Tema textil divide postura andina

Durante la primera sesión que mantuvo la mesa textil, una de las que se instaló al inicio de la décima ronda de negociaciones, la falta de consenso andino dejó abierta esta posibilidad.

La falta de acuerdo en este tema obedece a que Colombia pretende que el TLC le ofrezca normas más flexibles para la importación de ciertos hilados que se utilizan en sus confecciones. Medida que incluiría a países que, en este momento, no son parte de la negociación.

Ecuador defiende su posición: los hilos que utilice cualquiera de los países suscriptores del TLC en una confección deben ser elaborados o tener su origen en la subregión o en los EE.UU.

“Tener flexibilidad en la importación de ciertos hilados para sus confecciones es una solicitud que, en un momento dado, podría afectar intereses de empresas ecuatorianas, peruanas y americanas.

Entonces, vemos que esa posición no se compadece con los socios de la negociación”, sostuvo Fernando Carrera, uno de los coordinadores ecuatorianos.

Fuentes del grupo negociador nacional indicaron que existe preocupación entre los miembros de la mesa que aborda esta temática; “no es conveniente perder la unidad andina en esta negociación”, comentaron.

No obstante, la posibilidad de que -en un momento dado-cada país pueda avanzar solo en la negociación se analizó el mes pasado en la IX ronda de Lima (Perú). Y es una opción que no se deja de lado.

Los informes de la mesa textil indican que la posición colombiana con respecto a las reglas de origen (mecanismos para comprobar el origen de los productos que estarán amparados en el TLC) “va en dirección contraria a lo propuesto por los EE.UU.”.

Empresarios consultados indicaron que en la mesa textil los procesos de desgravación arancelaria (retiro de impuestos para obtener un libre comercio en este sector) han sido diferidos hasta conocer y determinar cuáles son las reglas de origen que se aplicarán para la comercialización de bienes provenientes de la industria textil.

El tema no consta entre los capítulos cuyo debate podría culminar durante la ronda de Guayaquil.
Ayer, Roberto Aspiazu, vocero del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), estimó que unos siete capítulos “están a punto de cerrar negociación”. Entre ellos: política de competencia, medio ambiente, telecomunicaciones, asuntos laborales y obstáculos técnicos. Este último no sesionó ayer, aunque estaba incluido en la agenda.

Cristian Espinosa, ex jefe negociador y subsecretario de Comercio, se mostró más cauto sobre la posibilidad de concluir el proceso en el número de mesas que calculó el CEE. “Es difícil determinar (cuántas mesas pueden cerrar), pero hay un avance importante”, dijo Espinosa.

Entre tanto, la decisión de postergar el debate sobre agricultura no es una preocupación para la delegación nacional. Espinosa, quien ayer se sumó al grupo oficial como parte de una comisión técnica que asesora al Gobierno, sostuvo que es conveniente que se lo analice en una ronda bilateral, que se desarrollará en Washington (EE.UU.) la próxima semana.

El coordinador del tema agrícola, Manuel Chiriboga, no asiste a la ronda de Guayaquil aunque algunos empresarios del sector intervienen en la delegación privada.

Ayer, al finalizar la jornada, los negociadores de las mesas de asuntos institucionales, servicios financieros e inversiones ofrecieron un breve reporte sobre los avances obtenidos durante el primer día de debates.

10 años
Es el plazo que propone EE.UU. para liberar el intercambio en el sector textil. Los andinos mantienen el criterio de que a este periodo debe incorporarse un tiempo adicional.

24 meses
Los andinos han propuesto que se otorgue un periodo de gracia de al menos 24 meses, en el que no se activen las salvaguardias, que son medidas de protección a la producción local.