El interés oculto de la Unión Europea en el Acuerdo de Asociación.

Por: Mario Rodríguez
[email protected]

La Unión Europea jugó un papel fundamental en los procesos de pacificación del área centroamericana y ha impulsado un proceso de cooperación, cada vez más influyente y dinámico a lo largo de las últimas dos décadas, centrado principalmente en la consolidación de los procesos de democratización, la construcción del Estado de Derecho y algunos proyectos vinculados a mejorar la capacidad productiva de la región. El proceso de diálogo político se redefinió en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación en Cumbre de Roma del año 2003 y la estrategia de cooperación se ha debatido incluso en los propios países centroamericanos, siendo hasta la fecha una novedad interesante. Entonces, ¿por qué si ya existen las bases para mantener y profundizar el diálogo político y la cooperación, se quiere establecer un Acuerdo de Asociación? A nuestro juicio, porque interesa establecer un vínculo comercial más acorde a los tiempos de la globalización y de expansión del poderío económico de la UE, representado fundamentalmente por las empresas transnacionales europeas. Es ahí en donde se centra el interés económico de la UE en Centroamérica y no en profundizar algo que ya esta funcionando.

Es un hecho que no merece discusión en este momento, que el crecimiento del intercambio mundial de bienes, capitales y personas se ha traducido en una forma de integración económica, que en muchos casos, ha escapado de las esferas de influencia de los propios estados, pues la integración comercial y de capitales, han sido diseñadas desde los entornos empresariales y solo posteriormente, los Estados han tratado de moldear o reglamentar esta situación a través de acuerdos, tratados y organismos supra nacionales. En el caso del comercio de bienes, es importante resaltar el hecho que aún cuando las barreras comerciales se han ido derrumbando, especialmente en los mercados emergentes y de países subdesarrollados y en menor medida en los países más desarrollados, es el comercio de servicio y no de bienes lo que representa la mayor parte del Producto Neto que se genera en el intercambio comercial, y el mismo proviene fundamentalmente de los países más desarrollados. El comercio de servicios está mucho más restringido que el comercio de productos, sin embargo los servicios componen más de 70% del PIB en los países industrializados y, en los países menos industrializados, suele ser más del 50% del PIB .

Siendo la UE el mayor exportador de servicios a nivel mundial pues controla el 26% del mercado global de servicios y este sector representa el 40% de su balanza de pagos a nivel consolidado, es fácil pensar que su interés está en ese sector. Y ese interés no surge en el Acuerdo de Asociación con Centroamérica, sino data de mucho tiempo atrás. En la negociación del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios GATS de la Organización Mundial del Comercio la postura de la UE fue que “la Comisión tiene interés en ayudar a las empresas a avanzar y desarrollar la liberalización a través del GATS. Pero también necesita la participación activa de las empresas, de manera que la política de la UE se corresponda con los reales intereses de crecimiento de la economía y de las exportaciones de nuestro sector de servicios."

Las empresas buscan fundamentalmente obtener ganancias. Por ello su objetivo en Centroamérica es incursionar en aquellos sectores en los cuales el rendimiento y la cuota de ganancia estén asegurados, y el interés de las empresas europeas está centrando en servicios que incluyen la construcción e ingeniería, la distribución de bienes que incluyen agua, energía o materiales peligrosos, la prestación de servicios de energía domiciliar, servicios ambientales, financieros, jurídicos, turísticos, en general todo los servicios profesionales, telecomunicaciones, correos, educación, salud, seguridad y aéreos. En muchas de las áreas descritas anteriormente, ya existe participación de empresas europeas en Centroamérica. El ejemplo más emblemático es el de Unión Fenosa, administradora de la red de interconexión eléctrica del Plan Puebla Panamá gracias a un aporte financiero que otorgo el Fondo Quinto Centenario de España para la construcción de la infraestructura centroamericana. Pero no es la única, existen infinidad de ejemplos, que vale la pena tener presentes, para hacernos una idea de los montos de negocios que representan. En el caso de la construcción, la empresas Dragados de España en donde Florentino Pérez ex presidente del Real Madrid tiene participación accionaría, ha sido una de las pocas empresas precalificadas para ofertar la construcción del anillo metropolitano y la Franja Transversal del Norte, próximo a licitar por el Gobierno de Guatemala, por un monto superior a los 900 millones de dólares. (Aproximadamente 7,000 mil millones de Quetzales)

Esto tiene varias implicaciones. La ausencia de un marco regulatorio en Centroamérica, que permita una certeza en la definición de los servicios y sus campos de aplicación, tomando en cuenta que mucho de estos mecanismos aún se discuten dentro de la OMC, quedaría salvado con un acuerdo bilateral entre ambas regiones y de paso se convertiría en un elemento adicional para profundizar en la liberalización total de los servicios dentro del organismos multilateral, favoreciendo la estrategia de la UE en ese sentido.

Esto es posible, pues la mayor parte de los países centroamericanos existe de hecho una completa liberalización del sector, como es el caso de Guatemala y El Salvador, y solamente en Costa Rica hay un sector público importante que no ha sido privatizado y es un “botín” apreciado, que dentro del AdA puede generarse un marco adecuado para su venta o la coparticipación conjuntamente con empresas europeas dentro del ese esquema.

En general los servicios en Centroamérica representan un campo importante de explotar si se toma en cuenta que están poco desarrollados, que las empresas norteamericanas tienen poca presencia en la región y que a pesar de los abismos estructurales que persisten en la región, es el sector servicios el que en todos los países representa el mayor porcentaje del Producto Interno Bruto, superando a la agricultura desde hace unos cinco años .

