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- Draft declaration on SEZs and displacement (Bhubaneswar, June 2007)
- Kavaljit Singh, "Why investment matters: The political economy of international investments", 2007
- Navdanya, "Corporate hijack of retail: Retail dictatorship versus retail democracy", 2007

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- FDI Watch

El “libre” comercio letal para los agricultores de la India

Por Devinder Sharma
Diciembre de 2007

“Si quieren convertir al mundo en una aldea global tendrán que eliminar todas las aldeas existentes”, dice un dicho del Punjab. El proceso de eliminación de las aldeas rurales existentes -base del sustento de las economías en desarrollo- ya ha comenzado. Los agricultores están desapareciendo de los Estados Unidos y la Unión Europea le sigue los pasos, así que ahora es el turno de los países en desarrollo. No causa sorpresa, pues, que las economías de los países en desarrollo enfrentaran un ataque sin precedentes procedente de diversas direcciones. Después de todo, el mundo se ha transformado en una aldea global. El trastorno social, económico y político que acompaña la rápida transformación de las aldeas para integrarse al mundo determinará el futuro de la India, con sus aproximadamente 600.000 aldeas rurales, probablemente la mayor congregación de aldeas del mundo. La vida de la India transcurre en sus aldeas.

Detrás de las duras realidades económicas y tal vez como expresión de la más degradante y humillante de las desigualdades humanas se encuentra la manera en que en los países ricos se trata al ganado, a costa de millones de agricultores de la India. Cuando comparé por primera vez el estilo de vida de las vacas occidentales con el de los agricultores de la India, no me di cuenta que esto heriría la sensibilidad de por lo menos algunos de los economistas y autoridades políticas principales. La Unión Europea brinda una subvención diaria de 2,7 dólares por vaca y la que ofrece Japón es el triple de la de los Estados Unidos, que asciende a 8 dólares por vaca, mientras que el 77 por ciento de la India sobrevive con menos de medio dólar diario. [1]

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Tanto EE.UU. como China quieren una mayor participación en el sector del mercado de frutas de la India (Foto: Thomas Wahl)

El camino hacia el crecimiento y a través de él, apoyándose en esas descarnadas desigualdades, lo marca la libertad económica. Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de los países ricos, libertad significa mercados “libres”, “libre” comercio e inversión. Esa libertad en realidad ofrece al capital de los Estados Unidos acceso mundial sin limitaciones para hacer lo que quiera, donde quiera y toda vez que quiera. Esa libertad implica el menoscabo de la democracia, la usurpación de los recursos naturales y el escamoteo de los derechos de los pueblos en la mayor parte del mundo para asegurar que los ricos sigan siendo ricos.

La supervivencia del mundo empresarial depende del éxito del “libre” comercio y la inversión. En ningún otro lado ha golpeado tanto al mundo como en la agricultura. Llama la atención que a partir de 1995 -el año en que se creó la Organización Mundial del Comercio (OMC)- los agricultores de todo el mundo sean un grupo bajo acoso. Están desvalidos ante los productos con los que sus pares de otros países inundan los mercados a precios artificialmente bajos. Esos agricultores son víctimas de los mercados “libres” que desencadenan la liberalización desleal del comercio, que en su camino destruye formas de vida y sustento.

El paradigma del libre comercio ha procedido con inteligencia, enfrentando entre sí a comunidades agrícolas de distintos países. Los agricultores jamaiquinos están preocupados por las importaciones lácteas del Reino Unido, que llegan a precios más baratos; los agricultores filipinos están preocupados por las importaciones más baratas de arroz provenientes de los Estados Unidos; a los agricultores indonesios les preocupa el precio más barato del arroz proveniente de Estados Unidos y Vietnam; a los productores de manzanas de los Estados Unidos les preocupa la importación de manzanas más baratas de China; y los agricultores de la India están preocupados por los aceites comestibles más baratos de Indonesia, Malasia, Brasil y Argentina, y el té más barato proveniente de Sri Lanka. La lista es interminable.

