Declaración Final VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs

La Habana, 5 de mayo de 2007

A todos los pueblos de Nuestra América

Concluimos este VI Encuentro Hemisférico en momentos en que, para bien
de nuestros pueblos, en el continente continúan fortaleciéndose nuevas y
mejores condiciones para superar la oscura etapa del neoliberalismo y
los planes hegemonistas del imperialismo norteamericano. No obstante
estas novedades positivas, aún predomina en la mayoría de nuestros
países condiciones que y exigen la profundización de la resistencia. En
los distintos escenarios la situación reclama el fortalecimiento de las
luchas sociales transformadoras, así como avanzar en el sentido
participativo de los movimientos sociales en la consolidación de los
procesos de cambio que se vienen operando en la región.

Frente esto nuestros pueblos luchan y refuerzan en muchos frentes las
estrategias de resistencia en la región. Ejemplo de ello han sido las
numerosas movilizaciones por la reivindicación de sus derechos, siendo
significativas las protagonizadas por los movimientos sociales y el
pueblo en Costa Rica en contra de la aprobación de los TLC, así como la
lucha del pueblo de Oaxaca por la defensa de sus derechos a la cual el
gobierno Mexicano respondió de forma brutal con una masiva represión
que implicó un alto costo de vidas, heridos y detenidos.

Hoy nuestros objetivos continúan centrados en la lucha contra el
imperialismo y sus políticas neoliberales en la región, con énfasis en
el enfrentamiento a las prácticas engendradas por el libre comercio bajo
el rostro de figuras como los TLCs, los EPAs, ASPAN reconociendo en
todos ellos expresiones de una fase mucho más peligrosa de la misma
pretensión hegemónica que ha venido amenazando a la región desde
siempre. Rechazamos también la profundización de los acuerdos de libre
comercio propuestos por la Unión Europea a América Latina y el Caribe -
el “ALCA europeo” - y dentro de ellas las negociaciones excluyentes,
secretas e ilegítimas que mantiene con la región Andina, el MERCOSUR y
América Central.

Contra el modelo económico y político que favorece el poder de los
grandes grupos empresariales y del agronegocio a través de sus
inversiones masivas en sectores como el agro, la minería, las represas
que afectan la vida campesina, indígena y de los sectores
afrodescendientes ; reiteramos el apoyo al desarrollo y fortalecimiento
de las luchas y propuestas para realizar la Reforma Agraria Integral y
la Soberanía Alimentaria, basados en la defensa de la tierra y del
territorio, entendiendo este como espacio de defensa política de los
recursos naturales, la cultura y la organización autónoma de los pueblos.

Mantenemos la firme denuncia de un modelo que se basa en la
precarización de las condiciones de trabajo, en la explotación de los/as
trabajadores y trabajadoras y en el desconocimiento de los derechos
económicos y sociales de la mayoría de la población. Un sistema de
exclusión que promueve la migración como sustento para mantener su
patrón de vida, pero que persigue a los/as trabajadores/as migrantes
convirtiéndolos en criminales dentro de sus fronteras. Destacamos el
papel central de las corporaciones multinacionales en el sostenimiento
del modelo de expoliación, que destruye los derechos sociales y el medio
ambiente.

Rechazamos enérgicamente la criminalización de nuestras luchas por
autodeterminación, democracia, justicia y autonomía y el avance de un
nuevo “Plan Cóndor” de control y disciplinamiento de las poblaciones del
continente y de integración de todos los cuerpos de seguridad y
ejércitos de la región bajo los criterios, doctrina y mecanismos de
contrainsurgencia instituidos por Estados Unidos, que nos convierten en
sospechosos y criminales en nuestra propia tierra.

En este mismo sentido, denunciamos y condenamos la doble moral de la
política de los Estados Unidos que por un lado mantiene presos a los
cinco cubanos bajo falsas acusaciones de terrorismo, deja en libertad a
uno de los mayores terroristas de la región, el criminal Luis Posada
Carriles.

