El sueño del TLC quizás deba esperar

Por Pablo Ramos | Desde la Redacción de APM

Con eje principal en las consecuencias de la ocupación de Irak y Afganistán, la Casa Blanca obtuvo una derrota considerable en las elecciones que debían renovar el Capitolio, donde perdieron el control tanto de la Cámara de Representantes como el Senado. Y una de las consecuencias va a ser el regreso de las posturas proteccionistas, bandera exhibida históricamente por el Partido Demócrata. Y aquí aparece toda la América Subriograndense.

El presidente George Bush presiona hace seis años para alcanzar tratados de libre comercio (TLC) con los países del continente, pero la apuesta se redobló cuando en 2005, los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur, integrado entonces por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y Venezuela le dijeron no al Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), intento de crear una zona para que los capitales y las mercancías fluyesen libremente pero no así las personas.

Desde entonces, Chile, los países de Centroamérica, República Dominicana, Colombia y Perú alcanzaron a suscribir TLC con el Departamento del Tesoro de Washington. Pero de estas naciones, sólo Santiago y las de istmo más la mitad de la isla La Española consiguieron que el Capitolio aprobase los acuerdos alcanzados a nivel del Poder Ejecutivo. Pero para Bogotá y Perú la situación parece ser un poco más complicada.

¿Por qué? El Congreso de Estados Unidos tiene una herramienta que otorga a la Casa Blanca para la negociación de acuerdos comerciales conocido como “fast track” o “vía rápida”. Mediante este mecanismo, los acuerdos que el Departamento del Tesoro suscribe con otras naciones puede ser sólo aceptado o rechazado, pero no modificado. Esta herramienta no es cedida a perpetuidad, sino que el actual mandatario tiene hasta mediados del año entrante para alcanzar convenios, pero más allá de ese plazo debe pedir una nueva autorización al Congreso. Y es aquí donde el nuevo escenario político en la capital estadounidense indica que las mayorías demócratas no se los van a otorgar.

Se espera que en la Cámara de Representantes, 16 congresistas críticos del libre comercio reemplazarán a 16 partidarios, según los cálculos del Instituto Suizo de Economía Internacional, de la Universidad de St. Gallen. En la cámara alta, cinco senadores demócratas son considerados más hostiles al libre comercio que los oponentes a los que derrotaron, según The Wall Street Journal.

Por este motivo, el propio mandatario colombiano viajó a Estados Unidos para solicitarle que su país pueda acceder al TLC que ya se negoció, y por el que cedió tanto. Durante una visita de dos días, Alvaro Uribe se va a reunir con representantes republicanos y demócratas del Congreso, además de altos funcionarios del gobierno estadounidense, incluyendo la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

El mandatario colombiano -en representación de Perú, Bolivia y Ecuador- también intentará impulsar la aprobación por parte del Congreso de los tratados de libre comercio que Estados Unidos firmó con Perú y que suscribirá con Colombia el próximo 22 de noviembre, y la continuación de las preferencias arancelarias conocidas como Aptdea, que también incluye a Bolivia y que se trata de un mecanismo de “ayuda” a los países productores de insumos de drogas tóxicas para la erradicación y reemplazo de este tipo de cultivos.

Es mencionado también Ecuador porque ese país también se encontraba en tratativas para alcanzar un TLC con la potencia, pero la nacionalización de las operaciones de la petrolera Onyx en territorio ecuatoriano colocó en el freezer cualquier intento de acuerdo. También debemos mencionar a Uruguay, y en menor medida Paraguay, que coquetearon con la Administración Bush para alcanzar algún tipo de pacto, pero que no lograron plasmarse. Estos dos últimos países, en su condición de integrantes del Mercosur, no pueden suscribir tratados bilaterales y permanecer en el bloque de los cinco.

Las consecuencias del triunfo de los demócratas no sólo van a tener efectos en América Latina, sino en el resto del mundo, por sobre todo en lo que queda de la Ronda de Doha del Desarrollo de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Aunque esta ronda iniciada en la capital de Qatar en 2001 había prácticamente muerto en julio pasado, cuando todos los países señalaron a Estados Unidos como responsable por su falta de flexibilidad en el tema de los subsidios agrícolas, todavía quedaba alguna esperanza de resucitarla. Pero ahora, con el partido de F.D. Roosvelt y J.F. Kennedy nuevamente manejando ambas cámaras, se le puede extender el certificado de defunción.

Y las naciones vecinas que predican el libre comercio -o que se someten a lo que la Casa Blanca pide- y que los privilegian en perjuicio de la integración regional, ahora van a quedar desacomodadas. Porque si antes no querían avanzar más en sus vínculos con sus vecinos y hermanos, por considerar que el Imperio los llamaba a ser socios, ahora que ese mismo imperio les cierra las puertas ¿qué harán?

pabloramos@prensamercosur.com.ar

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