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La lucha contra los TLCs: la experiencia de Tailandia

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La lucha contra el TLC
La experiencia de Tailandia

FTA Watch
October 2007

El movimiento popular contra el TLC ha abierto un espacio político importante en Tailandia.

El 11 de enero de 2006, entre 15 mil y 20 mil personas sitiaron el Hotel Sheraton, ubicado junto al río Ping en la provincia de Chiang Mai, lugar de la sexta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Tailandia. En rondas anteriores se habían resuelto numerosas diferencias entre las posiciones negociadoras, salvo las cuestiones de la propiedad intelectual y las inversiones. La mayoría de los manifestantes provenían de personas afectadas por VIH/SIDA y grupos de agricultores. Aproximadamente unos cincuenta manifestantes, con una tela negra atada alrededor del cuello, nadaron a través del caudaloso río en un intento por entrar por la parte posterior del hotel. En la entrada principal, una multitud trató de empujar las vallas de hierro sostenidas por mil efectivos policiales. Como los manifestantes superábamos en número a la policía, finalmente logramos derribar el vallado y nos dirigimos a la entrada principal del edificio. Sitiamos el hotel toda la noche, y los negociadores estadounidenses y tailandeses -entre ellos Barbara Weisen, jefa del equipo estadounidense de negociación-, tuvieron que salir a hurtadillas en mitad de la noche. Esa pasó a ser la última ronda de negociaciones del TLC hasta ahora.

Los intentos del gobierno del entonces primer ministro Thaksin Shinawatra por impedir que la prensa diera cobertura a la campaña contra el TLC fueron en vano. La televisión estatal informó sobre el evento a todo color y, de ocupar un pequeño espacio en la sección comercial, la noticia pasó a estar en los titulares de los periódicos que se dedicaron de lleno al movimiento anti-TLC. La sorpresa de que se uniera más gente en el segundo y tercer día de manifestaciones no fue sólo para el Ministro del Interior, estrecho aliado de la familia Shinawatra, sino también para los propios manifestantes de la organización “Once Redes Populares contra el TLC”, encabezada por FTA Watch [Observatorio del TLC]. Chiang Mai era la ciudad natal de Thaksin Shinawatra y un baluarte de su partido, que obtuviera una victoria aplastante en la elección anterior. Sin embargo, en los caminos que conducían al hotel numerosas personas nos vitoreaban e incluso algunas nos invitaban a entrar a sus casas por comida y bebidas. Ante tanta presión, Nittaya Piboosongkram, el jefe de negociaciones de Tailandia, renunció a su puesto una semana después.

Policía tailandesa reprimiendo la movilización popular en Chiang Mai, enero de 2006. (Foto: cortesía BIOTHAI)

El movimiento anti-TLC fue creciendo junto a un sentimiento antigubernamental entre la clase media. A partir de esto, FTA Watch se sumó a la campaña para derribar al gobierno junto con People’s Alliance for Democracy (PAD) [la alianza popular por la democracia]. En la primera mitad de 2006, cientos de miles de personas salieron diariamente a las calles de Sanamluang y otros varios barrios comerciales de Bangkok, exigiendo la destitución del gobierno. Si bien el golpe militar del 11 de septiembre puso fin a las protestas, la campaña llevada adelante por los sectores populares, especialmente el movimiento contra el TLC y otros tratados comerciales, abrió un espacio político importante y en el futuro tendrá un peso sustancial en las políticas de liberalización del comercio.

El inicio de la campaña contra el TLC

El movimiento popular contra el TLC comenzó cuando en la reunión de líderes de la Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) realizada en octubre de 2003 en Bangkok, Thaksin y el presidente Bush de los Estados Unidos declararon que sus gobiernos comenzarían las negociaciones en pos de un TLC bilateral. Esto fue a continuación de la culminación de un TLC entre Estados Unidos y Singapur.

Thaksin y su Partido Rak Thai de Tailandia (TRT) acababan de alcanzar una victoria aplastante en las elecciones generales y fue así que logró ser primer ministro por segunda vez, con más de dos tercios de parlamentarios en la Cámara de Representantes. Thaksin se convirtió en el primer ministro más poderoso de la historia democrática tailandesa. Su gobierno utilizaba tácticas sutiles para contener y socavar el disenso. Por un lado intentó ganar popularidad entre los sectores rurales pobres creando fondos locales para darles dinero directamente y ayudar a los pobres a tener mayor acceso a los servicios públicos de salud. Por otro lado intentó controlar a la prensa y a las organizaciones de derechos humanos, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (NHRC, por sus siglas en inglés), e incluso a la mayoría de los senadores.

