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México quiere resucitar el ALCA

Según informase oportunamente la agencia Reuters, "México dijo el jueves que se deberían retomar las negociaciones para un acuerdo comercial hemisférico si fracasa definitivamente la Ronda de Doha". Dicha ronda de la Organización Mundial del Comercio (OMC) fracasó en su sede en Ginebra la semana pasada, enterrando por muchos años la posibilidad de establecer un comercio internacional justo y equilibrado. Pero lo peligroso de este llamado mexicano es la referencia a "acuerdo hemisférico", que no significa otra cosa que resucitar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

El ALCA es una iniciativa lanzada por el presidente George Bush padre durante su único mandato (1988-1992), que pretendía establecer un área de libre comercio "desde Alaska hasta Tierra del Fuego". En su momento fue ampliamente aceptada por todo el continente, empapado en la ideología del Consenso de Washington. Se preveía entonces que comenzase a funcionar en 2005.

Pero las condiciones estratégicas cambiaron. Y durante la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realizó en la ciudad argentina de Mar del Plata en 2005, el proyecto ALCA fue rechazado por la oposición de los integrantes del Mercado Común del Sur (Mercosur) y por Venezuela.

La Venezuela del presidente Hugo Chávez se opuso por cuestiones ideológicas, esencialmente por la prédica del líder bolivariano en contra del imperialismo materializado en la Casa Blanca. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (los cuatro integrantes por entonces del Mercosur) adujeron su oposición a la renuencia de Estados Unidos a abordar el tema agrícola. Ese país aplica enormes subsidios a la producción doméstica en sectores que afectan las exportaciones de los miembros del bloque sudamericano. Washington aducía que ése tema debía resolverse en el ámbito de la OMC. Se convirtió esta cuestión en una discusión parecida al cuento de la buena pipa, y el ALCA fracasó.

Ahora, tras el fracaso de la Ronda de Doha, paradójicamente llamada "Agenda de Doha del Desarrollo", por la negativa a reducir subsidios y aranceles al comercio agrícola, al saliente gobierno de México se le ocurre como solución "resucitar" al ALCA.

"Si no se ve posibilidad (de éxito en la Ronda) (...) los países de América Latina tendremos que `repensar` cómo podemos hacer que por lo menos a nivel regional el tema agrícola pueda ser definido y discutido con Estados Unidos", dijo el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, en una conferencia de prensa, tras lo cual agregó que "(el) ALCA ofrece un mejor panorama de negociación que cualquier otro tipo de negociación regional o subregional".

Durante la reunión de Mar del Plata, fue precisamente el país azteca uno de los más fervientes impulsores del ALCA. E incluso, tras el fracaso de su implementación, las relaciones entre México y Argentina se enfriaron. Y ahora, la nación norteamericana redobla su apuesta por la iniciativa del padre de quien hoy habita la Casa Blanca.

El canciller Derbez dijo que su país esperaba que se pudieran lograr avances en la OMC en los próximos meses, pero advirtió que si bien "la Ronda no está muerta (...) está bastante próxima a su funeral".

La agencia Reuters informó que "Analistas y funcionarios han coincidido en que el fracaso de las negociaciones mundiales de liberalización comercial dibujan un escenario de incertidumbre para los países productores agrícolas de América Latina, que no cuentan con acceso preferencial a los grandes mercados". Esto es rigurosamente cierto, pero las alternativas no son halagüeñas.

El ALCA no es sólo un intento de liberar el comercio en toda América, un continente poblado por 800 millones de personas y con una producción sumada de más de 12 billones de dólares. En realidad, su objetivo es eliminar todas las restricciones a la libre circulación de todos los factores productivos excepto las personas. Para la inmigración lo único que se propone es levantar un muro en la frontera entre Estados Unidos y la América Subriograndense.

México no se encuentra sólo en esta arremetida. Chile, Perú, Colombia, quizás Ecuador y todas las naciones de América Central simpatizan en mayor o menor grado con un "mercado americano". Salvo Quito, el resto de los países mencionados tiene suscriptos acuerdos de libre comercio (TLC) con Estados Unidos. Y detrás de todos ellos se encuentra, obviamente, la mano del Departamento de Estado.

Una de las consecuencias negativas del fracaso de la Ronda de Doha es que, a pesar de todas las críticas que puedan hacérsele a la OMC, se trata de un ámbito democrático. En su seno se formaron distintos grupos de naciones que apenas si hubieran sido oídos de actuar en soledad. Pero ahora todo eso quedó trunco, y las potencias ya se afilan los dientes en un escenario bilateral, donde las presiones van a ser insoportables.

Y este es el escenario de una nueva Ronda del ALCA. La posición de Estados Unidos va a ser más fuerte aún que en el encuentro de Mar del Plata. Ahora, sin el respaldo de un posible acuerdo de la OMC, las propuestas de Washington pueden incluso ser menos flexibles, y las cuasi advertencias se pueden sintetizar en una frase repetida en muchas de las producciones de Hollywood: "Tómenlo o déjenlo".

Preferimos dejarlo.


 source: Aqui la Noticia