Un giro de 180 grados en la autosuficiencia alimentaria

Hace cuarenta años, la difunta primera ministra india Indira Gandhi emitió un sello postal para conmemorar una cosecha récord de trigo de 17 millones de toneladas - un aumento de cinco millones de toneladas de la mejor cosecha alcanzada hasta entonces y un salto asombroso con respecto a la grave escasez de alimentos de 1965-66 - que sentó las bases de la “Revolución Verde”. Fue la introducción de una era de autosuficiencia alimentaria, y en virtud de la seguridad alimentaria se instauraba una verdadera soberanía nacional.

El cuento de la Revolución Verde forma ahora parte de la historia, pero lo que hizo salir al país de una existencia de déficit alimentario perpetuo después de la Independencia fue una combinación de factores: una fuerte voluntad política de que el país dependiera de sus propios alimentos, una comunidad científica activa, una serie de medidas políticas proteccionistas y sobre todo una comunidad rural heroica.

Hoy, a 60 años de la independencia de India, un giro de 180 grados en las políticas agrícolas nacionales está llevando al país nuevamente a los días de déficit alimentario. El mercado es el nuevo mantra agrícola, y la agricultura es sacrificada en el altar de la liberalización económica. De ahí que las importaciones de productos básicos agrícolas se multiplicaron a lo largo de los años. En el periodo post-globalización, entre 1996-97 y 2003-04, las importaciones aumentaron 270 por ciento en volumen y 300 por ciento en términos de valor. [2] Para una economía agraria, la importación de alimentos equivale a la importación de desempleo.

India importó 5,5 millones de toneladas de trigo en 2006 y espera importar otros cinco millones de toneladas de trigo en 2007-08 en lo que parece ser un esfuerzo por integrar la agricultura india a la economía mundial. Sin responsabilidad aparente de los agricultores y sin haber mediado escasez alguna en materia de producción, esto convirtió al país en el mayor importador mundial de trigo. La decisión de importar trigo es absurda: el gobierno permite que las compañías agrícolas privadas compren trigo nacional a precios más bajos (probablemente los más bajos del mundo) y luego importa trigo extranjero a un precio mucho mayor. El libre comercio y las políticas que lo acompañan está arrastrando así al país a la dependencia.

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Agricultores de algodón protestan contra el libre comercio en Pandharkawada, Maharashta, mayo de 2007 (Foto: Vidarbha Janandolan Samiti)

Esa importación de trigo a gran escala guarda reminiscencia con la Gran Hambruna de Bengala de 1943, el mayor desastre alimentario del mundo registrado hasta ahora. Se estima que cuatro millones de personas murieron de inanición en tiempos en que no había escasez de producción de alimentos. Unos 65 años después, impulsada por políticas mundiales de libre comercio, India parece seguir el mismo camino. En una época en que no hay falta de producción, el sector privado acapara alimentos. Todo indica que la embarazosa historia del trigo se replicará con el arroz.

Desde el comienzo de la liberalización económica de 1991 se ha revelado una serie de nuevas políticas industrializadoras. Habiendo establecido el marco político que permite el control privado de los recursos comunitarios -agua, biodiversidad, bosques, semillas, mercados agrícolas y recursos minerales- sucesivos gobiernos han sentado las bases de una política de expulsión de los agricultores. La crisis se exacerba con iniciativas que promueven la privatización de los recursos naturales, la apropiación de tierras agrícolas, integrando a la agricultura india con la economía mundial y erradicando a los agricultores de la agricultura -en esencia, el sello del modelo neoliberal. En 2000, el gobierno introdujo una política para establecer las Zonas Económicas Especiales como un tipo de espacio extraterritorial con relación a reglamentaciones, aranceles, derechos y actividades comerciales nacionales. El objetivo es incrementar la inversión nacional, atraer la inversión extranjera directa (IED) y promover la producción con destino a la exportación como motor del crecimiento económico. A partir de junio de 2007 se propusieron más de 500 Zonas Económicas Especiales que requieren unas 41.700 hectáreas de tierra, en gran parte tierra cultivada de primera. [3] [4]

En la agricultura, la IED también llega en nombre de la tecnología. La Iniciativa para el Conocimiento en Investigación, Educación y Comercialización Agrícola entre India y los Estados Unidos, lanzada formalmente por el Presidente Bush en Hyderabad el 3 de marzo de 2006, es a los efectos prácticos el lanzamiento de una segunda Revolución Verde. Se está poniendo en práctica sin establecer primero las razones que hay detrás de la terrible crisis agrícola. Dos de las transnacionales estadounidenses que se sientan en el directorio que rige la Iniciativa indo-estadounidense, Monsanto y Wal-Mart, ya dijeron que no tienen interés en la investigación sino en vender sus productos.

