Engañosas promesas sobre la creación de empleo con el tratado UE-EEUU

Engañosas promesas sobre la creación de empleo con el tratado UE-EEUU

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La campaña “No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones” cuestiona el informe publicado por The Hispanic Council así como las declaraciones del Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, en las que se prometen 143.000 empleos para España con la firma del tratado comercial entre la Unión Europea y los Estados Unidos.

Según un informe presentado hoy por The Hispanic Council, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés) supondría la creación de 143.000 empleos en España y aumentaría la renta per cápita en un 6,6%. Los mismos datos ha empleado reiteradamente el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz (PP).

Sin embargo, la campaña “No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones” ha tachado esta afirmación de “engañosa”, y advierte sobre las falsas premisas del informe y las declaraciones del Gobierno español. “Todos los cambios derivados de un tratado comercial transatlántico se darían a largo plazo, en un periodo transitorio de entre 10 y 20 años, y no tienen en cuenta la crisis ambiental y sus impactos económicos o el enorme aumento de los precios energéticos y sus repercusiones sobre la economía, previstas para las próximas décadas”, explica la campaña.

De acuerdo con un nuevo informe, publicado el 26 de mayo por el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo [1], la metodología en la que se basaba uno de los estudios de la Comisión Europea que promovía los beneficios potenciales de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) se limitaba intrínsecamente a proyectar los efectos en el empleo y los salarios. En el estudio realizado en 2013 por el Center for Economic Policy Research (CEPR) a petición de la Comisión, se empleó un modelo que no es capaz de predecir la pérdida o la creación de empleo netas en los mercados laborales estadounidense y comunitario.

El estudio del CEPR suponía que el número de puestos de trabajo es fijo y que, en lugar de crearse o perderse empleo, los puestos de trabajo simplemente se redistribuyen entre los distintos sectores como resultado del acuerdo comercial que beneficia o afecta a dichas industrias. Por otra parte, se considera que en el modelo aplicado por el CEPR los salarios son muy flexibles y se utilizaron como indicador principal para averiguar dónde se produciría el desplazamiento de puestos de trabajo – aunque no preveía eliminación neta de empleo. Este supuesto del modelo – que se encuentra en todos los modelos similares – puede inducir a error en la interpretación de las conclusiones del estudio del CEPR, dado que se interpreta como un cambio en la tasa de desempleo, pero desde el punto de vista técnico no es así. Es simplemente un efecto de redistribución entre los sectores.

Las evaluaciones del impacto de la liberalización del comercio de la UE de los últimos 30 años muestran que ésta ha provocado “despidos a gran escala” en terceros países y en la propia UE, así como el empeoramiento de las condiciones de empleo y la pérdida de derechos laborales. Por lo que respecta a las pérdidas de puestos de trabajo que resultan de los acuerdos de libre comercio, la propia Comisión Europea ha admitido que es probable que el TTIP provoque perjuicios “prolongados y considerables” para las/os trabajadoras/es europeas/os, ya que el tratado comercial alentará a las empresas a abastecerse de productos y servicios de los Estados Unidos donde las normativas laborales son menos exigentes y los derechos sindicales simplemente no existen.

Según los propios estudios de impacto de la Comisión Europea, podría producirse una deslocalización y una pérdida de empleos. Los sectores industriales más afectados serían aquellos que se verían en desventaja frente a la competición estadounidense como: ganaderas/os, productoras/es de fertilizantes, bio-etanol y azúcar, por ejemplo. También habría un declive en los sectores de equipos de transporte y el sector del metal, así como en los sectores primarios, especialmente: la madera y productos de papel, los servicios a las empresas y de comunicación.

Se ha insistido mucho sobre los supuestos beneficios económicos que traería consigo el TTIP. La cifra más frecuentemente citada proviene de una evaluación de impacto encargada al Centro de Investigación de Política Económica por la Comisión Europea, cuya hipótesis más optimista afirma que los resultados económicos de la UE podrían mejorar en un 0,5% para el año 2027 como resultado del acuerdo entre los EE.UU. y la UE. Tanto en el informe de The Hispanic Council y de las afirmaciones de Jaime García-Legaz se basan en cuatro informes comisionados por la Comisión Europea [2], que sugieren impactos económicos positivos a ambos lados del Atlántico.