Reafirmamos la necesidad de la diversificación de la matriz energética,
de la búsqueda de fuentes renovables de energía, haciendo un uso
racional de las ya existentes. Sin embargo, alertamos sobre el peligro
que significa el uso de agrocombustibles en términos de soberanía
alimentaria, así como su impacto medioambiental. En el reconocimiento
de la existencia de visiones y opiniones diversas en tal sentido, se
expresa la necesidad de ampliar y profundizar en el conocimiento y
debate sobre ello.

Seguros de la necesidad de continuar la construcción de alternativas al
neoliberalismo, es necesario enfocar nuestros esfuerzos en la generación
de consensos en torno a la integración de los pueblos, que se consolide
en un programa político que aporte al diálogo con los procesos de
integración sensibles a los intereses de los pueblos. Saludamos el
avance en el proceso de integración en torno a la propuesta del ALBA y
la iniciativa de instituir en ella un ámbito de participación de los
movimientos sociales, que debe ser amplia, plural e incluyente de las
más diversas expresiones sociales de la región, requisito indispensable
para solidificar cualquier proceso de integración sólido. Este avance es
al mismo tiempo un punto de apoyo para la crítica y la resistencia a los
procesos que como el ASPAN, encarnan la voluntad del imperio y la
profundización del modelo neoliberal.

Los procesos de integración no pueden jamás ser realizados sino en base
al respeto de sus derechos, su ambiente y territorio. Por esto,
condenamos iniciativas como el Plan Puebla Panamá y el IIRSA que lejos
de beneficiar a nuestras comunidades o facilitar el diálogo entre ellas,
se orienta al lucro de los actores de un modelo productivo que depreda
al medio ambiente y aumenta la exclusión social en nuestras regiones.

Producto de las luchas en todo el continente y mundialmente, hoy podemos
saludar la decisión del gobierno ecuatoriano de reconocerse como un país
acreedor, y de iniciar una Auditoría integral y participativa de las
deudas que ilegítimamente les sean exigidas. Saludamos además la
determinación de varios gobiernos de retirarse del CIADI y cuestionar su
membresía en otras instituciones financieras multilaterales como el FMI,
el Banco Mundial y el BID, que sólo han significado condicionamientos,
saqueo, destrucción y empobrecimiento para nuestros pueblos. Reclamamos
a los demás gobiernos de la región que se unen a estas iniciativas,
realizando Auditorías de las deudas en cada país y de las Instituciones
Financieras Internacionales, repudiando y poniendo fin al pago de las
deudas ilegítimas, sancionando a los responsables de los crímenes
económicos y ecológicos cometidos y coordinando junto con los pueblos
afectados, estrategias de restitución y reparación.

Celebramos también la creación de nuevos instrumentos regionales de
financiamiento soberano, como el Banco del Sur y el Fondo de
Estabilización del Sur, a la vez que reiteramos nuestra esperanza y
demanda de que estas instituciones sirven para apoyar verdaderas
alternativas de integración y de desarrollo soberanas y solidarias, que
promueven la inclusión, la igualdad y la sustentabilidad de los pueblos
y del planeta.

Reafirmamos la necesidad de consolidar la convergencia y articulación
continental de los movimientos, redes y organizaciones sociales que han
dando la lucha por la autonomía y los derechos de nuestros pueblos. La
Campaña de los 500 años, el levantamiento zapatista, la movilización
contra la deuda, la Campaña Continental contra el ALCA, la formación de
muchas redes sectoriales y temáticas, y la creación de la propia Alianza
Social Continental son los principales antecedentes que convergen y
reconocemos como la base fundamental de esta gran coalición de actores
que luchan contra el neoliberalismo en las Américas y conforman la ASC.

Asumimos el compromiso y la corresponsabilidad con el proceso del Foro
Social Mundial de impulsar en el continente una amplia movilización
popular como parte de la jornada global que se desarrollará en enero de
2008. Y reiteramos nuestro apoyo a la primera edición del Foro Social de
los Estados Unidos comprendiendo que las principales batallas contra el
imperio se darán en su propio seno.

Convocamos a todos a volver a La Habana, en 2008 para celebrar nuestro
VII Encuentro Hemisférico.

“Por la integración de los Pueblos, otra América es posible”