Pensando en el objetivo de transferir la indeseable y riesgosa tecnología de la ingeniería genética aplicada a plantas y animales, que no encuentra en el mundo demasiados adeptos, Estados Unidos considera que la India es un basurero fácil. Visto a la luz de la agricultura contractual, de la agroindustria, de las zonas económicas especiales, de la IED en los productos básicos y en la venta al público de productos agrícolas, así como del empuje de la agroindustria, todo el énfasis de la política está claramente dirigido a permitir el control privado sobre la cadena alimentaria.

Armadas con leyes de propiedad intelectual más poderosas y tecnologías ambientalmente perniciosas, como los cultivos modificados genéticamente, esas transnacionales ya han iniciado una operación internacional para apropiarse de la agricultura mundial. Toda la cadena alimentaria ha pasado lenta y sistemáticamente a manos de tres tipos de conglomerados mundiales -Monsanto/Syngenta como compañías de la tecnología, Cargill/ADM como comerciantes de alimentos y Wal-Mart/Texco como vendedores al público de alimentos- con el argumento de que la agricultura a pequeña escala se ha convertido en una carga para la nación y que cuanto más pronto el país se desembarace de la clase rural, mejor será para el crecimiento económico. Las normas de comercio e inversión les resultan ideales para fortalecer el control de las transnacionales sobre la cadena alimentaria.

Las reformas agrícolas se introducen con el argumento de aumentar la producción de alimentos y minimizar los riesgos que en materia de precios enfrentan los agricultores. Pero están destruyendo la capacidad productiva de las tierras agrícolas y expulsando a los agricultores de la agricultura. Algunas de esas reformas son el fomento de la agricultura contractual, la transacción de futuros en los productos agrícolas básicos, el arrendamiento de tierras, la formación de compañías para poder ocupar más tierras, y la compra directa de los productos agrícolas básicos mediante la enmienda de la Ley de Comité de Productos y Mercados Agrícolas (APMC, por su sigla en inglés). Actualmente, 16 estados han reformado dicha ley, algunos totalmente y otros parcialmente, y el gobierno procura desmantelar a corto plazo el sistema de compra de alimentos y distribución pública. La enmienda de la Ley APMC fomenta la creación de vínculos con los mercados a través de una variedad de instrumentos, entre ellos la agricultura contractual y la agricultura empresarial. Ese tipo de sistema ya ha causado estragos en la compra de trigo, obligando al país a convertirse en el mayor importador de trigo del mundo. Expulsará a la mayoría de los agricultores de la agricultura.

El mantra dice que es necesario que los agricultores queden a merced de las fuerzas del mercado. En la medida que sean productores “ineficientes”, deben ser reemplazados por la agroindustria. Por lo tanto, el mundo pronto tendrá dos tipos de sistemas agrícolas: los países ricos producirán alimentos básicos para los más de 6.000 millones de habitantes del planeta, y los países en desarrollo producirán cultivos comerciales como tomate, flores, guisantes, girasol, fresas y vegetales. Los dólares que los países en desarrollo obtengan de la exportación de esos cultivos finalmente serán utilizados para comprar granos alimenticios a los países desarrollados. En realidad, volvemos a los días de déficit alimentario.

Enfrentados a la OMC

Aún antes de que surgiera la OMC el 1º de enero de 1995, los agricultores indios estaban al frente de la campaña mundial contra las injustas normas comerciales que se estaban pergeñando, de lo cual dan cuenta las movilizaciones contra el Proyecto de Dunkel (Arthur Dunkel era el presidente del Comité de Negociaciones Comerciales del GATT). Lo que esencialmente comenzó como protestas contra el ingreso de grandes transnacionales al sector de semillas de la India, para impedir el control empresarial de las semillas a través del Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC, o TRIPs por su sigla en inglés), posteriormente creció hasta convertirse en una de las mayores oposiciones al paradigma del libre comercio.

