¿Un sueño pan-africano plagado de influencias?
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bilaterals.org | 17 de Septiembre, 2025
¿Un sueño pan-africano plagado de influencias?
Lanzada como el proyecto insignia de la Agenda 2063 de Unión Africana (UA), el Área de Libre Comercio Continental Africana [AfcFTA] [1] busca servir como el fundamento de un vasto mercado común entre los Estados integrantes de la organización. Se le describe como el punto de inflexión para la unidad económica continental, y AfcFTA aspira a estimular el comercio intra-africano, promover la industrialización y generar una nueva dinámica de crecimiento.
Pero más allá de la retórica pan-africana que con frecuencia es asociada con este megaproyecto, AfcFTA es en esencia un acuerdo de libre comercio bastante estándar, que atrae múltiples influencias e intereses geopolíticos. Con el apoyo de quienes proponen la ideología de libre comercio, incluida la Organización Mundial de Comercio (OMC), las instituciones financieras internacionales y la Unión Europea (UE), recibe varias formas de apoyo financiero y técnico.
Así, ¿acaso el AfcFTA es en verdad una iniciativa africana autónoma que sirve a los pueblos del continente, o meramente otro instrumento para mantener el orden económico global dominante?
1. Génesis del AfcFTA: las ambiciones pan-africanas y la lógica del mercado
El AfcFTA fue adoptada en 2018 durante la Cumbre de Kigali y entró en vigor en 2019. Sin embargo, su implementación continúa siendo bastante lenta y debe completarse con protocolos adicionales y anexos, algunos de los cuales continúan en negociación [2]. Sólo se han establecido modestos intercambios comerciales entre diez países (Camerún, Ghana, Egipto, Tanzania, Túnez, Kenya, Rwanda, Sudáfrica, Nigeria y Mauricio), bajo la “Iniciativa de Comercio Guiada”, para probar en la práctica los varios componentes operacionales, legales y de política comercial de este acuerdo.
Los principales objetivos del AfcFTA incluyen:
- La eliminación gradual de 97% de los aranceles para 2034 (90% de los productos no sensibles y 7% de los productos sensibles).
- La liberalización del comercio en bienes y servicios.
- La creación de un espacio de atracción para las inversiones (que le dé impulso a las zonas económicas especiales).
- La estimulación de la competitividad industrial continental.
La retórica pan-africana y las ambiciones que buscan el empoderamiento económico del continente, promovidos primordialmente por quienes proponen el AfcFTA, muy pronto chocaron con la lógica neoliberal y las asociaciones asimétricas propuestas por este acuerdo.
En realidad, el Área de Libre Comercio Continental Africana está lejos de ser un espacio de solidaridad.
Basada en los mismos principios promovidos por la OMC y los acuerdos bilaterales de comercio, perpetúa un modelo económico que le ha impuesto desventajas a las economías africanas para beneficio de los poderes coloniales e imperialistas. [3] [4]
Estas desventajas son la acelerada liberalización si una capacidad productiva o industrial, la apertura al mercado internacional y a la inversión extranjera sin un proteccionismo estratégico, y una armonización normativa inspirada en los estándares occidentales. Esto consolida un sistema de intercambio desigual. El acuerdo, modelado según los acuerdos de libre comercio, tiene el riesgo de arraigar más esta lógica de centro-periferia por la cual se mantiene a las economías africanas en el papel de abastecedoras de materias primas y de consumidoras de bienes procesados de importación, al tiempo que permite que las multinacionales extranjeras, y una minoría de élites locales conectadas a los circuitos globales, se quede con los beneficios.