El gobierno anunció sus planes de establecer TLC con más de diez países, entre ellos China, Australia, Nueva Zelanda, Bahréin, Perú, Chile, Japón, Estados Unidos y algunos países de la llamada BIMSTEC (por sus siglas en inglés o iniciativa para la cooperación multisectorial, técnica y económica de la bahía de Bengala), que comprende a Bangladesh, Bután, Birmania, Sri Lanka, India, Nepal y Tailandia) y de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) (que actualmente incluye sólo a Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia), así como la liberalización unilateral parcial del mercado agrícola a países de Indochina en el marco de la ACMECS (por sus siglas en inglés o Estrategia de Cooperación Económica Ayeyawady-Chao Phraya-Mekong, los tres ríos que cruzan Tailandia, Camboya, Birmania, Laos y Vietnam). La lógica de Thaksin detrás de estos TLC era abrir el mercado del país ya que Tailandia iba a firmar un tratado con los dos países más poblados del mundo, es decir China e India, con total de más de 2 mil millones de habitantes, un tercio de la población mundial. Estábamos por hacer acuerdos con países que tenían el mayor poder adquisitivo del mundo y eran la primera y segunda mayores economías del planeta: Estados Unidos y Japón. Thaksin trató de vender grandes sueños y lanzó varias promesas vacías. La gente fue llevada a creer que ningún otro líder nacional podía compararse con él y que él conduciría al país por un camino de desarrollo para estar a la par de otros grandes países desarrollados como Corea del Sur, Taiwán y Singapur.

Si bien el gobierno tailandés organizó una gran recepción para la reunión de la APEC y agasajó a los huéspedes con una espectacular procesión real de barcazas, la recién fundada FTA Watch emitió una declaración en protesta por el inicio de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Muy poca prensa prestó atención a nuestra campaña durante la APEC. Nuestras reuniones para la campaña contra la globalización y la guerra fueron más bien pequeñas y no pudieron atraer a más personas. Una encuesta independiente reveló que más del 90 por ciento de la gente encuestada no estaba de acuerdo con que se hiciera una campaña al mismo tiempo que el país recibía a la APEC.

FTA Watch

En medio de la creciente popularidad de Thaksin, el sector popular comenzó lentamente a denunciar las cuestiones del TLC con grandes dificultades y cautela, esperando ganar el apoyo de las masas. Tras discusiones y análisis entre organizaciones populares, ONG y un pequeño grupo de académicos, en diciembre de 2003 se fundó FTA Watch, integrada por ONG, organizaciones populares y académicos activos en temas de recursos biológicos, propiedad intelectual, salud pública y protección a los consumidores, así como grupos que seguían los movimientos de oposición a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la globalización, las redes de agricultores que trabajan en agricultura sustentable y las redes de afectados por VIH/SIDA. Nuestros miembros también provinieron de funcionarios y miembros de organizaciones independientes tales como la NHRC y el consejo nacional de asesoramiento económico y social (NESAC por sus siglas en inglés).

El objetivo de FTA Watch es ayudar a coordinar el análisis y la defensa de las cuestiones vinculadas al comercio internacional entre los sectores populares y las diversas alianzas que carecen de una sede permanente. Los treinta o cuarenta miembros básicos provinieron de unas veinte organizaciones. Nos comunicábamos e informábamos de los distintos sucesos a través de una lista de correos electrónicos y tomábamos muchas decisiones a través de las comunicaciones electrónicas. Las cuestiones más delicadas y las decisiones importantes se adoptaron en reuniones regulares llevadas a cabo alternativamente entre varias organizaciones participantes.

FTA Watch creó la página electrónica www.ftawatch.org para que fuera el portavoz oficial del grupo y sirviera para divulgar información. Se recopilaron los informes sobre cuestiones del TLC de diversos periódicos tailandeses, junto con artículos relacionados, análisis de los impactos de la liberalización en diversos ámbitos así como informes de investigaciones relativas a debates entre representantes de la sociedad civil y el gobierno dirigidas por el grupo de negociaciones. Se sacaron más de 20 mil artículos en la página electrónica, en su mayor parte en tailandés. La página electrónica llegó a tener más de tres millones de visitas. También realizamos transmisiones de radio por internet durante las discusiones académicas públicas que atrajeron a más de 500 participantes, y las manifestaciones de Chiang Mai, por ejemplo.

El grupo también publica numerosos libros para divulgar los análisis de los impactos del TLC realizados por académicos y activistas (Sovereignty Not for Sale: An Analysis of Impacts of Thailand-USA FTA y Exposing the Hidden Agenda in the Thailand-Japan FTA Agreement, por ejemplo), además de pequeñas publicaciones y folletos dirigidos a diversos públicos. Comenzamos con pequeños debates públicos a los que asistían de treinta a cuarenta personas, que se ampliaron hasta convertirse en seminarios nacionales con trescientos y hasta setecientos participantes. Las discusiones abordaban diversos sectores, incluidos los impactos sobre los agricultores y pacientes de SIDA, así como análisis de los acuerdos relacionados con las disposiciones sobre propiedad intelectual, cláusulas de inversión y un análisis general de aspectos del TLC como la falta de transparencia del proceso de negociación, los conflictos de interés y el papel que cumplían las compañías transnacionales.

