Costa Rica: PAC asesta duro golpe a estrategia pro TLC

Durante un viaje a Washington entre el 21 y el 27 de enero, fuentes del Senado, el Congreso y el Departamento de Estado le reconocieron a Solís que si el TLC no es ratificado por la Asamblea Legislativa de Costa Rica, la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) seguirá vigente, desmintiendo uno de los principales argumentos de los que defienden el TLC.

Pero Solís no sólo logró que prominentes funcionarios y políticos estadounidenses echaran por tierra uno de los míticos argumentos de los grupos pro TLC, sino que la tarde del 1 de febrero, luego de una tensa reunión entre el jefe opositor y el presidente, el propio Arias tuvo que reconocer ante la prensa que las exportaciones costarricenses no corren ningún peligro si el tratado no es ratificado por la Asamblea Legislativa.

"A mi nunca, ni legisladores de la cámara baja, ni del Senado, ni del gobierno norteamericano, me han dicho que están pensando en eso", es decir la cancelación de la ICC, dijo Arias a la prensa. O sea, que las exportaciones costarricenses seguirán entrando con cero aranceles a Estados Unidos, aunque no se apruebe el tratado.

La supuesta cancelación de la ICC, una iniciativa unilateral de Estados Unidos en vigencia desde 1984, no solo para Centroamérica s no para muchas naciones caribeñas, ha sido uno de los principales caballos de batalla de los defensores del TLC, para argumentar que sin tratado el país se vería perjudicado en sus exportaciones al mercado norteamericano, lo que ahora ha sido categóricamente desmentido por el presidente Arias.

Arias deja maltrecho un caballo de batalla pro TLC

El durísimo golpe propinado por el propio presidente Arias al argumento de la ICC no podría sino atribuirse a una brillante jugada política del jefe del Partido Acción Ciudadana.

Según fuentes cercanas al PAC, cuando la ex diputada Epsy Campbell gestionó la reunión de Solís con el presidente Arias, éste le hizo saber que sólo le recibiría si Solís le garantizaba que no le llegaría ni a proponer el retiro del TLC de la discusión legislativa, ni la búsqueda de su renegociación.

Así lo hizo Solís, pero ese compromiso no lo inhibía de informarle al presidente que en círculos políticos y gubernamentales de Estados Unidos no existe ningún ánimo de castigar a Costa Rica si rechaza el TLC.

Y así se lo indicó en una carta que le entregó el día de la reunión en la casa del presidente en Rohrmoser.

"Me interesa que usted conozca la verdad sobre un asunto de la mayor importancia para la decisión que el país debe tomar en relación con el TLC", dice el encabezado de la misiva.

"Como usted sabe, señor Presidente, Costa Rica gana muy poco acceso adicional al mercado norteamericano con el TLC, básicamente porque ya tenemos acceso casi total a ese mercado. En materia de comercio el TLC es en una sola vía, pues lo que se hace es profundizar la apertura de nuestro mercado a las importaciones de ese país (además, el TLC dañaría nuestro sistema de salúd pública por las reglas excesivas de protección a la propiedad intelectual, amenaza a los pequeños y medianos agricultores ante las importaciones de productos subsidiados, dotaría de poderes inconvenientes al inversionista extranjero, debilitaría el modelo costarricense de acceso universal en telecomunicaciones, entre otras deficiencias)", dice la carta de Solís.

"Ante este hecho -agrega Solís—, algunos defensores del TLC procedieron a argumentar que si Costa Rica no ratificaba el TLC entonces Estados Unidos nos quitaría los beneficios de la ICC, los cuales nos han permitido un acceso privilegiado de una parte de nuestra producción a ese país. Esas afirmaciones, las cuales han generado preocupación en algunos costarricenses, han sido reforzadas por colaboradores suyos, como el embajador de Costa Rica enWashington (Tomás Dueñas) y el ministro de Comercio Exterior (Marco Vinicio Ruiz), así como para la ex jefa de negociaciones del equipo negociador del TLC (Anabel González)".

"Sin embargo -agrega de manera categórica Solís—, la campaña de miedo basada en que no existe ambiente político en Washington para que Costa Rica continúe con los beneficios de la ICC es unos de los más grandes engaños a que se ha sometido al pueblo costarricense. No creemos que su presidencia sea asociada con este gran engaño".

Al parecer, aquí Solís dio nuevamente en el blanco. Arias tiene una fama bien ganada de vanidoso, terco y prepotente, según sus detractores, pero no de mentiroso. Así que dijo la verdad cuando avaló la carta de Ottón Solís, aunque ello represente un duro golpe para los pro TLC, entre los que se encuentra el mismo presidente.

Decisión dividida en rounds de febrero

Los golpes propinados por Ottón Solís a la estrategia del gobierno y el sector pro TLC podrían ser decisivos en el puntaje que den los jueces a la hora de evaluar los rounds de febrero en la lucha en torno al TLC.

Mientras Solís se encontraba en Washington, el Partido Liberación Nacional (PLN) ponía a funcionar la aplanadora en el Congreso, gracias al apoyo que se ha logrado granjear de los seis diputados del Movimiento Libertario (ML), los cinco del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el hasta ahora incondicional diputado cristiano Guyon Massey, así como el camaleónico diputado número 38 de la mayoría oficialista José Manuel Echandi.

De la mano del presidente del parlamento, el liberacionista Francisco Antonio Pacheco, la mayoría oficialista decidió echar mano de la denominada "vía rápida" al amparo del artículo del reglamento 208 bis, y el 41 bis, que hasta ahora no se aplicaban a temas tan complicados y controvertidos como la creación de impuestos o la aprobación de tratados.

Mediante la vía rápida, el TLC podría ser ratificado en primer debate tras 22 sesiones plenarias, luego ser enviado a la Sala Constitucional para que determine si hay roces constitucionales, para de ahí volver al Congreso y ser ratificado en segundo y último debate.

Sin embargo, los opositores PAC (17 diputados), junto a José Merino y Oscar Lopez, presentaron una consulta preceptiva ante la Sala Constitucional, lo que dejó en suspenso la aplicación del procedimiento de vía rápida, hasta determinar si el mismo no violenta el orden constitucional si se aplica al TLC.

Oposición también aprovechó tremenda pifia de presidente de Corte

Pero la oposición al TLC no sólo se anotó éxitos con el viaje de Solís a Washington y su posterior reunión con el presidente Arias, sino con una pifia política de gran calibre de la jefa de la facción parlamentaria del PLN, Mayi Antillón, quien citó la noche del lunes 29 de enero a su oficina en el Congreso nada menos que al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luis Paulino Mora, quien acudió solícito.

Actuando como verdaderos novatos, según fuentes tanto de la oposición como del oficialismo, en un momento político que da para cualquier tipo de especulación, el presidente de la Corte llegó en horas de la noche a reunirse con Antillón, quien se encontraba en el plenario y marchó rauda hacia su oficina cuando fue informada que Mora ya había llegado.

Es conocido de todos que la Corte, especialmente la Sala Constitucional, tendrá un papel decisivo en el destino que corra el TLC. Además, Mora fue ministro de Justicia en el primer gobierno de Oscar Arias. Por añadidura, sectores del propio PLN acusan a la Sala Constitucional de haber dado "un bazucazo" al orden jurídico al haber validado la reelección que hoy tiene Arias en la presidencia.

¿Qué conversaron Mora y Antillón? Solo ellos saben, pero eso dio nuevas municiones a la oposición política al TLC y a las organizaciones sociales para ampliar sus cuestionamientos.

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