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En la década de los 90, los hindúes pusieron en marcha un movimiento de acción directa para sacar a Cargill fuera de su país. (Foto: Thomas Schlijper)

Ya en diciembre de 1992 el movimiento Karnataka Rajya Rayota Sangha, dirigido por el difunto Profesor M. D. N Nanjudaswamy, había llevado a los agricultores a irrumpir en la oficina de Cargill en el Estado de Karnataka, tirando a su paso todos los documentos y semillas que podían agarrar. El asalto de la oficina de Cargill Seeds trae también el recuerdo de las fuertes protestas de la Embajada de los Estados Unidos, que llevaron al entonces Primer Ministro P. V. Narasimha Rao a ofrecer disculpas incondicionales.

En marzo de 1993, más de 50.000 agricultores llevaron a cabo una manifestación multitudinaria en Nueva Delhi contra el Proyecto de Dunkel. Tal vez en esa época pocos de los agricultores que participaban en la protesta entendían lo intrincado del Proyecto de Dunkel, pero eran suficientemente concientes de que las propuestas los perjudicarían. Los dirigentes de la “satyagrah” (resistencia pacífica) de la semilla, como se llamó a la movilización, alertaron al gobierno que no adoptara medidas que pudieran suponer una transferencia del control de las semillas a las transnacionales.

El movimiento que se opone a la inclusión de la agricultura en la OMC ha continuado. Después de los agricultores, los sindicatos, las ONGs y otros varios grupos de la sociedad civil tomaron las calles. Gradualmente, los partidos políticos comprendieron las complejidades e intereses en juego en las negociaciones en curso, como resultado de lo cual “OMC” pronto se convirtió en un acrónimo familiar. El movimiento contra la OMC se esparció a todos los rincones del país, abarcando a partidos políticos de todos los matices.

Los líderes de la oposición han acusado reiteradamente al gobierno de falta de sensibilidad ante la opinión pública y de comprometerse sin tomar en cuenta al Parlamento. La OMC surgió como uno de los temas de comercio internacional más controvertidos que captó la atención del país. Gradualmente la vehemencia de las bases comenzó a extenderse al sistema político. Ex primeros ministros, personalidades eminentes, figuras literarias y varios movimientos de masas engrosaron posteriormente las filas del movimiento nacional.

Ante todo, debido a esa vehemencia generada dentro del país, la posición de la India en la OMC se endureció con los años. Sabiendo que cada movimiento en la sede de la OMC en Ginebra o en las reuniones ministeriales de la OMC es observado y analizado minuciosamente, los negociadores de India han tenido en cuenta hasta ahora los intereses nacionales a la hora de negociar. Pero con los años, el cansancio que ha comenzado a invadir a las organizaciones de masas ofrece a los negociadores amplio espacio para ceder. La oposición a la OMC también generó nuevas protestas contra las zonas económicas especiales, las adquisiciones de tierra y la IED en la venta de alimentos al público. Tal ha sido la intensidad de esas protestas que el gobierno ha tenido que introducir una nueva política de rehabilitación para los desplazados por las adquisiciones de tierras y ha conformado un grupo de expertos para supervisar la política de distribución de la tierra.

Sin embargo, el camino haciaa la liberalización económica continúa. Después de la suspensión de las negociaciones de la ronda de Doha a mediados de 2006, Nueva Delhi ha sufrido presiones que procuran obligarla a abandonar su oposición férrea. El Director de la OMC, Pascal Lamy, ha visitado India de vez en cuando, y en cada una de las oportunidades ha tratado de ejercer presión en nombre de los países desarrollados. Sabiendo bien que la postura “dura” de Kamal Nath apunta solamente a los medios crédulos, Lamy ha dejado reiteradamente en claro que es necesario llegar a un acuerdo sobre Doha lo más rápidamente posible. Lo que es más importante, sabiendo que toda la atención del país continúa centrada en la OMC, Nueva Delhi se ha dispuesto agresivamente a firmar tratados de libre comercio (TLC) bilaterales y regionales.