Una vez que el grupo se hizo más conocido y la prensa y la opinión pública se informó más acerca de los análisis e impactos, FTA Watch se convirtió en un centro de coordinación entre activistas que trabajaban cuestiones asociadas. Comenzamos con una manifestación contra la firma del TLC entre Tailandia y Australia en 2003, frente a la Casa de Gobierno, en la que participaron unos mil manifestantes, luego una manifestación contra la tercera ronda de negociaciones del TLC entre Estados Unidos y Tailandia, en Pattaya, del 4 al 8 de abril de 2005, y la protesta masiva en Chiang Mai. También nos sumamos al PAD para protestar contra el TLC, la privatización de las empresas del Estado, y para derrocar al gobierno de Thaksin. Esta campaña congregó a cientos de miles de manifestantes. (No obstante, varios meses antes del golpe que derrocó a Thaksin, FTA Watch se fue retirando gradualmente del movimiento que actuaba en el escenario político nacional y recuperó su misión de servir los propósitos políticos de los sectores populares).

Los miembros de FTA Watch dieron igual importancia al cabildeo que a los análisis de los impactos y las movilizaciones de masas. Algunos de nuestros miembros formaron parte de diversos comités del Senado -sobre Asuntos Exteriores y sobre Seguridad Humana del Desarrollo Social. Otros miembros participaron en subcomités nombrados por organizaciones de regulación independientes como NESAC y NHRC, etcétera. También algunos de nuestros representantes se reunieron oficialmente con el primer ministro, el viceprimer ministro y los líderes de todos los partidos políticos de la oposición, y enviamos nuestros informes a diversos comités de la Cámara de Representantes.
Después del golpe de Estado, nuestros miembros continuaron activos en el cabildeo de nuestras propuestas con miembros de la Asamblea Legislativa Nacional e impulsaron cláusulas en la nueva Constitución que garantizan la transparencia y la democracia en el proceso para establecer acuerdos comerciales internacionales y para que se rinda cuentas del proceso ante la gente.

Un análisis de los temas del TLC

FTA Watch considera que la imposición de los TLC ha estado dirigida principalmente por intereses creados entre las grandes potencias del mundo, especialmente Estados Unidos y el gobierno tailandés y sus compinches, que pretenden ganar con la liberalización del comercio.
El gobierno se da cuenta de que los intentos de liberalizar el comercio y la inversión a través de la OMC ha enfrentado más dificultades, particularmente después que varios países en desarrollo importantes como China, India, Brasil y otros pequeños países en desarrollo se unieron entre ellos. Mientras tanto, en el mundo se está dando un movimiento creciente contra la globalización. Por lo tanto, el gobierno estadounidense ha impulsado TLC bilaterales con economías importantes en vez de las negociaciones en la OMC. En el sudeste asiático comenzó con Singapur, luego Tailandia, Malasia, Filipinas e Indonesia, respectivamente.

En Tailandia, el mayor impulso en favor del TLC provino de Thaksin, mediante el Charoen Pokphand Group (CP), una de las mayores agroindustrias de la región, con sede en Tailandia, y de otros grupos comerciales relacionados con miembros del gabinete, entre ellos la industrias de repuestos automovilísticos.

La firma del TLC con China significó un desastre para los agricultores tailandeses que cultivan vegetales y frutos de clima templado en el norte del país. Vegetales y frutos como el ajo, el brócoli, la berza, la manzana y los duraznos inundaron el mercado tailandés a precios entre 2 y 4 veces más baratos que la producción local. Como consecuencia, cientos de miles de familias quedaron en bancarrota.

Mientras tanto, el TLC firmado en julio de 2004 entre Tailandia y Australia provocó graves problemas a los productores de productos lácteos. Ingresaron a Tailandia productos lácteos más baratos, especialmente leche en polvo. Las 100 mil familias del sector lácteo en pequeña escala no pudieron competir con las granjas australianas porque los costos de producción de los productos australianos eran apenas la mitad de los de Tailandia. Un tercio de las granjas lácteas tailandesas se derrumbó a un año de la entrada en vigor del acuerdo.

