El CAFTA y Costa Rica: Una revisión necesaria

El CAFTA y Costa Rica: Una revisión necesaria

Por Guillermo Carvajal Alvarado, 20 de marzo de 2014

La firma del primer tratado de libre comercio entre Costa Rica, Centroamérica, Los Estados Unidos y la Republica Dominicana, marca una etapa en el tipo de relaciones económicas y políticas en la región. Estos tratados comerciales impuestos desde los países dominantes en la esfera mundial, buscan más que “un libre comercio”, un aperturismo de las economías emergentes.

Al simplificar los mecanismos exportadores, las posibilidades exportar se abren a los mercados notablemente de alto consumo. Y en teoría se pensó que este proceso podría servir como una atracción para la localización de capital tecnológico y empresas de punta en la región, salto que no se ha producido porque existen limitaciones estructurales de estas economías que impiden la instalaciones de plantas industriales que demandan aspectos como, una excelente dotación de infraestructura: vial, eléctrica, acuífera, servicios portuarios y aeroportuarios hacia muchas partes del mundo.

Las condiciones de infraestructura señaladas anteriormente, son deficitarias en toda la región centroamericana, donde aún existen grandes porciones territoriales muy mal integradas a los circuitos económicos y comerciales de las economías nacionales. En pocas palabras los mercados nacionales no han llegado a su fase de integración, y mucho menos van a estar preparados para entrar en convenios de intercambios con países del primer mundo en relaciones de igualdad, de equidad, minimizando el intercambio desigual que caracterizó la fase agroexportadora simple y compleja.

En la realidad, pasados ya los primeros 7 años de aplicación del CAFTA, las evidencias no nos hablan de cambios estructurales significativos en los componentes estructurales de las economías de los países centroamericanos y la República Dominicana, más allá de un aperturismo a la producción tecnológica, y artículos suntuarios provenientes de los Estados Unidos, aún no se nota un auge de nuevas industrias, ni de capital comercial e industrial.

El CAFTA y el primer referéndum

Las nuevas condiciones del mercado global con el proceso creciente de una más vigorosa actividad, llevó a las grandes potencias a idear fórmulas comerciales más complejas que se pasaron a llamar “tratados de libre comercio (TLC)”. Cuando se presentó a discusión el Cafta o el TLC entre Costa Rica, los Estados Unidos y la República Dominicana, después de una discusión previa, se pensó que una vez aprobada la ley de referéndum, parecía una buena idea la de someter a consulta popular este nuevo tratado comercial, y así fue acordado.

De manera que un Sí al TLC o un No al TLC, serían la solución para las relaciones comerciales bilaterales. El TLC o CAFTA por sus siglas en ingles, es más que un tratado, y contiene materia compleja, difícil de digerir por los propios especialistas que tienen puntos de vista encontrados. La idea para que el tema fuera llevado a consulta popular no es mala, todo lo contrario, lleva implícita la idea de que el pueblo puede tomar decisiones trascendentes sobre su vida económica. Lo que fue inapropiado fue el rol de los medios de comunicación masiva que se alinearon con los sectores más conservadores de Costa Rica, y con los Estados Unidos.

¿Y el TLC en América Central?

Sí algo ha caracterizado la economía costarricense después de firmado el TLC con los Estados Unidos y República Dominicana, es que tras de ese tratado ha venido aumentando la firma de tratados de libre comercio con múltiples países, y aún continuamos en espera de ver los (beneficios) complejos industriales.

En toda la región centroamericana, los datos macroeconómicos demuestran una composición similar de nuestros productos de exportación, aquí no ha habido reconversión ni regional ni local. Cada país vive en condiciones de aumento del desempleo y notablemente para los jóvenes. La verdad que la población costarricense no ha visto las bondades que se predicaron en la ardorosa lucha por aprobar el TLC.

La balanza comercial entre Costa Rica y la mayoría de las naciones con las que ha suscrito acuerdos de libre comercio, es negativa para nuestro país; según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer). En términos generales, en el 2013 el país importó un 32 por ciento más de lo que exportó a esas naciones. La diferencia más marcada se registra con Chile, nación a la que Costa Rica le compra bienes por $271,6 millones, mientras que las ventas nacionales suman $29,3 millones, es decir, una diferencia del 89 por ciento.

La misma situación, aunque con diferencias menores, se refleja en el intercambio comercial con Canadá, Estados Unidos, México, Perú, China y la Comunidad de países del Caribe (Caricom). Solo con Centroamérica, Panamá, Singapur y la Unión Europea Costa Rica exporta más de lo que importa. De esos cuatro mercados, quienes más compran al país son los vecinos centroamericanos.

Los defensores del libre comercio, han planteado como críticas a estos tratados y a su poca efectividad en las economías reales de la región de Centroamérica y Republica Dominicana, que los países desarrollados se han protegido de una manera sofisticada a través de las llamadas “barreras no arancelarias”, lo que nos indica que el comercio no es tan libre y que estos tratados siguen siendo cartas de buenas intenciones que no superan las condiciones permanentes de dependencia de las relaciones políticas, es decir, las relaciones bilaterales políticas siguen siendo el primer eje en lograr un trato preferencial . De manera que no ha habido una separación de la política exterior y de las políticas comerciales e industriales, sino que los tres componentes actúan como un todo. Por lo tanto el “Libre Comercio” solo se puede dar en condiciones de sumisión y de aceptación de una cierta ideología política predetermina que complazca al socio comercial más fuerte de la región: Los Estados Unidos.

* Dr. Guillermo Carvajal Alvarado: Catedrático en la Universidad de Costa Rica. Estudió Géographie et amémagement du territoire en University of Toulouse II – Le Mirail. Profesor en la Universidad de Costa Rica, en el Truman Institut Israel y en Utah State University. Alcanzó el rango de Catedrático Universitario. Ha publicado numerosos articulos y libros sobre temas sociales de América Central. Vive en San José, Costa Rica y es Gerente Propietario de Editorial y Librería Alma Mater.

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