Es más, la asimetría entre las diferentes economías africanas, en términos de integración al mercado internacional, de industrialización o protección social, implica un desafío real ante la exacerbación de las desigualdades pre-existentes. En 2024, África del Sur mantuvo una posición dominante en el comercio al interior de África, que dio cuenta del 41.4% de todos los intercambios entre los países del continente, seguida de África occidental con un 25%, África oriental, un 14%, Noráfrica con un 12% y África central con un 6.6%. Tan sólo Sudáfrica representa un 19.1% del comercio intra-africano. [5]
Setenta y cinco por ciento del comercio intra-africano continúa dominado por los países que cuentan con un sector industrial más desarrollado y una infraestructura relativamente eficiente, como Sudáfrica, Egipto, Nigeria y Kenya. Por el contrario, países como Chad, Burundi y la República de África Central tienen una débil capacidad industrial y son cada vez más dependientes de las importaciones, además de contar con un acceso limitado a infraestructuras de energía y logística. [6] Aun así, serán forzados a abrir sus mercados antes de poder adquirir capacidades de producción o transformación. Este desbalance estructural implica el riesgo de transformar estos países en mercados de consumo al aniquilar sus economías, las más frágiles. El campesinado, el sector artesanal, y las y los comerciantes en pequeña escala, quienes constituyen una gran parte de la estructural real de África, serán las primeras personas afectadas por el dumping económico y social que se agravará con el AfcFTA.
En vez de crear una unidad económica, este acuerdo de libre comercio entraña el riesgo de establecer un mercado jerárquico, donde quienes ganen sean las economías ya integradas, las corporaciones transnacionales, y las élites urbanas conectadas con los flujos globales, a expensas de los márgenes rurales y las economías frágiles. [7]
2. La mayoría de quienes respaldan este proyecto africano son actores externos
Aunque el AfcFTA es conducido institucionalmente por la Unión Africana, no es inmune a la influencia o la intervención de actores externos. Desde su inicio, el Área de Libre Comercio Africana atrajo la atención de las principales potencias económicas y las instituciones multilaterales, que reconocen la importancia estratégica de acceder a un gran mercado, que les asegura el abasto de materias primas y que contrarresta las influencias geopolíticas rivales.
a. Estados Unidos
El informe del Servicio de Investigación del Congreso (CRS), [8] dependiente del congreso estadounidense es una fuente importante para entender los objetivos estratégicos de los Estados Unidos en lo que concierne al AfcFTA. En 2019, una declaración conjunta EUA-UA presentaba al AfcFTA como “un objetivo común”, enfatizando su papel en “incrementar el atractivo de África para los negocios estadounidenses”.
Estados Unidos considera al AfcFTA como una oportunidad para fortalecer su presencia económica en África y competir con la creciente influencia de China.
“El AfcFTA está diseñado primordialmente para fomentar un crecimiento centrado en el comercio al interior de África, pero su implementación exitosa podría beneficiar al sector privado estadounidense y promover los objetivos políticos respaldados por el congreso de Estados Unidos para la región. Resultados así podrían expandir el acceso de los mercados estadounidenses y expandir el comercio con África, disminuir la necesidad de asistencia para el desarrollo en la región, diversificar la cadena de suministros de Estados Unidos, y aumentar las oportunidades recíprocas para la expansión del comercio y la inversión africano-estadounidense”.
Aunque el informe no cita una fuente integral de datos relativa al financiamiento de las actividades estadounidenses específicamente dedicadas al AfcFTA, sí menciona varios programas y mecanismos de apoyo. Este especifica que USAID, Prosper África [9] y otras agencias de desarrollo económico apoyan la implementación del AfcFTA mediante programas de capacitación, digitalización, mejoras normativas y otras cuestiones. Programas establecidos por la Oficina del Representante de Comercio estadounidense (USTR), por ejemplo, alientan la integración comercial favorable a las exportaciones estadounidenses (especialmente en lo relativo a los agronegocios y la tecnología).
Más aún, este respaldo es parte de esfuerzos más amplios de Estados Unidos en relación con el “desarrollo de capacidades en comercio”, lo que se refiere a un rango de actividades que promuevan una mayor integración de países extranjeros al comercio internacional. Para los países africanos, este programa se enfoca primordialmente, por ejemplo, en la infraestructura relativa al comercio, la agricultura, el desarrollo empresarial, las políticas de competencia, y un ambiente de negocios. A través de estas actividades, Estados Unidos influye hacia reformas económicas basadas en el mercado para aumentar así sus oportunidades de inversión y de comercio en el extranjero.