Diversos grupos comerciales tailandeses se beneficiaron con los TLC, en especial los capitalistas dentro del gobierno, como los del negocio de las telecomunicaciones, propiedad de la familia de Thaksin, que se beneficiará de los TLC con China, Australia y Nueva Zelanda. Los exportadores de camarones y mariscos, como el Grupo CP, se beneficiaron del incremento de 50 por ciento de las exportaciones tan sólo en el primer año de aplicación del TLC con Australia. Las industrias automovilísticas, una de ellas propiedad del ministro de Transporte, Suriya Jungrungruengkit, se beneficiaron del aumento de 75 por ciento de las exportaciones de autopartes a Australia.

(Foto: cortesía BIOTHAI)

Aparte de este conflicto de intereses, el proceso de negociación del TLC transcurre rodeado de secreto y carece de toda transparencia y democracia. Los contenidos y las posiciones asumidas han sido objeto de la manipulación exclusiva del mundo de la gran empresa y los funcionarios de gobierno. El contenido de las negociaciones y los documentos relacionados fueron escondidos del público y salieron a luz apenas después de que se firmó el acuerdo. El pueblo tailandés pudo ver los TLC firmados con Australia y Japón luego de las ceremonias para la firma de los mismos. El gobierno se negó a presentar los textos del TLC para su discusión y aprobación por la Cámara de Representantes aun cuando tiene impactos amplios en la población. Thaksin explicó que no se justificaba hacerlo ya que los “miembros del Parlamento no tienen el conocimiento suficiente como para deliberar sobre el tema” (aun cuando dos tercios de los miembros del parlamento eran de su partido TRT).

Un TLC con Estados Unidos habría tenido un impacto aún mayor y más profundo que los tratados con China y Australia, ya que el marco de negociaciones era bastante amplio y abarcaba numerosas cuestiones, entre ellas la propiedad intelectual y la liberalización de la inversión. La movilización de Chiang Mai contra el TLC con Estados Unidos tuvo gran repercusión en la opinión pública y también puso nerviosos a los funcionarios de gobierno.

La Red de Agricultura Alternativa, una red de académicos y ONG que trabajan en recursos biológicos y propiedad intelectual, concluyó que la inclusión de las cláusulas referidas a las patentes sobre la vida y la liberalización de los productos modificados genéticamente (transgénicos) sienta las bases para el dominio de los recursos biológicos y el control monopólico de las variedades vegetales utilizadas por los agricultores y sus comunidades locales en todo el país. De igual modo, al aceptar el patentamiento de medicamentos de acuerdo con las normas estadounidenses, los pacientes y consumidores tailandeses tendrán que comprar los medicamentos a precios más altos, desde un 30 por ciento hasta muchas veces más caros para diversos medicamentos. Los impactos serán muy agudos entre quienes dependen periódicamente de medicamentos, como es el caso de las personas afectadas por VIH/SIDA. Los impactos del TLC recaerán sobre los agricultores, los pobres y los desposeídos, que constituyen la mayoría de la población, socavando más profundamente la soberanía nacional.

La estrategia de movilización

Durante el gobierno de Thaksin, la movilización entre los sectores populares enfrentó numerosas dificultades. Aparte de repartir dinero, principalmente en el medio rural, el primer ministro también tenía de su lado activistas sociales, trabajadores de ONG, académicos y algunos líderes comunitarios como asesores. Eran bastante expertos y sutiles para interferir con la prensa y las organizaciones reguladoras independientes. Por lo tanto, en los primeros cuatro años del primer periodo de Thaksin y durante el primer año de su segundo periodo, casi no hubo una movilización popular sustancial, como había ocurrido en el pasado.

Antes, los movimientos populares como las manifestaciones de la Asamblea de los Pobres de 1997, llegaron a convocar hasta 30 mil personas, y las protestas duraron tres meses. Esas movilizaciones lograron que se cumplieran varios objetivos y reivindicaciones del movimiento que implicaban su urgente atención y procuraban cambios de políticas. Pero durante el gobierno de Thaksin casi no hubo manifestaciones importantes. Cuando las hubo, pronto se disolvieron ya que Thaksin utilizaba su capacidad personal mediática basándose en la experiencia de sus ayudantes cercanos. Un ejemplo fue la manifestación masiva del sindicato de la Electricity Generating Authority of Thailand (EGAT) (la autoridad del suministro eléctrico en el país), en protesta contra la privatización de los servicios. Al principio se sumaron más de 30 mil personas. Pero después de que el gobierno propuso repartir acciones gratuitas de la nueva compañía, numerosos trabajadores cambiaron su postura y la oposición a la privatización se derrumbó.

