TLC ataca nuestros bolsillos, se quejan dominicanos

TLC ataca nuestros bolsillos, se quejan dominicanos

Moisés Saab, 27-10-07

Santo Domingo, 27 oct (PL) Presentado como una bendición, el Tratado de Libre Comercio (TLC-DR) firmado con Estados Unidos y Centroamérica provoca hoy quejas generalizadas en los dominicanos, que lo califican de maldición para sus bolsillos.

Tanto en los anaqueles de los supermercados, como en los establecimientos más humildes, los precios padecen una fiebre alcista que resulta imposible costear.

Basado en la reducción de aranceles, en su momento se aseguró que el pacto rebajaría los precios de cuatro mil artículos, incluidos los de la canasta básica, pero la realidad ha sido otra.

Medios locales aducen que tanto las mercancías procesadas, como los productos del agro aumentan de precio a un ritmo que ni los musicales dominicanos pueden seguir.

Ninguna mercancía escapa del maleficio. La leche, básica en una alimentación balanceada, creció 13 pesos (39 centavos de dólar) en dos meses mientras los quesos se dispararon más de un dólar en el mismo lapso.

Las carnes, tanto de aves como de bovinos y porcinos, son consideradas inalcanzables pues el precio promedio supera los dos dólares la libra en un país donde el salario promedio apenas rebasa los 80 dólares mensuales.

En esa alocada danza también entran productos tan disímiles como necesarios, desde los cereales, hasta los dentífricos y, por supuesto, el pan, que está semana aumentará, según un anuncio de la asociación de productores.

La única tregua, al menos esta semana, la registran hoy los combustibles, que descendieron 2,50 centavos por galón (siete centavos de dólar), pero es de esperar que crezcan la semana próxima, a juzgar por los precios mundiales del petróleo.

Sea por fenómenos de la economía o por designio, las provisiones del TLC, sin embargo, operan a favor de los importadores que han visto crecer sus dividendos por la exención de aranceles.

Y como siempre que hay un beneficiario, también existe un perjudicado, es el fisco dominicano el que lleva las de perder pues deja de percibir ingresos sustanciales que se diluyen en las cuentas bancarias de las firmas importadoras.

Otro motivo de queja son los precios de los servicios básicos: los quisqueyanos aseguran que pagan las cuentas de electricidad y telefónicas más caras del mundo en términos relativos.

Semejante estado de cosas crea un fermento social que ha detonado en varias protestas, incluidas sendas huelgas generales en julio último y a principios de este mes.

Los organizadores de ambos paros, las entidades agrupadas en el Foro Social Alternativo, alertaron que de persistir la actual situación convocarían a otra paralización a fines de este año o principios del próximo.

En este contexto se aproximan las Navidades, ocasión ideada en otras latitudes para sustituir las saturnales paganas devenidas feria de vanidades y consumo tras las cuales a los dominicanos sólo les quedarán deudas y amargura.

source: Prensa Latina