Centroamérica se acerca a Europa

Centroamérica se acerca a Europa

La presidencia española de la UE activa el ritmo de negociaciones entre ambas zonas para concluir en mayo el Acuerdo de Asociación con seis países del istmo

ÁLVARO MURILLO - San José - 15/02/2010

Los países centroamericanos aprovechan las prisas de España por lograr que la Unión Europea firme en mayo próximo el Acuerdo de Asociación entre ambas regiones y acabe así con un proceso que acumula más de dos años de dilemas comerciales y políticos. Hay todavía asuntos importantes pendientes en la mesa de negociación, pero las autoridades españolas están decididas a concluir el acuerdo antes de julio, cuando la presidencia de la Comisión Europea pase a manos de Bélgica y con ello se pierda el poder que por ahora tienen sobre las prioridades de la Unión.

Tras casi medio año de inacción por el golpe de Estado en Honduras y la crisis política posterior, Centroamérica ha tomado la palabra de España y cree que es posible alcanzar en tres meses el consenso interno suficiente para, de nuevo, hablar con una sola voz ante la UE y lograr de una vez por todas el acceso libre a un mercado europeo de 500 millones de consumidores.

El secretario de Estado de España para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, acabó el viernes su "expedición" por el istmo y lleva a Madrid un informe sobre una situación que le permite ser optimista. "Hay un optimismo que no riñe con el realismo (...), hay problemas en lo comercial y lo político que no impiden lograr un acuerdo en la fecha prevista", dijo al salir de una reunión con el presidente de Costa Rica, Óscar Arias.

Los obstáculos están ahí. Nicaragua aún no reconoce del todo a las nuevas autoridades hondureñas. Panamá tampoco recibe sonrisas de nicaragüenses y guatemaltecos para convertirse en el sexto miembro del bloque comercial centroamericano, que insiste en incluir en el tratado comercial azúcar, carne, arroz, banano y otros productos "ofensivos", como los califican los técnicos. La UE tampoco renuncia a colocar lácteos, cerdos y otros productos agroalimentarios. Además, quiere participar en los negocios de servicios con las mismas reglas que Estados Unidos fijó en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con la región, informó Fernando Ocampo, jefe adjunto del equipo costarricense en el proceso.

Éstas y otras divergencias deberían quedar saldadas en las cinco reuniones programadas para las próximas semanas, antes del 17 de mayo, fecha para la cumbre de la UE con países de América Latina.

De momento, los europeos han aceptado dejar de lado exigencias de integración de la política centroamericana, un tema espinoso. Sí presiona, sin embargo, sobre la libre circulación de mercancías por sus 500.000 kilómetros cuadrados, repletos de desigualdades sociales entre más de 40 millones de pobladores. Desde la selva del Darién, en la frontera sur panameña, hasta el río Suchiate, limítrofe entre Guatemala y México, el istmo se asemeja en tamaño al del actual reino español, que ahora intenta capitalizar los lazos históricos y la oportunidad de abrir camino a las inversiones de sus empresas.

Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica se han visto obligadas a uniformar intereses y abandonar caprichos políticos para sentarse como una sola voz ante la UE. Al margen está Panamá, a quien la Unión Europea quiere ver integrada por la peculiaridad de su economía, experta en servicios financieros, y por el valor que le agrega el canal interoceánico, entre otras razones. Ambas regiones ven con ambición la posibilidad de incrementar un flujo comercial que en el año 2009 superó los 1.600 millones de dólares.

Los expertos señalan que para Europa el mayor interés radica en lo político, ay que representa la posibilidad de exportar su modelo de integración y de retomar lazos formales con una región que durante años ha sido considerada el patio trasero de Washington. Para Centroamérica, el Acuerdo de Asociación traería un crecimiento comercial y la consolidación de un modelo económico basado en tratados, tal como ya ocurrió con Estados Unidos sin que ninguno de los países parezca descontento, ni siquiera Nicaragua, con su discurso bolivariano.

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