A Thaksin no le complacían los movimientos populares que no podía controlar. Hizo todo lo posible para que los grupos de base sucumbieran a su poder. Por tanto, cualquier movimiento realizado por el sector popular liderado por intelectuales y ONG quedaba prácticamente empantanado y se buscaba desacreditar a los líderes calificándolos de “agentes que explotan la pobreza”. La reproducción de este discurso en los medios llevó la imagen de los movimientos de las ONG a sus niveles más bajos y el descrédito también afectó a otras instituciones sociales, incluso a la prensa. El resultado fue que el gobierno de Thaksin pudo firmar fácilmente el TLC con Australia, aun cuando iba a traer impactos desastrosos para miles de granjeros del rubro lácteo y a más de un millón de productores de ganado. Numerosos productores estuvieron conformes con las ganancias a corto plazo que obtuvieron, tales como que recibieron vacas gratuitas para criar, en el marco del proyecto del gobierno “Un millón de vacas”.

La manifestación contra la sexta ronda de las negociaciones del TLC en Chiang Mai fue una reactivación de un sector popular que se había dispersado. Con anterioridad a la protesta, la opinión pública y los medios de difusión habían sido informados hasta cierto punto sobre los impactos de los TLC, en especial porque los efectos del TLC con China comenzaron a sentirse profundamente entre los agricultores que cultivaban cebollas, ajo y vegetales en el norte de Tailandia. También se estaban sintiendo los impactos sobre los productores lácteos y los ganaderos después del TLC con Australia.

A pesar de esto a nuestro favor, sabíamos que las estrategias de movilización debían ser cuidadosamente planificadas ya que Chiang Mai era la ciudad de origen del primer ministro y su partido había tenido una victoria holgada en las elecciones. Además, los medios de difusión, especialmente la prensa y los canales de televisión controlados por el Estado, estaban bajo su férreo control.

En Chiang Mai los negociadores de Tailandia y EE.UU. estuvieron literalmente bajo asedio en el Hotel Sheraton.

Las manifestaciones de Chiang Mai buscaron atacar a las compañías multinacionales de medicamentos y a las agroindustrias que habían intentado imponer sus cláusulas sobre propiedad intelectual. Esto empeoraría el acceso de los pacientes a la medicación necesaria y socavaría la soberanía alimentaria de los agricultores. Las cláusulas de inversión afectarían a los inversionistas y empresarios a pequeña escala así como a los comerciantes nacionales. Si bien el proceso de negociaciones del TLC obviamente careció de transparencia e implicó conflictos de interés entre los miembros del gabinete, decidimos que este aspecto ocupara un segundo lugar, priorizando los impactos.
Esta estrategia y la sola cantidad de manifestantes en Chiang Mai hizo que todos los medios, tanto gubernamentales como privados, dedicaran más espacio a nuestros movimientos. Fue la primera vez que FTA Watch y los académicos aliados tuvimos la oportunidad de explicar los problemas e impactos y durante los tres días de protesta dejamos en claro nuestra posición sobre el TLC ante los 65 millones de tailandeses.

El levantamiento de Chiang Mai tuvo lugar al mismo tiempo que las clases medias de Bangkok y las principales ciudades comenzaban a molestarse por la gestión del gobierno. La popularidad de Thaksin alcanzó su nivel más bajo, exacerbado por su decisión de vender sus negocios familiares de telefonía móvil, televisión, comunicación satelital y aerolíneas al Grupo Temasak de Singapur, sin impuestos.

Según una encuesta independiente (la encuesta ABAC) relativa a los TLC firmados con diversos países, la cantidad de personas que se oponían a los tratados comerciales era cinco veces mayor que las que los aceptaban.

Las Once Redes Populares contra el TLC

Normalmente FTA Watch funciona como un centro coordinado para los movimientos populares en torno a las actividades relacionadas con el TLC y el comercio internacional. Pero durante las movilizaciones necesitábamos una organización más fuerte y aglutinante. Por lo tanto se formó la Red de Once Redes Populares contra el TLC, poco antes de la sexta ronda de negociaciones del TLC.

Las personas que viven con el HIV/SIDA en la primera línea de la lucha contra el TLC en Chiang Mai. (Foto: cortesía BIOTHAI)

Dentro de la Red de Once Redes Populares contra el TLC estaban: la red tailandesa de personas afectas por VIH/SIDA o TNP+; Alternative Agriculture Network (AAN); la Confederation of Consumer Organisations (confederación de organizaciones de consumidores); Northern Peasant Federation (federación de campesinos del norte); Fourth Region Slum Network (red de las barriadas de la cuarta región); Council of Networks of People’s Organisations in Thailand (consejo de redes de organizaciones populares de Tailandia); Assembly of the Poor (AOP) (asamblea de los pobres); Student Federation of Thailand (federación de estudiantes de Tailandia); Land Reform Action Network for the Poor (red de acción por la reforma agraria para los pobres); Southern Community Forest Network (red de bosques comunitarios del Sur); Federation of Labour Unions and Alliances of Labour Movements (federación de sindicatos y alianzas de movimientos gremiales), y FTA Watch.
Los miembros de TNP+ y la AAN conformaron la mayoría de los manifestantes de Chiang Mai.