Estos mecanismos de apoyo claramente promueven modelos de libre comercio alineados con los estándares estadounidenses (como por ejemplo los derechos de propiedad intelectual, la disposición a la inversión extranjera), sin que esto signifique servir a las prioridades industriales africanas.
La guerra arancelaria de Trump podría hacer un llamado a criticar estas iniciativas. La UA propone un enfoque unificado y propone que el AfcFTA sea el tratado base de la negociación. Pero de nuevo, el discurso de la unidad africana se ve sacudido por las presiones, en un momento en que algunos países que son más dependientes de las exportaciones a Estados Unidos no ocultan su voluntad por separado (incluidas Kenya y Sudáfrica). Entre tanto, Trump le ha ofrecido a las dirigencias de Gabón, Guinea-Bissau, Liberia, Mauritania y Senegal nuevos acuerdos bilaterales. No obstante, esta política confirma la continuación de los intereses estadounidenses en el continente.
b. La Unión Europea
De acuerdo al mismo informe, la UE emprende una estrategia semejante. Es una de las principales financiadoras del AfcFTA, y con frecuencia enlaza con ayuda con la que se promueven reformas estructurales liberales. Entre 2014 y 2020, se desplegaron 47 millones de euros para proyectos relacionadas con el AfcFTA, incluidas:
- la armonización de reglas de origen (que son criticadas por favorecer los productos europeos).
- el fortalecimiento de los estándares sanitarios y fitosanitarios (SPS) y de los derechos de propiedad intelectual modelados sobre estándares europeos, que pueden excluir a los pequeños productores africanos.
- el Observatorio Africano de Comercio, que es financiado por la UE para monitorear la integración regional y las negociaciones arancelarias.
En la reunión ministerial de la Unión Europea con la Unión Africana en mayo de 2025, el AfcFTA fue presentada como la piedra de toque de su estrategia conjunta, que se alinea con la estrategia “Global Gateway” [así en inglés, algo que sería “la puerta global de acceso”]. Esta iniciativa moviliza 150 mil millones de euros de inversión en África bajo el “Paquete de Inversiones UE-África” que cubre 11 sectores clave, incluidas energía, salud, infraestructura y digitalización. [10]
Los proyectos clave incluyen: el Corredor Lobito [11] que conecta Angola, Zambia y la República Democrática del Congo, con el fin de apoyar la exportación de minerales y el comercio regional; la Interconexión Zambia-Tanzania-Kenya que busca potenciar la Iniciativa de Energía Verde África-Europa, que aseguró 20 mil millones de euros para desplegar 50GW de energía renovable y conectar a 100 millones de africanos para 2030. [12]
Un apoyo adicional por 1,100 millones de euros dentro de la iniciativa “Team Europe” ya opera desde 2024. Su fin es acelerar la implementación del AfcFTA e implica colaborar con Estados miembros de la UE, incluida Dinamarca, Alemania, Irlanda, Francia, Los Países Bajos, Portugal, Finlandia y Suecia. [13]
Simultáneamente, la UE continúa imponiendo los Acuerdos de Asociación Económica [EPA] que fuerzan a los países africanos a que abran sus mercados a los productos europeos, lo que por tanto debilita las industrias locales. [14]
c. China
De modo semejante, China apoya activamente al AfcFTA, pues busca acceso a los recursos y nuevos mercados para sus corporaciones. Asume para ello un abordaje menos directo, igualmente estratégico, a través del otorgamiento de préstamos para el desarrollo de infraestructura y acuerdos de comercio.
