"Ajusticos" al TLC y al ALCA

Mientras economías grandes de América Latina, como Argentina, Brasil y Venezuela se resisten en firme posición de no avanzar en un área de libre comercio para las Américas en tanto ese tipo de pactos consagren desigualdades como las que permiten a Estados Unidos exportar sus productos agrícolas a precios por debajo del costo de producción; el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, se desgañita para que, pese a tan abominable privilegio y a otros peores, se acelere la firma del TLC que se negocia entre tres países andinos y la superpotencia. Fortalezas agroindustriales de América, como Brasil en café, carne, etanol, soya o azúcar, o Uruguay en carne y arroz, o Argentina en trigo y soya, declaran que hay que derrotar en el escenario multilateral de la OMC y en su próxima reunión de Hong Kong, en asocio con Asia y África, las perversidades del esquema de comercio que los poderosos quieren imponer; en tanto Uribe afirma que acabar el trato con Estados Unidos es cuestión de “ajusticos”.

El 4 de noviembre en Bogotá, el jefe negociador de Colombia, Hernando José Gómez, intentó explicar cuáles eran tales “ajusticos”. En agricultura, por ejemplo, no hay funcionamiento de la Mesa y se prepara un paquete que no contenga aranceles para ningún producto nacional fundados en el Sistema Andino de Franjas de Precios, sólo habrá, para aquellos “hipersensibles”, algunas salvaguardas cuando las cantidades de importaciones avasallen a la producción nacional; dejando claro que dichos mecanismos no serán permanentes, y que se podría acudir a ellos sólo por unos años, y luego desaparecerán. Dentro de los “ajusticos” está que las concesiones que se otorguen al Tío Sam no podrán ser menos que las entregadas a los países del MERCOSUR y que lo que ya se ha dado en la mesa, que está avaluado en 450 millones de dólares anuales, como el ingreso exclusivo e inmediato de trigo y cebada sin aranceles, deberá mantenerse. Las concesiones recibidas por Colombia no valen un millón de dólares, no se han recibido respuestas a las solicitudes en lácteos y azúcar, y en días pasados la mesa de Medidas Sanitarias concluyó que nada se modificará allí para propiciar exportaciones nacionales en sectores que requieren la remoción de barreras de ese corte.

La industria proclama que ya tiene acceso inmediato para el 99% de las posiciones arancelarias, pero oculta algunos “ajusticos” pendientes como las definiciones en torno al comercio de usados y remanufacturados, a las exigencias, mayores que las que rigen hoy, en términos de materias primas para las exportaciones de confecciones colombianas y a la ambición norteamericana de exportar hacia acá procesados con café de países distintos a los andinos. En temas medulares como los del capítulo de Inversiones, entre los “ajusticos” por definir están cláusulas referidas al control de capitales, la inclusión de la deuda pública nacional y territorial en las prerrogativas de “seguridad jurídica” que tendrán las inversiones directas; y tampoco está resuelto el derecho a indemnización estatal que éstas últimas podrían reclamar ante el Estado en caso de daño por conflicto armado o contienda civil.

En materia laboral no hay acuerdo sobre el indispensable cumplimiento de las legislaciones laborales nacionales, sobre todo en Colombia con un 60% de empleo informal. En materia ambiental, Estados Unidos accedió a no hacer “biopiratería”, pero falta el “ajustico” para saber como cumplirá; en Propiedad Intelectual continúa el “trancón” por el aumento del tiempo de patentes de medicamentos en menoscabo del acceso a ellos para los ciudadanos y por los demás abusos de la agenda estadounidense en ese renglón que causaron el retiro de tres negociadores nacionales; tampoco se ha determinado nada sobre la cesantía de las agencias comerciales ( como las de viajes) que se quiere eliminar, contrariando el Código de Comercio, y falta el “ajustico” en Telecomunicaciones sobre el texto en telefonía rural, la inclusión de los celulares en el TLC, que cobija a 18 millones de usuarios y la diferenciación de interconexión si se da para cualquier proveedor de servicio de telefonía o sólo para operadores. No se ha concretado nada para la petición gringa acerca de la participación de sus proveedores en las compras de TELECOM y ECOPETROL y ni se ha precisado si en Compras Estatales las normas serán bilaterales o multilaterales. Y todo el país sabe que en el tema de “reserva de pantalla”, que Estados Unidos considera una barrera, el “ajustico” está muy lejano.

Todos estos “ajusticos”, y quién sabe cuántos más, permiten evaluar el real estado de la negociación, lo que para países con economías más fuertes que la de Colombia, es asunto de fuerte divergencia, para el gobierno colombiano es eso, “ajusticos”.

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