Los TLCs que liquidan a los agricultores

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Los hombres al volante: el presidente de la Confederación de la Industria de la India Sunil Bharti Mittal, el Secretario General de BusinessEurope Phillippe de Buck, el Comisario de Comercio de la Unión Europea Peter Mandelson y el Ministro Indio de Comercio e Industria Kamal Nath celebrando el lanzamiento de la negociaciones para un TLC entre la UE y la India, en Nueva Delhi, en noviembre de 2007. (Foto: Raveendran, AFP)

La liberalización del comercio ya ha expuesto a los agricultores de los países en desarrollo a una competencia funesta, bajando a pique los precios, deteriorando los salarios rurales y exacerbando el desempleo. Unos 20 años atrás, cuando el Banco Mundial y el FMI claramente vincularon el crédito en el marco de las políticas de ajuste estructural con la diversificación de los cultivos, las políticas agrícolas comenzaron a cambiar. En el proceso, los países en desarrollo se han visto forzados a desmantelar el apoyo estatal a la compra de alimentos, retirar las ayudas en materia de precios a los agricultores y suavizar las leyes que fijaban restricciones a la tierra para permitir que el sector empresarial se introdujera en la agricultura. El proceso de encaminar la producción de los alimentos básicos y los principales productos básicos comerciales hacia los países ricos e industrializados fue legitimado finalmente en la OMC. La diversificación de los cultivos es el nuevo mantra agrícola para los países en desarrollo. El fortalecimiento de la fuerte muralla armada en torno a la agricultura altamente subvencionada de los países desarrollados representa un sombrío futuro para los países en desarrollo. Con la inundación de productos agrícolas baratos en los países en desarrollo el mundo pronto será testigo del mayor desplazamiento ambiental: no por la construcción de grandes represas y proyectos hidroeléctricos, sino por la agricultura.

A diferencia de la agricultura de los países de la OCDE, la agricultura india es diversa y se basa en la riqueza de biodiversidad disponible. India produce 260 cultivos todos los años mientras que Europa y los Estados Unidos no cuentan más de 30 cultivos, aproximadamente 10 de los cuales son comercialmente importantes. En India, cada uno de los 260 cultivos está vinculado a millones de formas de sustento.

Para un país que tiene casi una cuarta parte de la población agraria del mundo -unos 650 millones de agricultores- la agricultura sustentable es la única forma de brindar sustentos viables. Ahora ha comenzado a reconocerse el vínculo existente entre los suicidios de los agricultores y el impacto de las importaciones baratas y subvencionadas (el gobierno admite que más de 150.000 agricultores fueron empujados al suicidio entre 1997 y 2007, y el número aumenta rápidamente, registrándose un suicidio cada media hora), y la evidencia señala que la disminución de los precios de las importaciones conduce a una rebaja de los precios domésticos y la erosión de los ingresos de los agricultores.

El persistente estancamiento de la OMC ha impulsado a India a reorientar las políticas comerciales de los acuerdos multilaterales a los tratados bilaterales. India comenzó por explorar la posibilidad de establecer acuerdos amplios de cooperación económica con 16 países del este asiático, entre ellos los 10 miembros de la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por su sigla en inglés): China, Japón, Corea, Australia y Nueva Zelanda. Desde1992 India había priorizado estrechar vínculos con sus vecinos de Asia oriental con el objetivo primordial de que en la medida que los países desarrollados habían formado bloques comerciales regionales, India debería formar asociaciones similares con los aliados naturales de la región.

Acuerdos bilaterales de comercio de India

1. Acuerdo de Comercio e Inversión India-Unión Europea
2. Acuerdo de Comercio India-Pakistán
3. Acuerdo Comercial India-Bután
4. Acuerdo Comercial India-Bangladesh
5. Acuerdo de Cooperación Comercial India-Chile
6. Foro de Política Comercial India-Estados Unidos
7. Acuerdo Comercial Asia-Pacífico
8. Plan de Acción Conjunto de Asociación Estratégica India-Unión Europea
9. Cooperación Económica Amplia entre la República de la India y la República de Singapur
10. Acuerdo Marco con Chile
11. Grupo de Estudio Conjunto India-Corea
12. Acuerdo Marco con Estados del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico (GCC)
13. Acuerdo Comercial Preferencial India-MERCOSUR
14. Acuerdo Marco con Tailandia
15. Acuerdo Marco con ASEAN
16. Acuerdo Comercial Preferencial India-Afganistán
17. Diálogo Comercial India-Estados Unidos
18. Tratado de Libre Comercio India-Sri Lanka
19. Acuerdo Comercial India-Mongolia
20. Tratado Comercial India-Nepal
21. Acuerdo Comercial India-China
22. Acuerdo Comercial India-Maldivas
23. Acuerdo Comercial India-RPD de Corea
24. Acuerdo Comercial India-Ceilán
25. Acuerdo Comercial India-Japón