Una fuerte organización popular, los miembros de TNP+, provenían de más de mil organizaciones, más de 100 mil personas. La población total de personas afectadas por VIH/SIDA en Tailandia es aproximadamente 900 mil. La red fue fundada en 1997 y ha estado muy activa en la defensa de los derechos y acceso al tratamiento y a medicamentos, así como otros derechos de las personas afectas por VIH/SIDA. Trabajan muy estrechamente con ONG de SIDA en Tailandia. Un TLC entre Tailandia y Estados Unidos impactaría más profunda y concretamente a las personas afectadas por VIH/SIDA. Según el tratado, es probable que el gasto médico mensual para cada persona afectada por VIH/SIDA aumentaría de 2 500 baht (unos 80 dólares) a 5 mil y hasta 20 mil baht(160-650 dólares) debido a la extensión de la protección de las patentes de los medicamentos y las cláusulas que ofrecen exclusividad en materia de datos así como el otorgamiento obligatorio de licencias. Aproximadamente 3 mil miembros del TNP+ se nos sumaron durante las manifestaciones en Chiang Mai.

(Foto: cortesía BIOTHAI)

La AAN se fundó en 1989 y tiene como miembros a más de 50 mil hogares de todo el país. Aproximadamente 2 mil miembros de la AAN se unieron a la protesta de Chiang Mai. Esta red ha tenido mucha experiencia en la defensa de las cuestiones de política relacionadas con la agricultura sustentable y seguridad alimentaria. Entre sus principales logros anteriores figuraban la reivindicación de que el gobierno cambiara la meta de transformación agrícola para alcanzar el objetivo de 25 por ciento de agricultura sustentable como mínimo para 1997. También tuvieron buenos resultados en campañas con diversas ONG que trabajaban en biodiversidad para presionar al gobierno, hasta que lograron que emitiera una moratoria a los ensayos de campo de los cultivos transgénicos desde 2001. La AAN se opone firmemente a las leyes de protección de las variedades vegetales y patentes sobre las formas de vida que exacerbarían el acceso y el intercambio de recursos biológicos que son la base de la seguridad y la soberanía alimentarias. La apertura del mercado de productos básicos agrícolas provocaría un rápido aumento de las importaciones y el dumping de productos altamente subsidiados y baratos de Estados Unidos.

Otras redes populares, entre ellas la Confederation of Consumer Organisations, Northern Peasant Federation, Four Region Slum Network y AOP, habían tenido mucha experiencia a nivel nacional y compartían posiciones políticas similares. También trabajaron juntas en varios levantamientos.

Las decisiones relacionadas con el accionar en las calles se adoptaban colectivamente por representantes de todos los grupos. FTA Watch simplemente brindaba información y ayudaba al análisis general así como en las relaciones públicas. Los miembros de AOP desempeñaron una función fundamental en la logística de la manifestación. Tenían más experiencia para situaciones en las que teníamos que enfrentarnos a las autoridades estatales.

Llevar la movilización a las calles trasladó el debate sobre el comercio internacional de la sección comercial de los periódicos al debate público y político. Abrió espacios en la prensa para las redes populares y le hizo difícil al gobierno controlar los medios de difusión. Los éxitos de la campaña se basaron principalmente en la reacción pública, ya que ganar mayor apoyo era vital para el futuro de la movilización.

Logros del sector popular en el trabajo contra el TLC en Tailandia

1. Cambios en las disposiciones de los tratados

Cuando se firmó el TLC con China, FTA Watch no se había creado aún. Estábamos comenzando cuando tuvo lugar la firma del TLC con Australia, en 2003. No había mucho que pudiéramos hacer para presionar por la introducción de cambios en los detalles.

Pero durante la negociación del TLC entre Tailandia y Japón, el movimiento popular aprendió algunas lecciones de las movilizaciones anteriores. Presionamos por mayor acceso a los contenidos del tratado, por ejemplo. (El equipo de negociación tailandés permitió que nuestro representante viera el contrato en un determinado lugar y con cierto límite de tiempo.) Fue útil para nuestro análisis de los impactos del contrato preliminar, especialmente en lo relativo a residuos tóxicos y patentamiento de microorganismos que se presentan de forma natural. FTA Watch divulgó ampliamente la información obtenida, a través de los mecanismos de la Asamblea Legislativa Nacional, NESAC, NHRC, etcétera. Marchamos hasta la estación ITV para presionarlos a que pasaran información de los sectores populares y más tarde introdujimos una demanda judicial ante el Tribunal Administrativo por errores en la audiencia pública de este TLC con Japón.

