Nicaragua es un miembro más del ALBA

Nicaragua se adhirió a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), proyecto de integración impulsado por Venezuela, Cuba y Bolivia, y basado en la cooperación, la solidaridad y el respeto a la soberanía y a la autodeterminación económica de los países de América latina.

En un discurso pronunciado ante más de cien mil personas en la plaza Juan Pablo II, y luego de tomar posesión como presidente, Daniel Ortega ratificó que el país será incorporado al Alba, propuesta, que desde 2003 proclama el presidente reelecto de Venezuela, Hugo Chávez.

"Nos vamos a incorporar al ALBA, esa unidad de los pueblos que es la única que puede sacar de la pobreza a toda América Latina", expresó el presidente centroamericano ante decenas de miles de personas que celebraron anoche el regreso del sandinismo al poder.

La adhesión de Nicaragua al proyecto que se contrapone en letra y esencia a los Tratados de Libre Comercio (TLC) diseñados por Estados Unidos, fue el jueves en Managua, en presencia de los mandatarios de Venezuela y Bolivia, Hugo Chávez y Evo Morales, y funcionarios de Cuba.

Con respecto, al Tratado de Libre Comercio suscrito entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta por sus siglas en inglés), firmado por el ex presidente Enrique Bolaños, sostuvo que constituye un acuerdo comercial desventajoso para Nicaragua, cuyas condiciones tendrán que ser revisadas posteriormente.

“El problema de esos acuerdos es que existe una asimetría con la economía de Nicaragua, que no puede competir con una economía como la de Estados Unidos”, dijo. El Alba es una propuesta de integración, mientras que el Alca responde a los intereses del capital transnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones.

El Alba pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Diseña mecanismos que generen ventajas cooperativas entre las naciones, y compensa las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Además, avala la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las potencias.

La propuesta le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques subregionales, situación que permite la apertura de nuevo espacios de consulta para identificar posiciones y espacios de interés, que permitan constituir alianzas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación.

En su discurso, Ortega afirmó que el modelo económico neoliberal aplicado en el país desde 1990 no solucionó los problemas del pueblo, sino que, por el contrario, incrementó la desigualdad social, y sólo benefició a las élites económicas del país.

En ese contexto, el líder sandinista, que gobernó Nicaragua por primera vez entre 1979 y 1990, anunció que su gobierno no permitirá la privatización del agua potable, “porque no podemos permitir que nuestros recursos naturales se pierdan, se destruyan”.

Según el mandatario, las privatizaciones no resuelven las necesidades de la población, dando como ejemplo a la crisis energética que enfrenta actualmente el país, que tiene privatizados los sistemas de distribución y generación energética.

Durante la campaña electoral, Ortega señaló a la distribuidora eléctrica Unión Fenosa, como la responsable de la crisis energética, y amenazó con expulsarla del país si no se lograba superar el problema.

Sobre la crisis sostuvo que se está preparando un plan de emergencia para enfrentarla, aunque no dio detalles de cómo se llevaría a cabo. Solo se refirió a la llegada de 40 generadoras de energía de 1.5 megavatios cada una, aportadas por la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Por otro lado, el Presidente destacó la cooperación que brindan La Habana y Caracas al pueblo nicaragüense, aún desde mucho antes de que el Frente Sandinista de Liberación Nacional ganara los comicios del 5 de noviembre pasado.

Mencionó la mano tendida por Venezuela para aliviar la crisis energética, mediante el suministro de combustible y de plantas eléctricas, y la ayuda cubana para erradicar el analfabetismo.

El suministro de hidrocarburos, la generación de energía eléctrica, educación, salud, desarrollo agrícola y la construcción de viviendas serán las principales áreas a cubrir por estos primeros acuerdos.

La ejecución de la mayoría de los proyectos de colaboración estará a cargo del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES), que abrirá una sucursal en Managua próximamente.

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