Costa Rica: Comunidades exigen retiro de la agenda complementaria de la Asamblea Legislativa y del TLC por oponerse a su estilo de desarrollo

Estas alternativas se caracterizan por ser autóctonas, creativas, consensuadas y con sentido de identidad nacional; se ubican en su mayoría en el mundo rural y han generado un proceso de incidencia política local, regional y hasta nacional. El manejo comunitario del bosque y la biodiversidad, son fundamentos para la organización social y la incidencia política, además buscan consolidar nuestras raíces culturales y costumbres comunitarias, heredadas por nuestros antepasados. Han logrado así una forma de vida y una visión de mundo que busca el desarrollo de una economía solidaria y sustentable.

Estas experiencias se ven altamente amenazadas por los agentes privatizadores que se reflejan en el marco del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos que obliga al país a ratificar el Convenio internacional para la protección de los derechos de obtentores (UPOV 91). De esta forma el equipo que negoció este tratado comercial ignoró las soluciones nacionales que existen y han sido presentadas a la Asamblea Legislativa. De igual forma obligó al país a ratificar el Tratado de Budapest, igualmente dañino que UPOV y abre la posibilidad de que en nuestro país se den patentes sobre plantas y microorganismos. De esta forma, lo que hoy es de los y las costarricenses, será propiedad de cualquier transnacional por las facultades monopólicas adquiridas.

UPOV niega los derechos de los agricultores a guardar semillas para la siembra y además exacerba la erosión de la biodiversidad. Favorece a las grandes compañías al facilitar la apropiación de los sistemas nacionales de mejoramiento vegetal. Por su parte el Tratado de Budapest viene a facilitar el requisito de divulgación para la concesión de patentes que involucra a los microorganismos que no son definidos en ninguna parte del tratado; lo que abre la posibilidad, como sucede actualmente en varios países, de que se conciba como tal hasta el tejido humano y la semilla.

A partir de los análisis que hemos realizado exigimos: no aprobar el TLC y su agenda complementaria, que la Asamblea Legislativa abra los espacios de discusión nacional para realizar un amplio debate sin urgencia alguna y que se aboquen a la resolución de demandas locales que sí son prioritarias para el país.

Las razones por las cuales realizamos el presente manifiesto son las siguientes:

UPOV 91

1. UPOV niega los derechos de los agricultores tanto a nivel particular como en su sentido más amplio: se cercena el derecho a guardar semillas para la siembra, no reconoce los derechos inherentes a las comunidades locales en su relación con la biodiversidad como sí lo hace la Ley de Biodiversidad;

2. Las grandes compañías se adueñan de los sistemas nacionales de mejoramiento vegetal en países del tercer mundo: UPOV no habla nada de transferencia de tecnología. Estudios realizados en diversos países latinoamericanos muestran como el gran porcentaje de solicitudes para protección de acuerdo a UPOV provienen de extranjeros en países latinoamericanos (Ecuador el 97%, Colombia el 84%, Chile el 79%, México el 67% y Argentina el 57%);

3. Las grandes compañías adquieren nuestra biodiversidad en propiedad, sin obligación alguna para compartir beneficios: a diferencia de la Convención en Diversidad Biológica, UPOV no dice nada de la distribución justa y equitativa de los beneficios, derivados de la explotación de la biodiversidad, nuestros agricultores e indígenas tienen que pagar regalías por nuestro germoplasma (los genes);

4. Los criterios de protección de obtenciones en UPOV exacerban la erosión de la biodiversidad: se favorece la uniformidad de las especies lo que conduce a pérdidas de cosecha, inseguridad alimentaria y erosión genética;

5. La privatización de los recursos genéticos afecta negativamente la investigación: existe protección a través de mecanismos como UPOV, el traspaso de investigación y tecnología disminuye.