Investigaciones independientes –e incluso el experto responsable de llevar a cabo evaluaciones de los acuerdos comerciales de la UE durante 10 años, Dr. Gabriel Siles-Brügge de la Universidad de Manchester- han calificados los supuestos beneficios económicos resultado del TTIP de “insignificantes”.

Cuando The Hispanic Council y el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, hablan de que va a haber un crecimiento económico del 0,5 al 1% del PIB, omiten la información de que esto sería –si fuera cierto- para los 10 años siguientes a la entrada en vigor el tratado, o sea en realidad estimarían un aumento anual del 0,05 o un 0,1% del PIB. Tanto The Hispanic Council como el Gobierno español dan entender que el beneficio económico de firmar el tratado será de 545 euros por familia, pero la cifra a la baja del mismo estudio habla de 45 euros. Si se considera la inflación, las familias van a perder más en estos diez años de lo que van a ganar.

En consecuencia, la campaña “No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones” considera que las ganancias económicas del TTIP serán limitadas mientras los costos sociales derivados de los cambios regulatorios pueden ser substanciales. Según el estudio de la Fundación Austriaca de Investigación para el Desarrollo (OFSE) para evaluar los supuestos beneficios económicos del TTIP [3], alrededor de un 80% de las ganancias previstas se derivarían de la eliminación o alineamiento de las medidas no arancelarias, es decir, de leyes, regulaciones y estándares. Se asume que entre el 25% y el 50% de todas las medidas no arancelarias pueden ser eliminadas o alineadas a un estándar común a la baja.

Los estudios de impacto económico que encargó la Comisión Europea no tienen en cuenta que la armonización a la baja de las regulaciones y leyes conllevan, a corto y largo plazo, una serie de costos sociales. Por un lado, la eliminación de las barreras no arancelarias resultará en una pérdida potencial de bienestar para la sociedad, incluso, y va en contra de los objetivos de las políticas públicas (ej. la seguridad de consumidoras/es, la salud pública, la seguridad medioambiental). Por otro lado, los costes para la administración pública resultantes del mayor pago de subsidios por desempleo, pueden ser substanciales.

The Hispanic Council y el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, omiten también que puede haber un desplazamiento de empleo directo en la UE, tras la firma del tratado. Los efectos adversos del TTIP se minimizan en los discursos oficiales, tanto del Gobierno español como de los funcionarios de la Comisión Europea. Según los mismo estudios de la Comisión Europea el comercio entre los países miembro de la UE disminuiría, ya que los productos más baratos estadounidenses y del resto del mundo podrían desplazar productos y servicios que se intercambian dentro de la UE. Algunos estudios sugieren una modesta reducción de los intercambios intra-UE, mientras que otros estiman que podrían declinar en un 30%.

Finalmente denunciamos que los funcionarios de la UE están incumpliendo el código de conducta que deben seguir: si en los discursos públicos solo utilizan una parte de la información que tienen, no son imparciales, y además no están dispuestos a escuchar o considerar otros puntos de vista. Si hacen comunicados públicos sobre los estudios de impacto y sólo sacan el grado máximo de beneficio económico para las familias pero eluden mencionar las cifras mínimas, ni son imparciales ni demuestran la máxima profesionalidad, tal como exige el código de conducta.

Notas:

[1] European Parliamentary Research Service: EU-US Transatlantic Trade and Investment Partnership. Detailed Appraisal of the European Commission’s Impact Assessment. Bruselas, 2014. http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/etudes/join/2014/528798/IPOL-JOIN_ET%282014%29528798_EN.pdf

[2] Los estudios que encargó la Comisión Europea son: ‘Reducing Transatlantic Barriers to Trade and Investment: An Economic Assessment’, Londres: Centre for Economic Policy Research, marzo de 2013; ‘Study on “EU-US High Level Working Group”: Final report’, Rotterdam: Ecorys, octubre de 2012; ‘Transatlantic Trade: Whither Partnership, Which Economic Consequences?’, Paris: CEPII, septiembre de 2013; Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP): Who benefits from a free trade deal? Part 1: Macroeconomic Effects, Gütersloh: Bertelsmann Stiftung, 2013

[3] ASSESS_TTIP: Assessing the Claimed Benefits of the Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) http://guengl.eu/uploads/plenary-focus-pdf/ASSESS_TTIP.pdf

source: No al TTIP