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CALC: ¿Sin calco?

CALC: ¿Sin calco?

Por Isaac Bigio, 19 de diciembre de 2008

La I Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) hizo que esta región por primera vez se reúna sin EEUU o Europa. Sentó bases para que la CALC busque transformarse en una comunidad permanente. Todos los países de esta zona geográfica han sido las colonias de Europa occidental que no lograron, a diferencia de EEUU o Canadá, transformarse en potencias y que se han mantenido como países pobres y dependientes (sobre todo de Washington). La CALC ha admitido a Cuba pero no a EEUU. Esto no implica una vendetta contra Washington pero si la pretensión de querer mostrar cierta independencia así como el retroceso que ha logrado la megapotencia en su patio trasero tras sus aventuras en el Asia occidental. La CALC quisiera calcar muchas cosas de cómo surgió la comunidad europea, pero no está en capacidad de dar paso a un bloque tipo la Unión Europea debido a la pobreza y atraso de sus países y a la gran dependencia que éstos tienen del Norte. La CALC no podría ir hacia un mercado común pues unos quieren un TLC con EEUU mientras otros apuntan hacia un nacionalismo económico. Sin embargo, la CALC puede ser un foro que busque neutralizar la antigua fuerte presencia de EEUU en la región y presionar a Obama para que adopte una agenda menos dura ante Cuba o Venezuela.

El juego de Brasil

Brasil ha demostrado ser el nuevo contrapeso a EEUU en el sur de las Américas. El mayor país latino organizó en dos días las cumbres de mandatarios del Mercado del Sur, de la Unión Suramericana, del Grupo de Río y la primera cita que unió a América Latina y el Caribe sin la presencia de EEUU o Europa. Con ello Brasil aspira a buscar entrar como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y alterar las relaciones de poder en el continente y en el mundo. Lula es una izquierda moderada que, sin tener el discurso anti-Bush de Ecuador y de los 6 miembros del ALBA, quiere obligar a que EEUU vire en su diplomacia hacia una que sea menos unilateral y hegemonista. Al haber logrado que Cuba entre al Grupo de Río y al querer que Venezuela y Bolivia entren al Mercosur, Lula capta la simpatía de la creciente ola izquierdista latinoamericana. Empero él en casa no emprende nacionalizaciones ni choca mucho con el sistema heredado. Lula quiere ser el puente entre los liberales y los anti-imperialistas tanto a nivel interna como externo. Brasil no quiere un TLC con EEUU pero tampoco despotrica contra éste. Su juego apunta a ser la nueva potencia que una a su entorno y que lidere una región que negocie con un mundo que debería ser más multipolar.

Dos escenarios

Para EEUU América son ellos y la parte pobre del continente es la llamada ‘América Latina y el Caribe’. Cuando Bush llegó al poder casi toda esta última región seguía al ‘Consenso de Washington’ que propugnaba el liberalismo económico y político. Ocho años después dicho presidente ha logrado lo inverso: que su patio trasero se le empiece a querer separarse y que se vaya yendo hacia un consenso de críticas a Bush. Si bien las democracias multipartidarias se han mantenido varios países empiezan a adoptar medidas económicas proteccionistas o nacionalizantes mientras que sus diplomacias buscan tomar ciertas distancias ante Washington y hasta acercarse a tradicionales enemigos de ésta. La primera cumbre de América Latina y el Caribe sin EEUU y Europa ha sido una forma de mostrarle a Obama que la dureza de Bush ha generado el efecto contrapuesto y que si quiere revertir el retroceso de su potencia en la región debe minimizar la confrontación. Obama, empero, podría beneficiarse si la baja del petróleo o una posible derrota en el referendo venezolano afecta al chavismo y si los efectos de la crisis acentúan los roces entre gobiernos sudamericanos haciendo que EEUU trate de capitalizar sobre diferendos como los que hay entre Argentina y Uruguay y entre Brasil ante Ecuador o Bolivia.

Re-eleccionistas

Los presidentes de Colombia y de Venezuela quieren modificar sus respectivas constituciones para ser re-electos más de una vez, cosa que no es posible en ninguna otra república americana. Paradójicamente ambos son los únicos países latinos del subcontinente que en los setentas no tuvieron dictaduras militares. Sin embargo, las democracias más antiguas pueden estar en transición hacia un más fuerte presidencialismo. Ambos representan modelos sociales contrapuestos. Uribe es el campeón del monetarismo económico y de la dureza antisubversiva. Chávez quiere mayores nacionalizaciones y es amigo de guerrilleros. Los dos creen que para consolidar sus sistemas se requiere de un caudillo que sea capaz de galvanizar a la nación en la lucha frontal contra su supuesto gran enemigo (sea el terrorismo para el caso de Uribe o el imperialismo para el caso de Chávez). La mayoría de la izquierda rechaza cambiar la ley en Colombia pero si la acepta en Venezuela, y lo mismo pasa, pero al revés, en el caso de la derecha. Esto le resta argumentos a las oposiciones de ambos países, mientras que Chávez insiste en que él no quiere establecer un partido único comunista tipo Cuba y Uribe quiere convencer que el no es un nuevo Fujimori, Stroesner o Díaz y que no quiere transformarse en un dictador civil pro-EEUU.

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 source: Analítica.com