Fuente: Ministerio de Comercio, Gobierno de India (http://commerce.nic.in)

India también procura establecer TLCs transcontinentales. Ya está en marcha un tratado bilateral de comercio con la Unión Europea y ya han comenzado las conversaciones con Sudáfrica y el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). India también apunta a iniciar acuerdos comerciales preferenciales con la Unión Aduanera de África del Sur (Sudáfrica, Botswana, Namibia, Lesotho y Swazilandia).

Estos acuerdos bilaterales o TLCs tienen el propósito de eliminar los obstáculos arancelarios en los próximos diez años o aproximadamente, y eliminar los obstáculos técnicos a las importaciones. Se han establecido garantías explícitas para el tratamiento que se da a los inversionistas y proveedores de servicios extranjeros. Se están eliminando los obstáculos existentes a la biotecnología agrícola. Se están instrumentando compromisos específicos para desactivar las leyes y compromisos nacionales referidos a disciplinas severas y transparentes en materia de procedimientos para compras del sector público, normas de origen y aplicación efectiva de mano de obra nacional y leyes ambientales. En suma, se ha despejado todo lo que impida el libre funcionamiento de las transnacionales.

Los agricultores de la India siguen pagando el precio de esas políticas. Por casi siete años ya, Kerala, en el sur de la India, sufre una crisis agraria sin precedentes. Los precios de casi todos los cultivos comerciales, entre ellos el caucho, se han venido abajo principalmente debido a la política de exportación-importación resultante de la liberalización económica y de las condiciones impuestas como parte de los TLC: el TLC entre India y Sri Lanka, el TLC entre India y Tailandia y el Acuerdo de Libre Comercio del Asia meridional. Eso ocurre en momentos en que más del 80 por ciento del producto agrícola de Kerala es exportado.

En 2006, los aranceles a la importación para el aceite comestible se redujeron tres veces. Desde entonces, el precio en el mercado de la copra, el aceite de coco y el coco fresco ha caído drásticamente. En 2007, el arancel para la importación del aceite de palma refinado se redujo de 67,5% a 57,5%, y para el aceite de palma crudo de 60% a 50%. Como resultado de esto, los agricultores sólo obtienen un promedio de 3,80 rupias (US$ 0,09) por cada coco fresco. En el mercado al por mayor, el precio de la copra es de 3.200 rupias (US$ 81,7) por quintal (100 kilos) y el del aceite de coco es de 4.750 rupias (US$ 121) por quintal. [5] Las importaciones de aceite de coco, mientras tanto, aumentaron de 7.291 toneladas métricas en 2004-05 a 22.307 toneladas métricas en 2005-06. Cuatro millones de agricultores de coco de Kerala se han visto perjudicados por este repentino aumento de las importaciones.

De manera similar, la eliminación de la subvención a la exportación para la pimienta y el aumento del número de días (de 120 a 180) para conservar la pimienta importada para la extracción de oleorresina, se han convertido en otra amenaza para los cultivadores de pimienta. Las importaciones de pimienta aumentaron de 2.186,3 toneladas en 1995-96 a 17.725,3 toneladas en 2004-05. No es de extrañar que los dos distritos de Kerala que registran los mayores índices de suicidio produzcan predominantemente pimienta y café.

