defienden la producción de banano en sus departamentos de ultramar
-Martinica, Guadalupe y Canarias-, le exigen a la Comisión Europea que
el banano sea tratado como un producto sensible como el azúcar para que
sea excluido de la negociación con los ACP. Para contrarrestar esta
presión, la Comisión Europea les ha propuesto que el banano proveniente
de los países ACP sea objeto de una salvaguardia que eleve los
aranceles cuando las importaciones aumenten el 25 por ciento.
¡Después de todo, quizás las negociaciones sí son un juego de póquer!
Fuente: Portafolio
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