El informe investigativo del Congreso estadounidense (CRS) resalta que Beijing ha proporcionado apoyo financiero al secretariado del AfcFTA desde su creación, y ha firmado memorandos de entendimiento para compartir sus habilidades y estrategias en aspectos clave como propiedad intelectual, asuntos aduanales, comercio digital y políticas de competencia.
Este involucramiento es perfectamente consistente con la posición de China como principal socio de comercio: en 2021 su comercio bilateral alcanzó los 254 mil millones de dólares, casi cuatro veces el volumen de comercio con Estados Unidos, que es del orden de los 64 mil millones de dólares. [15]
Más allá de la dimensión institucional, China está invirtiendo en proyectos de infraestructura como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), también conocida como la Nueva Ruta de la Seda, que incluye proyectos ferrocarrileros, portuarios y carreteros (como la línea Nairobi-Mombasa o la Autopista Este-Oeste en Argelia). Estas infraestructuras sirven directamente al AfcFTA por facilitar el comercio intra-africano, pero en especial porque permiten que las compañías chinas capten una gran tajada del valor añadido a la producción, la logística y los servicios relacionados.
A diferencia de Estados Unidos, que persigue una política de comercio a las pulsadas de fuerza, que se nota en el futuro incierto de la Ley de Oportunidades y Crecimiento Africano (AGOA por sus siglas en inglés), y ante la imposición estadounidense de aranceles punitivos a sus rivales económicos, sufridos por China misma, Beijing opta por una estrategia de apertura hacia África. En junio de 2025, anunció su intención de eliminar aranceles a todas las importaciones de África. [16] Esta política busca consolidar aún más el papel de China como el principal socio económico de África.
d. El rol de las Instituciones Internacionales
Varias instituciones multilaterales y organizaciones internacionales han proporcionado apoyo a la Unión Africana y a los países que integran el AfcFTA. Por ejemplo, la adhesión de cuarenta países africanos al Acuerdo de Facilitación de Comercio de la OMC (TFA), cuyos objetivos convergen con los del AfcFTA, ha permitido la posibilidad de un apoyo técnico y normativo.
De igual modo, la Comisión Económica de Naciones Unidas para África (UNECA), publicó una guía de estrategias de utilización nacional para el AfcFTA y colabora cercanamente con su secretariado, en particular en el contexto de las políticas de recuperaciones posteriores al Covid.
El Centro de Comercio Internacional (ITC) y el Programa de Desarollo de Naciones Unidas (PNUD) han formado asociaciones estratégicas con el secretariado del AfcFTA para promover el comercio con mujeres y jóvenes, y para fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales y regionales. [17] [18]. Se dice que estas organizaciones han contribuido a redactar el borrador para el Protocolo de Mujeres y Comercio del AfcFTA.
El Banco Mundial es el principal acreedor de este proyecto. En 2024, el BM otorgó una subvención de 131 millones de dólares para “facilitar la instrumentación” del AfcFTA. La Unión Africana y el Banco Mundial han mantenido una larga asociación y han trabajado juntos en muchas iniciativas tales como proporcionar fondos para programas sectoriales clave, incluidos 13 millones para fortalecer la resilencia alimentaria y promover la innovación tecnológica en agricultura; 12 millones para el empoderamiento de muchachas y mujeres de África oriental mediante un marco de trabajo alineado como el Protocolo de Maputo; 6 millones para la integración de África occidental con el fin de crear un mercado continental digital para 2030, y $50 millones para respaldar al secretariado del AfcFTA en la implementación de protocolos de integración regionales, libre movimiento y el Mercado Único de Transporte Aéreo Africano. [19]
No obstante, estas intervenciones no son neutras. Con frecuencia condicionan el acceso al financimiento a que se adopten normas que sean compatibles con los estándares internacionales, dominados por los países del Norte global. Por ejemplo, es muy probable que retirar las barreras no arancelarias, incluidas ésas que protegen a las nacientes industrias, y la priorización de corredores comerciales importantes, terminen favoreciendo a las multinacionales de la exportación. Estudios producidos por el Banco Mundial pregonan beneficios potenciales (+81% de aumento en el comercio intra-africano), mientras minimizan los efectos negativos, como el dumping o el colapso de los sectores sensibles como los textiles, algo que ya está debilitado por las importaciones masivas de Asia.
