Las negociaciones entre la UE y EEUU pasa del miedo ganadero al del vino o los transgénicos

Las negociaciones entre la UE y EEUU pasa del miedo ganadero al del vino o los transgénicos

Por Mercedes Salas / Madrid, 28-3-15

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Cada vez hay más voces que ven con preocupación los efectos de un acuerdo comercial.

Las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y EEUU para un acuerdo de libre comercio (TTIP, conocido por sus siglas en inglés) van para largo y la atención mediática crece... al mismo tiempo que la preocupación. Si hasta ahora la ganadería era el sector que peor miraba este posible acuerdo, con el paso del tiempo el vino o la agricultura ecológica, en contra posición a la transgénica, también están mostrando sus dudas a las consecuencias que pueden generar. La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malstrom, ha reconocido esta semana que podrían prolongarse hasta 2016 y que más vale que las cosas de palacio vayan despacio para un buen arreglo.

Conocidos son los temores que las conversaciones suscitan entre los europeos, como un eventual aumento de poder de las grandes compañías frente a los intereses públicos, la preocupación por una pérdida de competitividad de la agricultura o por una relajación de las exigencias alimentarias ¿Acaso no es fácil recurrir, para criticar, a ejemplos como el de los pollos lavados con lejía al otro lado del Atlántico?

Loa recelos desde Madrid...

En Madrid, en el Congreso de los Diputados, EEUU ha salido a relucir también esta semana durante el debate de dos proposiciones no de ley finalmente rechazadas. Por un lado, Izquierda Plural pidió que España sea declarada zona libre de transgénicos y mostró incertidumbre ante la posibilidad de que el TTIP obligue a la UE a ponerse más facilona a la hora de abrir sus fronteras a los organismos genéticamente modificados (OGM).

En otra iniciativa, el PSOE reclamó que la negociación sirva para solucionar problemas específicos del vino, como las prácticas enológicas o el respeto a las Denominaciones de Origen. Para el segmento vitivinícola español es deseable que el estadounidense no use nombres como Málaga o Jerez a su libre albedrío.

De igual forma, la Unión de Uniones se ha manifestado esta semana contra este acuerdo, así como otras cuestiones, ya que ven con preocupación los efectos que va a tener hasta poner en peligro de modelo agrícola europeo frente al estadounidense, mucho menos restrictivo en materia de protección medioambiental, seguridad alimentaria, bienestar animal, etc.

....llega hasta América del Sur

Fuera de la mesa UE-EEUU, algunos espectadores latinoamericanos observan con inquietud el desenlace de estas tratativas entre dos potencias.

Recientemente entrevisté al director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor Villalobos, y explicó que, evidentemente, el TTIP preocupa en América del Sur -en países líderes en el comercio de carne y cereales-.

Villalobos remarcó que los pactos bilaterales dejan ganadores y perdedores y que lo mejor es impulsar un gran acuerdo en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero esto último sí que es otra larga historia.

Una de las dificultades del sector agroalimentario para calar en el ciudadano es su argot y sus siglas, que muchas veces marean al gran público. Pero visto como #TTIP florece en Twitter y en conversaciones coloquiales urbanas, a lo mejor la sociedad civil impacta esta vez algo más en los negociadores.