Casi todos los cultivos de Kerala -caucho, pimienta, cardamomo, jengibre, cúrcuma, café, té y vainilla- enfrentarán una crisis similar a la del coco. Como dice Thomas Varghese, quizás la mayor amenaza a los cultivos comerciales de Kerala sea el TLC entre India y la ASEAN, por el cual India tendrá que reducir drásticamente los aranceles al aceite comestible, la pimienta, el té y el café y para 2018 debe llevarlos a cero. [6]

Los países de la ASEAN también exigen la inclusión de más productos agrícolas en la lista de arancel-cero. No han aceptado la oferta de India de rebajar los aranceles aplicados a los cuatro productos básicos agrícolas mencionados en un 50% de manera gradual para 2022.

Pero Kerala no es el único Estado Indio que se ha visto perjudicado. Durante el periodo 1990-2005, la importación de pelusa de algodón aumentó a una tasa de crecimiento compuesto por encima del 75%. Las importaciones más baratas tiran abajo los precios locales, lo que da como resultado que la producción de algodón se torna económicamente inviable. La mayoría de los suicidios de los agricultores ocurre entre los productores de algodón. Mientras tanto, India es el mayor productor de leche del mundo. La producción láctea de la India se caracterizaba por cooperativas en las que participaban millones de hombres y mujeres. Y sin embargo, las importaciones lácteas registraron un aumento del 292% durante 2001 y 2003. [7] De un nivel prácticamente de autosuficiencia en 1994-95, India es ahora también el mayor importador del mundo de aceites comestibles, y las importaciones más baratas expulsan a los agricultores nacionales del cultivo de semillas oleaginosas.

India es además uno de los mayores productores de vegetales del mundo. Mientras que casi el 40% de los vegetales producidos se pudrieron como consecuencia de un mal manejo post-cosecha, la importación de vegetales casi se duplicó en apenas un año -de 92,8 millones de rupias (US$ 2,3 millones) en 2001-02 a 171 millones de rupias (US$ 4,3 millones) en 2002-03. [8] Las importaciones superaron los 2,7 millones de toneladas valoradas en 480 millones de rupias (US$ 12,2 millones) en 2003-04. Irónicamente, lo que se importa -guisantes, papas, ajos, anacardos o castañas de Cajú, dátiles, pepinillos- son cultivos en los cuales el país tiene un excedente y una ventaja comparativa. Mientras que las exportaciones indias son rechazadas por obstáculos no arancelarios, las importaciones de vegetales continúan inundando el mercado.

Con los TLC, por encima de la OMC y los programas de ajuste estructural del Banco Mundial y el FMI, destinados a convertir a los países en desarrollo en países importadores netos de alimentos, aparentemente se condena a los agricultores a abandonar la agricultura. El Dr. Ismail Serageldin, ex vicepresidente del Banco Mundial y ex presidente del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional -los financiadores de la Revolución Verde- había advertido hace algunos años que la cantidad de personas que se estimaba emigrarían del medio rural al medio urbano en India para 2015 sería igual al doble de la población del Reino Unido, Francia y Alemania juntos. Esto equivale a 400 millones de personas -refugiados agrícolas- que llegan a las ciudades desde hace ocho años. Otrora reverenciados y respetados por alimentar a la nación, resulta claro que los héroes de la India están siendo abandonados.

Una vez dejadas las aldeas desiertas, seguramente el mundo se convertirá en una verdadera gran aldea mundial.

Notas:

[1Informe de la Comisión Nacional sobre Empresas del Sector Informal, 2007

[2Prakash, T.N: Documento presentado en una consulta regional sobre “Agricultura a pequeña escala en una era de globalización” Dhaka, Bangladesh, 17-18 enero de 2005

[3Economic growth without social justice: EU-India trade negotiations and their implications for social development and gender justice (2007); Christa Wichterich et al www.wide-network.org

[4Por un análisis más detallado de la política de las Zonas Económicas Especiales: The New Maharajas http://www.indiatogether.org/2006/dec/dsh-mahasez.htm

[5Thomas Varghese (2007): Asean trade agreement will hurt Kerala farmers http://www.indiatogether.org/2007/jul/agr-tradefarm.htm

[6Thomas Varghese (2007): Asean trade agreement will hurt Kerala farmers, http://www.indiatogether.org/2007/jul/agr-tradefarm.htm

[7Resultado computarizado utilizando FAOSTAT

[8Mishra, S. 2003. Foreign fruits and vegetables imports at what cost, Hindustan Times, 1 de julio