e. Otros donantes
En un contexto posterior al Brexit, el Reino Unido dispuso 35 millones de libras (2021-206) para apoyar la instrumentación del AfcFTA, mientras aseguraba contratos de comercio favorables. Alemania contribuyó con 34.5 millones de euros a través de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) para la capacitación en negociaciones comerciales, que con frecuencia se enfoca en la exportaciones de materias primas. Canadá, por su parte, inyectó 15 millones a través de la Comisión Económica para África de Naciones Unidas, para apoyar “estrategias de comercio” en línea con los intereses mineros en el continente.
Conclusión
El AfcFTA encapsula la contradicción entre las aspiraciones pan-africanas y la dinámica neoliberal que perpetúa la dependencia y las inequidades. Pese a sus raíces africanas, que le otorgan cierta legitimidad, su contenido, sus mecanismos y las modalidades de su financiamiento forman parte de un continuo de liberalización y políticas de apertura que a fin de cuentas son impulsadas y financiadas por las potencias imperialistas.
Aunque posan de neutrales o técnicas, su financiamiento guía las prioridades económicas y las normas que deben adoptarse. Sean estándares aduanales, reglamentos sanitarios, integración digital o políticas de comercio e inversión, estos marcos de referencia reflejan los intereses de los países donantes mucho más que las realidades y necesidades africanas.
Atrapados en una espiral de deuda y austeridad, muchos países africanos han limitado sus recursos presupuestales a invertir en infraestructura o industrialización, empujándolos hacia los financiamientos y las capacidades condicionadas que vienen de fuera. De hecho, el AfcFTA no puede romper con el orden económico global dominante; más bien perpetúa la integración subordinanda del continente y la dependencia neocolonial. Por tanto es crucial que adopte una perspectiva más crítica con el fin de reiventar una cooperación más igualitaria en el espíritu de un verdadero pan-africanismo emancipatorio.
Notas:
[1] https://au-afcfta.org/
[2] https://www.bilaterals.org/?afcfta-annexes-under-wraps-as
[3] https://www.bilaterals.org/?how-colonialism-shaped-free-trade-48339
[4] https://www.bilaterals.org/?how-colonialism-shaped-free-trade-48362
[5] https://media.afreximbank.com/afrexim/African-Trade-Report_2025.pdf
[6] https://www.afdb.org/en/documents/africa-industrialization-index-2022
[7] https://www.cadtm.org/Zone-de-libre-echange-continentale-africaine-Quel-panafricanisme#nb22
[8] https://www.congress.gov/crs-product/R47197
[9] https://afrimag.net/prosper-africa-170m-usd-exportations-africaines-prosper-africa/
[10] https://thebftonline.com/2025/05/28/afcfta-at-the-heart-of-africa-eu-trade-vision/
[11] https://www.bilaterals.org/?new-white-elephants-in-africa
[12] https://pmldaily.com/news/2025/07/europe-and-africa-at-25-advancing-afcfta-green-energy-and-investment-driven-integration.html
[13] https://pmldaily.com/news/2025/07/europe-and-africa-at-25-advancing-afcfta-green-energy-and-investment-driven-integration.html
[14] https://www.bilaterals.org/?nouvel-accord-acp-ue-quelle
[15] https://www.congress.gov/crs-product/R47197
[16] https://www.bilaterals.org/?china-s-duty-free-access-offers
[17] https://www.shetrades.com/project/itc-shetrades-empowering-women-in-the-afcfta-phase-ii/
[18] https://www.undp.org/africa/afcfta
[19] https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2024/02/22/the-african-union-commission-and-world-bank-seal-a-new-grant-agreement-to-foster-regional-integration