Esto nos lleva a considerar los acuerdos de inversión ya que los mismos son complementarios y vinculantes en los tratados comerciales con las cláusulas de comercio de servicios. En ambos caso, inversión directa y prestación de servicios, se requieren ciertas garantías para obtener una retribución a la inversión y a los servicios prestados independientemente de las reglamentaciones internas que rigen las operaciones en determinados sectores. Por ejemplo, en el caso de los servicios financieros, que se regulan en principio por las normativas internas de cada país, pero que complementariamente tiene una mayor protección con una regulación supra emanada de un acuerdo de libre comercio, que garantiza la inversión, se hacen más “seguras” las inversiones a cambios generados en las esferas políticas de los países receptores de dichos capitales. Esto garantiza un cierto marco legal que permite una expansión en función de los intereses propios de las empresas y no del propio desarrollo de los países. En el caso de los servicios sucede algo similar, tomando en cuenta que los inversionistas requieren garantizar un aspecto intangible difícil de controlar, como puede ser por ejemplo, la franquicia de un hotel, un restaurante o bien el uso de la tecnología asociado a la prestación de un servicio vinculante, etc.

En su caso, es un hecho que las inversiones europeas constituyen el principal origen de la inversión extrajera directa en la región latinoamericana, superando ampliamente a Estados Unidos . La mayor parte de empresas europeas con presencia en la región, están amparadas por medio de acuerdos de fomento de las inversiones , pero es obvio que se requiere mayor compromiso y estabilidad, en una región que cada vez más, se desplaza en el ámbito político hacia una tendencia distinta a la visión empresarial. Además de buscar estabilidad y garantías para los capitales, la IED europea tiene entre otros objetivos, buscar mercados locales y regionales para ciertos productos manufacturados, especialmente en mercados amplios como Brasil y Argentina, y en espacios comerciales más reducidos, como Centroamérica, su objetivos es buscar una plataforma para exportar a Estados Unidos principalmente, aprovechando una ventaja comercial de acceso y generando ganancias a partir de la explotación de la mano de obra barata.

Las inversiones en el sector de servicios e infraestructura, están centradas en 3 países España, Francia e Italia principalmente, pero participan también en menor proporción empresas de Portugal y Alemania. Su estrategia es utilizar dicha plataforma para convertirse en operadores mundiales, el caso típico ha sido la empresa Telefónica, que se ha convertido gracias al mercado latinoamericano en el segundo operador de telefonía en el continente. También existe un grupo importante de empresas extractivas ligadas a operaciones del sector primario, especialmente de minerales que tienen fuertes intereses en la región, como el caso de Brithis Petrolum y otras empresas petroleras y mineras.

Las 15 principales empresas europeas con presencia en América latina y con intereses en Centroamérica se enumeran a continuación:

Empresa País Sector
Telefónica España Telecomunicaciones
DaimlerChrysler Alemania Automotor
Volkswagen Alemania Automotor
Fiat Spa Italia Automotor
Royal Dutch Shell Países Bajos Petróleo Energía
Unilever PLC Reino Unido Alimentos
L.M. Ericsson Suecia Electrónica
Siemens AG Alemania Electrónica
Unión Fenosa España Electricidad
Renault S.A. Francia Automotor
Royal Philips Países Bajos Electrónica
Groupe Danone Francia Alimentos
Bayer AG Alemania Químicos
British Plc BAT Reino Unido Tabaco
Rhône-Poulenc Francia Farmacia
BP Amoco Plc Reino Unido Petroleo

Si se agrupan por interés, vemos que existen empresas extractivas, de manufactura y empresas de servicios. Todas ya tienen presencia en Centroamérica desde hace años y por lo tanto un acuerdo de comercio solo fortalecería su presencia. No hay empresas de servicios importantes, como Suez, Vivendi, Bitawer, o grupos financieros como Banco Bilbao Vizcaya Argentaria BBVA, Grupo Santander, HSBC, etc. Las inversiones en servicios se han concentrado en telecomunicaciones, electricidad e infraestructura, siendo España el país que lidera dichos sectores en Centroamérica. En el sector financiero, debido a lo restringido del mercado, hay poca presencia de firmas europeas, dominadas por grupos locales y estadounidenses.

Esos intereses pueden orientar las negociaciones del Acuerdo de Asociación y no precisamente la agenda del diálogo político y de cooperación. Pensar que con la apertura del mercado europea se benefician los países incrementando sus niveles de exportación, es engañarnos con el mismo argumento utilizado en su tiempo por los agroexportadores en la negociación con Estados Unidos dentro del CAFTA. Los empresariales europeos, con las prácticas generadas por las inversiones en otros mercados o en sus propios países de la UE, dejan ver claramente que no son contradictorios con los intereses de progreso y desarrollo de los pueblos. Entonces, porque negociar un ADA, si ya tenemos un acuerdo de diálogo político que podemos utilizar y existe una estrategia de cooperación con la UE que puede mejorarse. Si se busca impulsar el desarrollo social y económico de la región, es imperativo resolver la situación de pobreza.

Con acuerdos de libre comercio, que solo favorecen a las grandes empresas, no lo lograremos, porque no hay beneficios que valgan la pena para el país en esos acuerdos, solo hay beneficio para los grandes grupos empresariales y ya hemos aprendido que el beneficio de los empresarios no es el beneficio del país.

keywords:
source: