El TISA Y El TTIP: golpe de Estado económico mundial

El TISA Y El TTIP: golpe de Estado económico mundial

Por Red Latina Sin Fronteras

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El secretista tratado de libre comercio TTIP entre EEUU y la UE parecía imbatible como Caballo de Troya de las multinacionales. Pero en realidad es casi una cortina de humo para tapar la verdadera alianza neoliberal planetaria: el Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios. A menos que los órganos de la soberanía popular impidan este golpe de Estado económico mundial.

50 países pactan en secreto un tratado aún más antidemocrático y neoliberal que el TTIP

CARLOS ENRIQUE BAYO - PÚBLICO

Wikileaks filtra el contenido de las negociaciones clandestinas entre medio centenar de gobiernos para establecer un acuerdo mundial secreto de comercio internacional de servicios que estará por encima de todas las regulaciones y normativas estatales y parlamentarias, en beneficio de las corporaciones
Viñeta de Wikileaks sobre el acuerdo TiSA.

El secretista tratado de libre comercio TTIP entre EEUU y la UE parecía imbatible como Caballo de Troya de las multinacionales. Pero en realidad es casi una cortina de humo para tapar la verdadera alianza neoliberal planetaria: el Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios entre medio centenar de países, incluida España, que no sólo se está negociando en el más absoluto de los secretos sino que se pretende que siga clasificado, oculto al conocimiento público, durante otros cinco años cuando ya haya entrado en vigor y esté condicionando el 68,2% del comercio mundial de servicios.

El nivel de encubrimiento con el que se elaboran los artículos y anexos del TiSA –que cubren todos los campos, desde telecomunicaciones y comercio electrónico hasta servicios financieros, seguros y transportes– es incluso superior al del Trans-Pacific Partnership Agreement (TPPA) entre Washington y sus socios asiáticos, para el que se prevén cuatro años de vigencia en la clandestinidad. Sin embargo, Público ha accedido –gracias a su colaboración con Wikileaks–, en exclusiva para España, a los documentos originales reservados de la negociación en curso, donde queda patente que se está construyendo un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global.

Los asociados periodísticos de Wikileaks que participan junto a Público en esta exclusiva mundial son: The Age (Australia), Süddeutsche Zeitung (Alemania), Kathimerini (Grecia), Kjarninn (Islandia), L’Espresso (Italia), La Jornada (México), Punto24 (Turquía), OWINFS (Estados Unidos) y Brecha (Uruguay).

Los gobiernos que impulsan el TiSA son los mismos que impusieron el fallido modelo de la OMC y provocaron la crisis financiera global que estamos todavía pagando

Además, el TiSA es impulsado por los mismos gobiernos (EEUU y los de la UE) que impusieron el fallido modelo financiero desregulado de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que provocaron la crisis financiera global de 2007-2008 (el crash del casino bursátil mundial simbolizado por el hundimiento de Lehman Brothers) que arrastró a las economías occidentales y todavía estamos pagando tras casi un decenio de austeridad empobrecedora, recortes sociales y rescates bancarios. Y lo que precisamente trata de imponer este nuevo pacto neoliberal mundial es la continuidad e intensificación de ese sistema, en beneficio desorbitado de las grandes compañías privadas transnacionales y atando las manos de gobiernos e instituciones públicas.

Esos objetivos son evidentes en la intención de mantener el tratado secreto durante años, puesto que así se impide que los gobiernos que lo ejecutan tengan que rendir cuentas ante sus parlamentos y ciudadanos. También es patente la intención fraudulenta de esa negociación clandestina por su descarada violación de la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, que requiere trabajos preparatorios y debates previos entre expertos y académicos, agencias no gubernamentales, partidos políticos y otros actores… algo a todo punto imposible cuando la elaboración de un acuerdo se efectúa en estricto secreto y a escondidas de la luz pública.

Por el momento, los gobiernos implicados en la negociación secreta del TiSA son: Australia, Canada, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea, en representación de los 28 países miembros de la UE, pese a ser un organismo no electo por sufragio universal. Además, entre los socios hay tres paraísos fiscales declarados, que participan activamente en la elaboración de los artículos, especialmente Suiza.

Lo que se busca es eliminar todo control o limitación a la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo cualquier restricción a ’inventos’ como los que provocaron la crisis

Los textos de la negociación secreta del TiSA que ahora desvela Wikileaks muestran que lo que se pretende es eliminar todos los controles y obstáculos para la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo todo límite a sus instituciones y cualquier restricción a sus productos innovadores, a pesar de que fueron precisamente esos inventos financieros, como los derivados o los CDS (credit default swaps) –auténticas apuestas sobre posibles quiebras–, los que generaron la burbuja bursátil mundial que al estallar en 2007-2008 destruyó los fundamentos económicos de las potencias occidentales y obligó al rescate de esas entidades con cientos de miles de millones en fondos públicos.

Hace un año, Wikileaks ya filtró una pequeña parte de la negociación del TiSA (el anexo referido a Servicios Financieros, a fecha 19 de junio de 2014), pero hasta hoy no se había tenido acceso a las actas de las negociaciones secretas sobre todos los aspectos que cubrirá el futuro acuerdo: Finanzas (lo acordado a 23 de febrero de 2015), Telecomunicaciones, Comercio Electrónico, Transporte Aéreo y Marítimo, Distribución y Envíos, Servicios Profesionales, Transparencia, Movimientos de Personas Físicas, Regulaciones Nacionales Internas, Servicios Postales Universales…

Público ha tenido incluso acceso a las notas internas sobre las negociaciones con Israel y Turquía para que se adhiriesen al tratado secreto, algo que en cambio se negó a China y Uruguay cuando lo solicitaron, probablemente temiendo que filtrarían los contenidos del pacto en cuanto comprendieran el alcance de lo que se pretende.

Es revelador el listado de las naciones latinoamericanas que participan en el TiSA, todas ellas fieles aliadas de EEUU como Colombia, México y Panamá (paraíso fiscal que es muy activo en la negociación), así como la exclusión no sólo de los países bolivarianos sino incluso de Brasil y otras potencias regionales de las que Washington no se fía. En realidad, todas las potencias emergentes del llamado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) han quedado apartadas del tratado secreto, precisamente porque serán las que más pierdan al aplicarse las condiciones pactadas.

No cabe duda de que se busca impedir el debate que reclamaron muchos países, sobre todo Ecuador, tras el crash financiero sobre las razones que lo provocaron y las soluciones para que no vuelva a producirse. EEUU, Canadá, Australia, Suiza y la UE se opusieron frontalmente incluso a las conclusiones de la Comisión Stiglitz de la ONU, en 2009, negándose a aceptar la evidente relación entre la desregulación bancaria/bursátil y la crisis, y en 2013 bloquearon todo intento de discutirlo en el seno de la OMC.

Mientras el TiSA pretende seguir secreto durante cinco años tras su entrada en vigor, los firmantes exigen una transparencia absoluta a los poderes públicos, con la intención de burlarlos.

Entre lo más sarcástico del contenido del TiSA que ahora sale a la luz está la exigencia de transparencia total a las autoridades nacionales, que deberán anunciar de antemano y abrir a discusión previa todas las regulaciones y normativas que se dispongan a aplicar, asegurando así que las grandes corporaciones y los lobbies comerciales internacionales tengan tiempo y recursos para contrarrestar, modificar o incluso impedir esas decisiones soberanas en función de sus intereses.

Una imposición a los estamentos públicos que exigen los que no sólo pactan en secreto su propio modus operandi, sino que incluso pretenden que sus acuerdos ya en vigor permanezcan durante años como top secret, negando a los órganos de la soberanía popular hasta el conocimiento de las reglas que van a aplicar los gobiernos de cada país en sus relaciones internacionales.

En cambio, los acuerdos del TiSA –que se negocian al margen del Acuerdo General de Comercio en Servicios (GATS) y de la OMC– toman en cuenta todas y cada una de las exigencias de la industria financiera de Wall Street y la City londinense, así como los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, para las que el tratado no sólo no es secreto sino su propio engendro. Como alertó hace meses la catedrática de Derecho de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), Jane Kelsey, "el mayor peligro es que el TiSA impedirá a los gobiernos fortalecer las reglas del sector financiero".

Diseñado en estrecha consulta con ese sector financiero mundial, el TiSA obligará a los gobiernos firmantes a apuntalar y ampliar la desregulación y liberalización bursátil causantes de la crisis; les quitará el derecho de mantener y controlar los datos financieros dentro de sus territorios; los forzará a aceptar derivados crediticios tóxicos; y los atará de manos si tratan de adoptar medidas para impedir o responder a otra recesión inducida por el neoliberalismo. Y todo ello será impuesto por unos acuerdos secretos, sin que la opinión pública se pueda enterar de los verdaderos motivos que arrastran su sociedad a la ruina.

A menos que los órganos de la soberanía popular impidan este golpe de Estado económico mundial.


El TiSA atará las manos de los Estados para impedirles regular el mercado

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL - PÚBLICO

Los documentos filtrados por Wikileaks prueban que los 50 países firmantes quieren obligar a los gobiernos a dar explicaciones a las empresas, incluso cuando legislen por intereses sociales. El texto plantea imponer topes a la dureza de estas normativas, y este marco será de obligada aplicación a todos los niveles de la administración

MADRID.-Si América fue algún día la tierra de las oportunidades, los grandes tratados como el TiSA o el TTIP vienen a servir como escenario idílico para las multinacionales, como su propia tierra prometida. Los documentos del Trade in Services Agreement (TiSA) que hoy negocian 50 países con absoluta opacidad prueban que el acuerdo servirá para restar aún más poder normativo a los estados, en detrimento de las empresas prestadoras de servicios.

El documento reservado al que Público ha tenido acceso gracias a su colaboración con Wikileaks –en exclusiva en España- recoge los posicionamientos de los países que negocian este acuerdo y su intención de desarmar a los estados en lo que respecta a su capacidad reguladora. El texto que hoy está sobre la mesa establece que el tratado afectará a todos los niveles de regulación, de los gobiernos centrales a los ayuntamientos, pasando por las comunidades autónomas e incluso por los colegios profesionales.

De ser ratificado este texto, los gobiernos elegidos de forma democrática deberán avisar al resto de países firmantes y por ende a las multinacionales de las normativas que pretendan aprobar, siempre en aras de la “transparencia”, según el documento. Esto permitirá a las empresas anticiparse a esos cambios normativos, y presionar directamente a los gobiernos pidiéndoles explicaciones que estos estarán obligados a facilitarles por escrito, influyendo así sobre su capacidad legislativa.

Obligará a los estados a informar y justificar ante las empresas los cambios normativos que apliquen

Son los estados los que estarán obligados a crear estos cauces de comunicación, y deberán responder a los requerimientos de las empresas "sin retrasos innecesarios", como reza el texto. El mismo documento que pretende obligar a los gobiernos a asegurar su “imparcialidad” a la hora de conceder licencias para prestar servicios a las empresas extranjeras, y que les conmina a seguir “criterios objetivos y transparentes”, como “la capacidad” de prestar un servicio que pueda tener una empresa, dejando de lado otras razones sociales, medioambientales o culturales.

En este marco de pensamiento neoliberal, los ciudadanos son vistos como consumidores, y son las multinacionales las beneficiadas por un acuerdo que persigue incrementar sus beneficios, en detrimento también de los mercados locales.

Normativas "no más estrictas de lo necesario"

El documento, fechado en febrero de 2014 pero actualmente vigente, establece incluso límites poco claros a estas normativas. "No deben ser más estrictas de lo necesario [burdensome es el término original]". La interpretación de qué es realmente "necesario" queda de nuevo en mano de las empresas. Y el documento final podría beneficiarlas aún más.

El texto conmina a los estados a legislar en base a criterios "objetivos y transparentes", dejando en segundo plano los motivos sociales o culturales
Una de las propuestas de Estados Unidos y Australia deja la puerta abierta a que estados y empresas diriman sus diferencias a través de tribunales de arbitraje similares a los que utilizan las empresas cuando pueden agarrarse a un mecanismo de blindaje ISDS.

Esta cláusula de protección de multinacionales es precisamente la parte más polémica del tratado de libre comercio entre Washington y Bruselas, el apartado del TTIP más difícil de vender para la Comisión, la encargada de negociar en nombre de los 28 en ambos acuerdos.

La trampa del lenguaje

El documento está redactado en el lenguaje convenientemente ambiguo de otros textos del TiSA, y hace referencia a términos como "objetividad" o "transparencia", siempre desde la óptica de las empresas.

El análisis de otros documentos sobre el acuerdo demuestra que todos ellos han sido redactados desde la misma óptica neoliberal, y persiguen establecer el marco de desregulación que demandan las multinacionales. TiSA, TTIP, o TTP son sólo los nombres de algunos de estos mecanismos, pero la filosofía que los impulsa es la misma, y su objetivo es idéntico.


El TiSA compromete la seguridad del transporte aéreo

SERGIO LEÓN - PÚBLICO

Las negociaciones para ’liberalizar’ el mercado de servicios pretenden saltarse la regulación de los Gobiernos y de la Organización de Aviación Civil Internacional para dejar al sector sometido a intereses exclusivamente económicos

MADRID.- Bajo la mayor opacidad y escoltados al amparo de un secretismo absoluto, hasta 50 países negocian cómo acabar con el comercio de servicios para dejarlos supeditados a ese ente llamado mercado. Nada de control de Gobiernos o parlamentos, ni mucho menos de la sociedad civil. La desregulación pasa por abrir todos los sectores a los intereses empresariales.

Uno de ellos es el transporte aéreo. Así aparece reflejado en las negociaciones, lideradas por Estados Unidos y la Unión Europea, sobre el TiSA (siglas en inglés del Acuerdo sobre el Comercio de Servicios). De momento en forma de anexo, pero el texto deja claro que "a medida que la arquitectura del TiSA coja forma" podría llegar a ser "un capítulo o una sección" propia.

El objetivo de las conversaciones, según se desprende de los documentos a los que ha accedido Público gracias a su colaboración con Wikileaks, es eludir la regulación de la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO, por sus siglas en inglés), hasta ahora en vigor, y marcar sus propias directrices.

El número de accidentes relacionados con las tareas de mantenimiento ha aumentado en los últimos años más de un 100%

Se trata de llevar los intereses económicos a su máximo exponente en un sector que ya tiende a las privatizaciones. La sección de aviación civil de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés) alerta de que el TiSA pretende llevar a cabo una "total liberalización" del transporte aéreo, lo que sería "muy perjudicial" para muchos países y para los trabajadores del sector, indefensos y sin sistemas de protección ante los vaivenes empresariales.

Una de las peores consecuencias de la privatización de ciertas áreas de la aviación y del empeoramiento de las condiciones laborales es la decadencia de la seguridad. El sindicato denuncia, en un análisis publicado por Wikileaks, que durante la última década ha aumentado la velocidad con la que se ha ido externalizando el trabajo de mantenimiento de los aviones, con lo que conlleva para la seguridad aérea actual y futura.

Según un informe de la ICAO, citado por la ITF, el número de accidentes e incidentes relacionados con las tareas de mantenimiento ha aumentado en los últimos años más de un 100%. Mientras que durante el mismo periodo el número de vuelos operados ha crecido un 55%, tal como detalla la organización aérea.

En el documento del TiSA, del 9 de febrero de este año, apenas se menciona o se discute sobre las normas de seguridad. Priman otros asuntos. "Los defensores de la privatización mantienen que no existen vínculos entre la regulación económica y la seguridad, pero lo cierto es que la liberalización de los servicios de mantenimiento y reparación sin ninguna garantía aumenta los peligros extraordinariamente", avisa la federación de trabajadores aéreos.

Hasta ahora, el antiguo Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS, por sus siglas en inglés), del que se nutre el TiSA, trataba de liberar tres áreas del transporte aéreo internacional: servicio de reparación y mantenimiento de aeronaves, servicio del sistema de reserva de vuelos y venta y promoción de los servicios del transporte aéreo. Las actuales negociaciones van más allá y pretenden cubrir otros tres aspectos más: la asistencia en tierra, la gestión de aeropuertos y de los llamados servicios aéreos especializados.

La ITF recuerda que ya en 1995, en la Ronda de Uruguay sobre las negociaciones de la política de aranceles y la liberalización de mercados a nivel mundial, se decidió dejar los servicios del transporte aéreo fuera de las conversaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para sacar adelante el GATS. El sindicato destaca que ya se había puesto en marcha un proceso global de liberalización controlado por una organización de aviación, la ICAO, con "mayor credibilidad y habilidad" que la OMC y con reclamaciones previas sobre la regulación económica del sector que "no se deberían de ignorar", incluidas varias garantías para países en desarrollo.

La aprobación del TiSA, que no contempla ningún mecanismo para realizar una liberalización de forma gradual, supondría dejar a la industria aereocomercial completamente dominada por las multinacionales y bajo una estructura oligárquica, denuncia la ITF. El sindicato critica además que el acuerdo comercial impondría un "mortal" alejamiento de la aviación del control de los gobiernos y de su regulación económica y social.

La ITF considera que la industria de la aviación no se debe exponer a un entorno comercial que debilita los controles de los gobiernos nacionales, que son los que supervisan y garantizan los mecanismos de seguridad.

El sindicato ve indispensable que los servicios del transporte aéreo sigan regulados por la ICAO y que los intereses económicos nunca estén por encima de las necesidades de la regulación aérea. De lo contrario, concluye la federación, "las políticas sobre la aviación quedarían determinadas por las fuerzas del mercado internacional y por las decisiones tomadas en las salas de juntas que sirven a los intereses de los accionistas".


“EL TiSA CONSTITUYE UN INSTRUMENTO DEL IMPERIALISMO PARA ACCEDER A LOS ESPACIOS ECONÓMICOS OCUPADOS ACTUALMENTE POR LOS ESTADOS Y RESTRINGIDOS, POR TANTO, AL LIBRE ALBEDRÍO DEL MERCADO” (salud, educación, justicia, agua, electricidad, comunicaciones, etc) ANTONIO ELÍAS Y ENRIQUE OREGGIONI - Jorge Zabalza

17 archivos secretos de TISA el plan para limitar el derecho de los gobiernos a legislar normas más estrictas en interés público

La mayor filtración de documentos de las negociaciones del controvertido Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA) desvela la locura del secretismo y no reconforta en absoluto a los usuarios de los servicios públicos.

Daniel Bertossa ·
EL CIUDADANO

Entre los 17 archivos secretos filtrados hoy destacan documentos de trabajo y siete anexos clave que abordan las negociaciones de sectores delicados, como los servicios financieros, los servicios de correos, marítimos, la reglamentación nacional, las telecomunicaciones, los servicios profesionales y la migración laboral.

“Resulta indignante que nuestros gobiernos, elegidos democráticamente, nos oculten las leyes que están elaborando. ¿En qué se ha convertido nuestra democracia, si la comunidad se ve obligada a depender de Wikileaks para conocer lo que están haciendo nuestros gobiernos en nuestro nombre?” afirma Rosa Pavanelli, Secretaria General de la ISP.

“La ironía de que el texto con repetidas referencias a la transparencia y todo el anexo dedicado a la transparencia, que obliga a los gobiernos a ofrecer información de utilidad para las empresas, esté siendo negociado en secreto, revela en interés de quién se están elaborando estos acuerdos”, afirma.

Las últimas filtraciones destacan que los países que están negociando el TISA están jugando al gato y al ratón. Una gran parte de las negociaciones han salido hoy a la luz pública, aunque sigue habiendo una gran incertidumbre sobre las consecuencias prácticas de estas negociaciones ya que, para entender sus implicaciones en su totalidad, será preciso conocer el texto completo. Pavanelli afirma:

“La Unión Europea y los Estados Unidos de América han respaldado en numerosas declaraciones las protecciones concedidas a los servicios públicos, pero estas filtraciones revelan que poco se ha hecho en ese sentido. De hecho, el alcance y la naturaleza de la liberalización propuesta que sugieren estas filtraciones aumenta nuestras preocupaciones”.

Wikileaks filtró hoy el borrador confidencial del texto del Acuerdo sobre el Comercio de Servicios. Presentándose como los “auténticos buenos amigos de los servicios”, un grupo de 50 países — representantes de alrededor del 70% del comercio mundial de servicios— están negociando el TISA en secreto.

TISA limitará el derecho de los gobiernos a legislar normas más estrictas en interés público. Por ejemplo, afectará a las normas medioambientales, las licencias concedidas a servicios de salud y laboratorios, los centros de gestión de residuos, las centrales eléctricas, las acreditaciones de escuelas y universidades y las licencias de telecomunicaciones. El acuerdo propuesto limitará también la capacidad de los gobiernos de reglamentar sectores clave, como los financieros, la energía, las telecomunicaciones y los flujos de datos transfronterizos.

TISA limitará específicamente la capacidad de los gobiernos de regular el sector de los servicios financieros, precisamente en un momento en el que la economía mundial sigue recuperándose de una crisis provocada por la desregulación financiera.
Daniel Bertossa El Ciudadano