El acuerdo Mercosur-Unión Europea: poco para obtener

El acuerdo Mercosur-Unión Europea: poco para obtener

Por Francisco Cantamutto, Investigador Idaes-UNSam y Conicet Y Mariano Treacy, Investigador. Docente de la Universidad de General Sarmiento | Diciembre 2017

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Cambiemos ha mantenido una activa política exterior para posicionar a la Argentina como un faro regional del Libre Comercio y un ejemplo de integración "al mundo". Para ello se ofreció a nuestro país como sede de diversos foros, y se han venido promoviendo acuerdos comerciales. Este mes, el gobierno busca cerrar el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, incluso si esto implica aceptar malas condiciones.

¿Qué se está negociando?

En el acuerdo se están negociando las reducciones en contingentes arancelarios para el comercio. Si bien gran parte del acuerdo no es de conocimiento público, según un informe reciente del Intal, la UE podría alcanzar una cobertura del 90% sin comprometer la liberalización de productos sensibles mientras que el Mercosur debería hacer mayores sacrificios.

En la oferta presentada en 2016, la UE incrementó el grupo de bienes con desgravación arancelaria inmediata (pasó del 69% al 74%) aunque la mayoría de ellos ya se encontraban desgravados. Como contrapartida, excluyó de la negociación una cantidad más importante de bienes que en la oferta previa, lo que disminuyó la cobertura total del 99,7% al 93,3%.

Dentro de los productos excluidos se encuentran aquellos de la oferta exportable del Mercosur como carne vacuna y etanol, aceite de girasol, tabaco y ciertos vinos, que representan casi el 7% de las importaciones de la UE al Mercosur. La cuota de carnes (repartida mitad en carnes congeladas y mitad en carnes frescas), por caso, ha provocado sinsabores en la negociación.

Si bien la UE es el principal socio comercial del Mercosur, éste es recién el sexto mercado para la UE. Las relaciones comerciales entre ambos siguen un patrón Norte/Sur, con un comercio marcadamente intersectorial. En las exportaciones del Mercosur hacia la UE predominan los productos de origen agropecuario y minerales de bajo grado de elaboración, mientras que las importaciones desde la UE se concentran productos manufactureros de más alto valor agregado e intensidad tecnológica.

La posibilidad de negociar mejores condiciones para el Mercosur en aspectos ligados al sector agrícola parece lejana ya que la cuestión agrícola es central para países como Francia, Irlanda, Polonia, entre otros. Junto con la Política Agrícola Común, la UE protege al sector agrícola con picos arancelarios, aranceles específicos, protecciones no arancelarias y para arancelarias.

¿Quién gana y quién pierde?

A pesar de no ceder en materia agrícolo-ganadera, la UE presiona por obtener ventajas en áreas de su interés: derechos de propiedad intelectual (en especial, en el sector farmacéutico), servicios (comercio electrónico) y compras públicas, que les permitirían a sus empresas a acceder a licitaciones locales.

Entre los perdedores potenciales del Mercosur podemos identificar a Pymes y empresas del sector manufacturero, a proveedoras de servicios vinculados a las compras públicas, y a los y las trabajadoras que se desempeñan en esos sectores. Un informe de la Universidad de Manchester también advierte las consecuencias sobre la contaminación del agua y la biodiversidad, la desigualdad de género y las normas laborales.

A pesar de que no podamos observar con claridad los beneficios que traería el acuerdo, el gobierno argentino sigue impulsando la voluntad de firmarlo antes de fin de año. Frente a esta apuesta por "volver al mundo", debemos intentar articular estrategias de desarrollo sostenibles y compatibles con el respeto y la ampliación de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

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