Frente al ALCA sólo queda luchar

Provenientes de todas las regiones de América, los panelistas analizaron la situación de sus respectivos países con respecto al ALCA y los tratados de libre comercio, y coincidieron en la necesidad de presionar a los gobiernos del continente para detener definitivamente todas las negociaciones de libre comercio con los Estados Unidos.

De la Cueva dijo que los Estados Unidos intentan en los tratados bilaterales o
regionales los intereses que no ha podido obtener con el ALCA. “Pero el ALCA
es un marco estratégico para el gobierno norteamericano”, agregó, “y en el
2006 reiniciarán las iniciativas con el apoyo de gobiernos serviles, como el del
mexicano Vicente Fox”.

Al NAFTA, el tratado de libre comercio entre Canadá, México y los Estados
Unidos, se le suma ahora el ASPAN (Acuerdo para la seguridad y la
prosperidad de América del Norte), un proyecto mucho más abarcador que
incluye en la agenda el tema de la seguridad.

Los objetivos del Aspan son fortalecer la región frente a la competencia
económica del exterior y garantizar una mayor “seguridad” para estos países,
pero el nuevo acuerdo no hace sino profundizar la desigualdad y la
subordinación de México a los Estados Unidos, dijo De la Cueva.

El canadiense Pierre Yves Serinet, de la RQCI (Red Quebecuense sobre
Integración Continental) explicó que con estos tratados los Estados Unidos
garantizan, entre otras cosas, un área de seguridad mayor y el acceso a los
recursos naturales de Norteamérica. En doce años de implantación del Nafta
se han producido afectaciones considerables al medio ambiente en los tres
países, ha aumentado la privatización, y los trabajadores han visto cómo bajan
sus salarios, explicó Serinet.

En otro momento del panel, el costarricense Jorge Coronado, del Encuentro
Popular, comentó la difícil situación que vive Centroamérica a partir de
iniciativas como el CAFTA y el Plan Puebla Panamá, facilitados en gran
medida por la proclividad histórica de los gobiernos de Centroamérica a las
estrategias políticas y económicas de los Estados Unidos.

El haitiano Camille Chalmers, representante de PAPDA (Plataforma para el
Desarrollo Alternativo) y de Jubileo Sur, denunció una vez más la situación que
vive su país, todo “un laboratorio de intervención”, y un antecedente de lo que
puede ocurrir en otras partes del continente. Chalmers denunció la ingerencia
en los asuntos internos de Haití de países supuestamente “democráticos” y
resaltó la importancia del AlBA (Alternativa Bolivariana para la América) para
todos los pueblos del continente.

Por su parte, la uruguaya Claudia Torrelli, de Redes de Uruguay, dijo que el
TLC es “mucho más que comercio”, porque forma parte de la estrategia
geopolítica de los Estados Unidos para apoderarse del continente. Asimismo,
alertó sobre el peligro de los planes neoliberales que impulsa también la Unión
Europea, y sugirió la oportunidad de repensar el internacionalismo, con el
propósito de intensificar la lucha contra el neoliberalismo al interior de los
países europeos.

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