Las campañas hicieron que el gobierno firmara un acuerdo complementario y los representantes de Japón tuvieron que firmarlo para asegurar que la interpretación de las cláusulas sobre residuos tóxicos y patentamiento de microorganismos presentes naturalmente no se haría de manera que pudiera perjudicar a Tailandia. Si bien se cuestiona que la fuerza jurídica del documento complementario es débil en la medida que no se cambia el texto principal, ésta es la primera vez que la gente se dio cuenta de que es posible cambiar el tratado comercial.

2. La reforma del proceso legislativo

Después que Thaksin Shinawatra fue derrocado de su cargo de primer ministro, la clase media y los militares, FTA Watch, la red de académicos progresistas y las organizaciones populares iniciaron una campaña para introducir una enmienda constitucional relativa al proceso de firma de tratados comerciales internacionales. El artículo 190 de la nueva Constitución establece diversos detalles impulsados por los sectores populares procurando que haya transparencia en el proceso, tal como sigue:

  1. El parlamento debe estar informado del proceso de avances y negociaciones relacionados con tratados comerciales internacionales.
  2. Debe realizarse una audiencia pública previa a la negociación.
  3. En caso de que los tratados comerciales tengan impactos en la gente, deben establecerse medidas de reparación y compensación.
  4. Los contenidos de los contratos deben darse a conocer públicamente de antemano.
  5. Los tratados deben ser aprobados por el Parlamento.
  6. Debe promulgarse una ley que estipule los procedimientos y detalles de cómo proceder en los avances de un tratado internacional de comercio de ese tipo.

El éxito que tuvimos en lograr que esas cláusulas fueran incluidas en la nueva Constitución se debió a diversas formas de campañas, desde cabildeo en materia de políticas, hasta generación de conciencia, relaciones públicas y permanente accionar político 3 o 4 años antes.

3. El crecimiento de las organizaciones populares

En la tensa batalla en nombre del libre comercio por parte de las empresas transnacionales para expandir su explotación de los recursos y los mercados en todo el mundo, las instituciones políticas nacionales no hicieron su tarea. Aun cuando pudiéramos no estar totalmente de acuerdo con el insulto que le hizo Thaksin Shinawatra al Parlamento cuando dijo que los parlamentarios no tenían el conocimiento suficiente como para leer los tratados comerciales, sin duda refleja parte de la realidad. Las instituciones políticas actuales no son capaces de manejar las tendencias de la globalización neoliberal.

Por un lado, el surgimiento de FTA Watch señaló la debilidad de las instituciones políticas, del sistema burocrático, de las instituciones educativas y de diversas instituciones sociales importantes. Por otro lado indica que en el futuro la única fuerza que puede poner freno al poder de las empresas transnacionales saldrá de las coaliciones de los movimientos populares y la opinión pública, que tienen una gran desilusión con el papel que han cumplido las principales instituciones. Esas organizaciones tendrán un protagonismo destacado en fijar el curso de la evolución democrática en Tailandia.

Mirando en retrospectiva la planificación de los TLC con diversos países desde 2003 hasta ahora, lo que se ve es que el gobierno ha fracasado totalmente en la protección de los intereses populares. No pudo impedir que la mayoría de la gente resultara lesionada por el sistema comercial, y se ha vuelto incluso parte del problema. Los partidos de la oposición fueron demasiado débiles para respaldar las críticas y la oposición, ya que todos los partidos políticos lucraron del apoyo de grandes grupos capitalistas como CP. El gobierno habla de su lucha contra la corrupción, pero todavía mantiene muy buenas relaciones con grandes grupos empresariales.

Las instituciones académicas que solían tener un papel protagónico en arrojar luz sobre diversos temas para la sociedad, ahora se han convertido en portavoces que promueven las virtudes del libre comercio sin considerar sus impactos sobre la calidad de vida, la desigualdad social, los impactos en el ambiente y el deterioro de los recursos naturales.

Lecciones aprendidas y sugerencias

Articulación de todos los grupos que trabajan en los temas del TLC

Los éxitos del movimiento tailandés contra el TLC pueden atribuirse a la articulación de las organizaciones de los sectores populares, ONG, académicos de diversos campos, organismos reguladores independientes y algunos individuos de instituciones políticas oficiales. Cada uno cumplió su papel, a veces juntos y otras veces por separado, en ciertos temas. Trabajaron unidos en el intercambio de información y la planificación estratégica.

(Foto: cortesía BIOTHAI)

En lugar de centrarse en un solo aspecto particular, la articulación de la gente afectada de distintos sectores (entre ellos agricultores y personas afectadas por VIH/SIDA) permite un aprendizaje mutuo y fortalece el movimiento. De hecho, esa consolidación de esfuerzos entre diversos grupos se ha hecho antes, como en el caso de la AOP, que es una coalición de más de cien grupos que fueron perjudicados de diversas formas. Una diferencia es que las acciones sobre el libre comercio se refieren a un tema más amplio.

