Coordinadora Europea Vía Campesina | 31 de Julio, 2025
La Comisión Europea vuelve a priorizar los intereses comerciales sobre el bienestar de la población europea
ECVC expresa su indignación por el catastrófico acuerdo comercial entre la UE y los EEUU que firmaron Donald Trump y Ursula von der Leyen el domingo pasado en Escocia. Este acuerdo es todo un desastre por varios motivos. Por un lado, apoya y da legitimidad al uso de aranceles por parte de Trump como arma colonial y de desregulación, así como a las compras ingentes de energías fósiles y equipos militares en los Estados Unidos, incompatibles con la legislación medioambiental de la UE, Por otro lado, representa una amenaza para las condiciones de vida de los consumidores y agricultores debido a la apertura del mercado europeo a los productos agroalimentarios estadounidenses con estándares de calidad bajos.
Una vez más, la Comisión Europea ha decidido dar prioridad al comercio frente al interés general. Los aranceles no son el aspecto más importante de este acuerdo: La UE va a aceptar rebajar sus normas de calidad para permitir que los productos estadounidenses entren en la UE. Los alimentos agrícolas procedentes de los Estados Unidos se producen con productos sanitarios y fitosanitarios prohibidos en la UE (como el pollo con cloro o la carne con hormonas), OMG, residuos químicos, sin que se requiera un etiquetado detallado (ingredientes, alérgenos, origen, lengua local), sin límites estrictos para los residuos de plaguicidas, metales y medicamentos veterinarios, uso de bromuro de metilo, sin restricciones para los tratamientos posteriores a la cosecha con plaguicidas específicos; no hay prohibiciones de BHA, BHT, bromato de potasio, algunos sabores artificiales que no están aprobados en la UE, no se respetan normas más estrictas para la ganadería, el transporte de animales, la carne sin hormonas, etc. Como han demostrado las protestas contra el acuerdo de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), los consumidores europeos no quieren estos productos, sino que prefieren que se les suministren alimentos saludables procedentes de granjas locales. ¡Para ECVC, este acuerdo significa introducir la ATCI a escondidas!
Ha quedado claro que la Unión Europea ha decidido proteger su industria, y en particular el sector automovilístico, en detrimento de la salud de los consumidores, el empleo y los derechos humanos. Han vuelto a utilizar a los agricultores y los alimentos de calidad como moneda de cambio, violando así la legislación.
La Comisión Europea ha optado por priorizar la militarización y dejar de lado la capacidad de la UE para alimentar a su propia población. Esto se refleja tanto en la propuesta de nueva PAC presentada por la Comisión Europea en julio, que reduce en un 20 % el presupuesto de la PAC sin proponer ninguna medida de regulación de los mercados, como en la obsesión de la presidenta de la Comisión por firmar múltiples acuerdos de libre comercio como el acuerdo UE-Mercosur.
Con esa urgencia por firmar este y otros acuerdos y la reducción de los presupuestos de la PAC, la Comisión Europea sigue ignorando y traicionando a los agricultores en el momento en que más necesitan protección y apoyo. Esta estrategia contribuye a orientar la economía de la UE a la exportación para el beneficio de empresas de la agroindustria (principalmente estadounidense) como Cargill, Bunge, JBS o Unilever. Lo que debería hacer la UE en su lugar es garantizar su soberanía alimentaria protegiendo el mercado interior, apoyando la agricultura campesina, produciendo alimentos saludables para el mercado interior y reforzando sus zonas rurales.