Declaración del movimiento sindical colombiano frente al acuerdo de Cooperación Laboral del TLC entre Colombia y Canadá

CENTRALES SINDICALES COLOMBIANAS SIGNATARIAS: CUT-CGT-CTC

Declaración del movimiento sindical colombiano frente al acuerdo de Cooperación Laboral del TLC entre Colombia y Canadá

COMUNICADO DE PRENSA

21-2-2009

La presente Declaración se realizó después de la participación en un Taller de Trabajo con el Consejo Laboral Canadiense y la CSA, donde analizaron las particularidades del TLC y especialmente del Acuerdo de Cooperación Laboral Complementario, el cual será presentado al Parlamento canadiense para su evaluación.

Por Julio Roberto Gómez E., Apecides Alvis Fernández y Tarcisio Mora Godoy (*)

Rebanadas de Realidad - CUT-CGT-CTC, 21/02/09.- La Confederación General del Trabajo, CGT, la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC y la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, reunidos el 21 de enero en Bogotá D.C., ciudad capital de Colombia, con representantes del Canadian Labour Congreso (CLC) para analizar el Acuerdo de Cooperación Laboral (ACL) del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado el 6 de junio del 2008 entre los gobiernos de Colombia y Canadá de manera unitaria convenimos que:

Los Tratados de Libre Comercio actualmente en discusión, son el desarrollo de un principio fundamentalista del Modelo Neoliberal, que ante la imposibilidad de imponer, a través de la OMC, las exigencias de las transnacionales en temas tan delicados como Propiedad Intelectual, Medicamentos, Acceso a Mercados, Agricultura, Servicios, Subsidios, Políticas Antidumping y Derechos Compensatorios entre otros, imponen este tipo de tratados; de los cuales los únicos que sacaran ventaja serán grandes monopolios como: Colombia Goldfields Ltd, B2 Gold, Coaldcorp Mining Inc o Frontier Pacific Mining Corporation, en contra de las mayorías de nuestro país y por que no de las de Canadá, pues de todos es sabido que el capital no conoce de Dios ni de Patria a la hora de garantizarse sus jugosas utilidades.

Los impactos Políticos, Económicos, Sociales, Culturales, Éticos y Medio Ambientales, serán catastróficos para una nación que como Colombia no se encuentra preparada para una apertura de su mercado interno, por su atraso en materia tecnológica, por la escasa capacidad de consumo de su población, por la debilidad manifiesta de su sector agropecuario, pero fundamentalmente por las gigantescas asimetrías con la economía canadiense.

Desde nuestra perspectiva, un comercio justo debe significar desarrollo y progreso de los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales de la sociedad colombiana. Sin embargo con la firma del TLC entre Canadá y Colombia, no se estarían garantizando tales derechos. Frente a los derechos laborales y de libertad sindical, se convierte el TLC en una oprobiosa recompensa a gobierno y empresarios respecto de la violación de los mismos, olvidando y dejando en la impunidad los más de 2700 sindicalistas asesinados, perpetuando las omisiones del Estado colombiano al cumplimiento de los convenios ratificados y a las recomendaciones y solicitudes directas realizadas por los órganos de control de la OIT.

Lo anterior en la medida que lo que podrían constituir protecciones sustantivas de los derechos laborales están fuera del TLC, en un Acuerdo Paralelo cuyas disposiciones finales se centran en un criterio discrecional de las Partes y no en acciones jurídicas independientes que posibiliten a los trabajadores/as y sus organizaciones sindicales representativas, el ejercicio pleno de sus libertades y derechos.

En cualquier caso, dichas cláusulas laborales no otorgan una protección real para los trabajadores/as, al centrarse solo en la aplicación de las Leyes Laborales existentes más que en presionar por mejorar los estándares laborales existentes, independientemente de que se vinculen o no con los ámbitos comerciales y de inversión vinculados al TLC.

La grave situación de violación de los derechos humanos y sindicales que prevalece en Colombia, denunciada a nivel internacional en el ámbito de la Organización Internacional del Trabajo, así como en otros foros de lucha por el respeto a los derechos humanos, difícilmente podrá ser enfrentada en sus raíces más profundas con el pago de multas por parte de un gobierno, que como el de Colombia, no ha demostrado ninguna voluntad política para encarar dicha situación y comprometerse con el fin de la violencia contra sus ciudadanos, los sindicatos y sus dirigentes.

Es claro que la legislación laboral colombiana vigente actualmente esta encaminada a hacer nugatorios los derechos de sindicalización, contratación colectiva y huelga; amén de constituir un legado de normas que desregulan, deslaboralizan, flexibilizan y abaratan la mano de obra a niveles “competitivos” para las Transnacionales, que no dudaran en desplazarse de otros lugares para usufructuar tales ventajas, con las consecuencias por todos conocidas, de desempleo de donde salen y de envilecimiento de la pobreza adonde llegan.

Estas consideraciones son plenamente coincidentes con lo afirmado en el documento de la CLC que acabamos de conocer, con lo que existe un terreno común en el diagnóstico sobre el TLC.

Existe, también, un aspecto netamente político: Con la suscripción del TLC con Canadá, el gobierno de Colombia intenta presionar al Congreso estadounidense para que apruebe finalmente el TLC Colombia-USA, al mostrarle que habrá desvío de comercio y que un país que es reconocido por su preocupación por los derechos humanos y el medio ambiente, como Canadá, es capaz de acordar un TLC con Colombia.

El Modelo Neoliberal, ha hecho crisis, y no se entiende como, cuando las naciones desarrolladas buscan proteger sus aparatos productivos nacionales, garantizar su soberanía y seguridad alimentarias, fortalecer sus mercados internos y en general toman medidas conocidas como proteccionistas, a las naciones subdesarrolladas se nos presenta, como la tabla salvadora, la aplicación de Tratados de Libre Comercio que significan todo lo contrario. El TLC Colombia-Canadá se firmo a espaldas de los colombianos, sin ningún tipo de participación real y efectiva de la sociedad civil, sin ningún tipo de estudio de sus impactos y eso ha de quedarle claro al parlamento canadiense.

Las organizaciones sindicales colombianas estamos convencidas que en este escenario, el ACL nace ya fracasado, y que el TLC conducirá a un aumento en el nivel de violaciones de los derechos laborales, afectando asimismo la soberanía de la nación colombiana en lo económico, en lo social, en lo político y en lo cultural.

Por lo anterior, el movimiento sindical colombiano invita a la sociedad canadiense en su conjunto, a su parlamento, a mostrar la mayor de las solidaridades para con el pueblo colombiano, movilizándose en contra y absteniéndose de ratificar un TLC, que al igual que los firmados con los Estados Unidos, con la Asociación Europea de Libre Comercio, EFTA, y el que se pretende firmar con la Unión Europea, solo agravaran la ya de por si difícil situación de una nación que no merece lo que le esta pasando.
(*) Secretario General de la CGT, Presidente de la CTC y Presidente de la CUT.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Hilda Sánchez, asesora del Secretario General de la CSA y coordinadora del grupo de Sindicatos OMC.