Una debilidad de los movimientos contra el libre comercio en Tailandia que hay que destacar es que las organizaciones populares que actúan como un movimiento, han trabajado en gran medida en estrecho contacto con ONG. Las ONG tienen ciertas limitaciones para llegar a otras organizaciones populares, como los sindicatos y los grupos de agricultores que están directamente afectados por el TLC (como las cooperativas lácteas y ganaderas).

Numerosos movimientos sindicales y grupos de agricultores sufrieron la injerencia de políticos que procuraban apoyo en su carrera, y de grandes empresas (como CP y Monsanto, que están trabajando mucho en diversos países para organizar grupos de agricultores que apoyen los intereses empresariales). También hubo injerencia del American Centre for International Labour Solidarity (ACILS, por sus siglas en inglés), de la central sindical estadounidense AFL-CIO, que trabaja muy de cerca con la embajada de los Estados Unidos en Tailandia. Intentaron hacer creer a los trabajadores que el TLC significa comida más barata y una mejora de los derechos de los trabajadores, así como una calidad de vida comparable a la de los trabajadores estadounidenses. Es importante que las organizaciones populares estén libres de interferencias políticas y así puedan trabajar mejor en el futuro.

Alternativas a los TLC y al libre comercio

El gobierno, grandes compañías y algunos académicos de Tailandia han sido los impulsores de los TLC. Para luchar contra los TLC tenemos que enfrentarnos al gobierno y a todos esos grupos de interés así como a fuerzas de fuera del país. No es una tarea fácil. Mientras tanto, la ideología del desarrollo influenciada por el libre comercio y dirigida por la OMC y otras instituciones económicas y políticas de poder, se ha convertido en un discurso que domina otras ideas sociales y políticas. Esto hace que la tarea de luchar contra los TLC sea aún más difícil, ya que tenemos que luchar también contra la doctrina del libre comercio impulsada por la OMC.

Desde la crisis económica de 1997, Su Majestad el Rey de Tailandia ha promovido la idea de la “economía de suficiencia”, que se interpreta como un modelo económico que se enfrenta al neoliberalismo. (La “economía de suficiencia” subraya el camino de enmedio como principio rector de una conducta apropiada a todos los niveles. Esto se aplica a la conducta a la escala individual, familiar y comunitaria, así como a la opción de una estrategia de desarrollo equilibrado para la nación de manera de modernizarla acorde con las fuerzas de la globalización, pero protegiéndola de las conmociones y los excesos que inevitablemente surgen. Por “suficiencia” se entiende moderación y consideración debida en todos los modos de la conducta, así como la necesidad de una protección suficiente ante las crisis internas y externas. (Thailand Development Research Institute, 1999, material de la conferencia de finales de año). Pero el concepto ha estado sujeto a diversas interpretaciones y ha sido utilizado por diversas empresas. ¡Coca Cola -el símbolo emblemático del capitalismo- utiliza este concepto de “economía de suficiencia” para promover sus refrescos!
Las organizaciones populares de Tailandia vienen de movimientos que intentaron explorar un desarrollo alternativo, como la red de agricultura alternativa, la red de bosques comunitarios, la medicina alternativa, el desarrollo orientado a la comunidad y la salud, etcétera. Pero por ahora la articulación de las soluciones a nivel de la comunidad y de la esfera de las políticas no ha generado una “nueva imaginación” o una “nueva ideología social” para la mayoría de la gente del país en el corto plazo.

Vinculación con grupos anti TLC internacionales

En los últimos años, los sectores populares de todo el mundo han sumado fuerzas en la OMC para oponerse a la liberalización del comercio. Actualmente, los movimientos contra las negociaciones comerciales bilaterales han logrado mayor visibilidad. Pero otras formas de relaciones comerciales, tales como los TLC, los acuerdos de cooperación económica u otros acuerdos de inversión, así como los programas unilaterales de liberalización del comercio, al estilo de ACMECS, han recibido menor atención. Es necesario que trabajemos en estos temas a la par de hacer campañas contra la OMC y lograr que sean más conocidos entre la opinión pública. Los sectores populares de Tailandia deben consolidar relaciones para intercambiar información y análisis y para aprender mutuamente a crear estrategias para la lucha contra los TLC en diversos contextos, junto con movimientos similares del sudeste asiático, de Corea del Sur y de América Latina. La opción más probable sería establecer un movimiento asiático anti TLC.

Adiós, TLC... Un globo aerostático tradicional lanzado durante una mobilización en Tailandia. (Foto: cortesía BIOTHAI)

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