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El TLC y los huevos dominicanos

El TLC y los huevos dominicanos

Dra. Amparo CHantada, 2-12-07

El país no se ha repuesto todavía del paso de la Tormenta Noel, cuando otro fenómeno tormentoso azota el panorama insular. Es es, el ingeniero Salvador Jiménez, alias Chìo, responsable de la política agrícola del gobierno actual encargado de desproteger a los productores nacionales de productos que conforman la dieta básica del dominicano, como es el caso de los productores de huevos del país, casi todos ubicados en el valle del Cibao.

El Estado en lugar de protegerlos, ya que en más de uno de sus discursos, el Presidente de la Republica ha hablado de la necesidad de preservar la seguridad alimentaría de la Nación, lo que significa protección al sector económico que garantice esa condición y dé al consumidor seguridad para el abastecimiento, los esta empujando a la quiebra segura.

Las actividades avícolas son parte del paisaje rural del Cibao, prueba de eso, es lo difícil que es encontrar el sueño en el Santo Cerro. Rodeado de granjas, en el Santo Cerro, no se puede cerrar los ojos de noche pues los malvados pollitos no duermen, ni dejan dormir. Se pasan la noche entera gritando y comiendo.

En todo el Cibao, se asocian estas granjas de pollos, a las de cerdos, a la producción de rubros, que dan una fuerte estructuración urbana al valle del Cibao, toda una sucesión de pequeñas ciudades trabajadoras y agrícolas, donde el olor a tierra húmeda se confunde en el mercado, con los gritos y los colores de las marchantes.

Es reconfortante esa visión-confrontación combinada de tierra grasa, lluvias, producción, animales, maquinaria, a nadie se le escapa esa vitalidad del Cibao. Es la estampa de la campiña cibaeña, esa que manda desde todos sus rincones, los camiones repletos de repollos, zanahorias, puercos, huevos, plátanos, “hacia la Capitai”. Tanta vitalidad, tanto esfuerzo, amerita bien del apoyo de su gobierno o de la Nacion.

Resulta que el problema de los productores de huevos del Cibao, no se encuentra en la tormenta Noel, ni en los consumidores, ni en los haitianos, que compran semanalmente ese producto en Dajabón, Elías Piña o Jimani, no, su problema radica en la postura anti nacionalista, autoritaria y peligrosa para la seguridad alimentaría que le hacen asumir al Secretario de Agricultura. Este debería proteger un sector eminentemente trabajador, responsable, que no constituye ningún monopolio ni oligopolio de los huevos.

No, al contrario, deja entrar al país, 105 000 gallinas ponedoras, que vienen a competir con la producción nacional y para mejor estrangular la producción nacional, mantiene la frontera cerrada impidiendo así el libre comercio en esa zona. Resulta difícil entender esa racionalidad, de un agrónomo que privilegia el comercio sobre la producción nacional y que tiene el “tupet” de reafirmar que mantendra la autorización de importaciones a todos aquellos que quieran hacerlo.

Resulta una gran irresponsabilidad, mantener una actitud difícilmente explicable e entendible. Ninguna nación desarrollada ha podido serlo, sin un sector agrícola fuerte y proveedor de los productos básicos de la dieta de sus conciudadanos, pero peor aun, es oír ese señor decir que combate un monopolio. Es que no sabe lo que es un monopolio, o es que no vio, debajo sus ventanas, que fueron centenares de productores, los que abandonando sus granjas, vinieron a la capital, gritar para que no desaparezca el sector avícola de Republica Dominicana. Porque es de eso, que se trata de eliminar un sector productivo dominicano para cumplir con acuerdos del TLC.

Todos entendemos, que la firma de los acuerdos de Libre Comercio, induce a la liberalización de las trabas aduanales y fomenta la libre circulación de la mercancía, pero esto no debe prevalecer por encima de un sector vital para la salud y la vida de los dominicanos y menos aun, para fomentar el comercio, que obviamente nos inundara de huevos, amarillos, marrones, grandes o chiquitos pero en definitivo, ovalados. Ese comercio es dañino y lesivo a la soberanía. Se requiere de una economía solidaria que se rija sobre prácticas nuevas como la valorización social del trabajo humano, la satisfacción plena de las necesidades de [email protected] y la búsqueda de una relación de intercambio respetuosa con la naturaleza.

El Foro Brasileño de Economía solidaria afirma que el valor central de la economía solidaria es el trabajo, el saber y la creatividad humana y no el capital-dinero y su propiedad, que la economía solidaria se inspira por valores culturales que colocan al ser humano como sujeto y finalidad de la actividad económica en vez de la acumulación privada de riqueza en general. En fin, la economía solidaria busca una mejor calidad de vida y la felicidad de los productores, es un instrumento de combate de la exclusión social, pues es una alternativa viable para la generación de trabajo e ingresos en las áreas rurales.

Es hora que los consumidores exijan esa solidaridad para que los campos del Cibao sigan siendo tan bellos y productivos, que los camiones sigan trillando la autopista, no permitamos la importación irresponsable de gallinas, norteamericanas o centroamericanas, que no ponen ni ¡huevos “cuadrados” ni sin cáscara!

¡Pues, por solidaridad, por nuestros productores nacionales, por el Cibao, a comer huevos de un pichirri dominicano!.


 source: 7 días