6. Los avances conseguidos para amparar la biodiversidad en sistemas de acceso negociado -como en la Convención en Diversidad Biólogica y la FAO- son socavados por la UPOV: este garantiza la propiedad privada sobre recursos regidos por la soberanía nacional;

7. La adhesión a UPOV supone incorporarse, como parte, a un sistema que apoya cada vez más los derechos de los obtentores industriales en detrimento de los agricultores no industriales y de las comunidades: cada vez se amplían los derechos de los obtentores y se debilita los derechos de los agricultores y el interés público;

8. UPOV no observa las disposiciones del ADPIC y entra en conflicto con el Convenio en Diversidad Biológica: disposiciones referidas a concesión de privilegios entre miembros son más abiertas en ADPIC que en UPOV;

9. El acuerdo ADPIC esta siendo revisado: la próxima reunión de negociación será del 17 al 20 de setiembre 2007 en Ginebra. Es decir las negociaciones sobre la necesidad de contar con un régimen de propiedad intelectual internacional sobre variedades vegetales todavía se esta debatiendo a lo interno de la Organización Mundial del Comercio. Las negociaciones se están llevando a cabo y no han terminado;

10. El grueso de los beneficios irá a parar a países desarrollados: UPOV ha sido diseñado para facilitar el monopolio a las grandes compañías dedicadas al mejoramiento vegetal y casi todo este “mejoramiento” está destinado a los mercados internacionales. Luego de 35 años de existencia de UPOV, la inseguridad alimentaria no se ha eliminado en nuestros países.

Tratado de Budapest

1. En el Acuerdo de los ADPIC no se exige otorgar patentes de variedades de plantas, ni se menciona la protección de “invenciones biotecnológicas”, ni el depósito centralizado de microorganismos.

2. Nuestra pertenencia a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) tampoco nos obliga a adherirnos a esos tratados o convenios.
3. El TLC propone el Tratado de Budapest para “facilitar el requisito de divulgación para la concesión de patentes que involucran microorganismos” y en primer lugar a las corporaciones transnacionales.
4. Este Tratado de depósito de microorganismos dadas las dificultades inherentes a su descripción, demuestra el hecho absurdo de que alguien quiera declarar de su “propiedad” cualquier forma de vida cuando ni siquiera es capaz de cumplir con uno de los tres requisitos de divulgación para obtener una patente, como es la descripción.
5. En las discusiones del Consejo de los ADPIC como en este mismo Tratado ni tan sólo se ha llegado a un acuerdo para definir lo qué es un microorganismo.
6. Las empresas transnacionales crean su propia legislación en propiedad intelectual a fin de eliminar cualquier obstáculo para sus ganancias, eliminando la legislación propia de la soberanía del país.
7. Que la “armonización” de todos los distintos convenios y tratados de propiedad intelectual llevará a una concentración de poder adicional en detrimento de los países no industrializados.
8. No podemos abdicar a nuestro derecho de seguir luchando en los foros multilaterales: en el Consejo de los ADPIC en la OMPI, en la FAO y en el Convenio de Diversidad Biológica, para abolir los llamados “derechos” de propiedad intelectual sobre formas de vida y así proteger nuestros recursos naturales y exigir respeto al conocimiento tradicional.

9. Teniendo en cuenta lo anterior, es absurdo admitir que simultáneamente nos obliguemos a firmar acuerdos tipo ADPIC-plus en el TLC sin posibilidad de retorno, independientemente de lo que se está exigiendo y se acuerde en otros foros multilaterales.

10. Los gastos incurridos para los pagos del representante y los suplentes a las asambleas y reuniones convocadas, representan una carga adicional para el pueblo (Regla 14: Gastos de Delegaciones); a pesar de que en la Introducción del expediente 16.123 se menciona que la adhesión e implementación del Tratado de Budapest no representa ninguna carga económica para el país porque no se exige a los Estados el pago de contribuciones a la oficina internacional de la OMPI.

ORGANIZACIÓNES FIRMANTES
ACCESO
ADEUCA/
AESO
ANEP
ANTTBP
ASAJUP
ASCOMAFOR
ASICAR
Asoc. de Productores de Cacao Orgánico de Upala
ASOCOVIRENAS
CMC San Carlos
COECOCEIBA-AT
Cómite Cívico de Cañas
FECON
FOSBAS
Fundación Etnoecológica
FUNDECOA
Grupo de Apoyo Islas del Golfo
Iglesia Luterana Costarricense
MAOCO/ Red Biodiversidad
OSA
Red Coordinación en Biodiversidad
UNAG
UNOVIDA
UPAP. Puriscal

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