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TiSA, el acuerdo secreto que cambiará el papel del Estado en 6 países latinoamericanos

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TiSA, el acuerdo secreto que cambiará el papel del Estado en 6 países latinoamericanos

Por La Opinión | 2-12-17

Entre el 11 y el 14 de diciembre próximo, tendrá lugar la Conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se llevará a cabo en Buenos Aires (Argentina). Muchos aseguran que ese espacio reactivará un ente oculto: el TiSA.

La mayoría de los mortales no tenemos idea de qué se habla cuando se habla de TiSA. Sin embargo, detrás de esa sigla, que parece ser una más, se está cocinando una transformación estructural, a escala global.

Si no sabemos del tema es porque todas las negociaciones al respecto se han hecho de forma secreta. La poca información de la que se dispone fue la que filtró Julian Assange en 2014, a través de Wikileaks.

El TiSA, un secreto que nos afecta a todos

Comencemos por el principio. TiSA significa Acuerdo de Comercio de Servicios, por su sigla en inglés (Trade In Services Agreement). Se trata de un pacto que comenzó a negociarse secretamente en Ginebra desde el 15 de febrero de 2012. El punto central de esta negociación, como el nombre lo indica, son los servicios. Lo que se busca es crear unas normas supranacionales para el comercio de todos los servicios. Estos incluyen salud, educación, transportes, justicia y un extenso etcétera.

Las negociaciones se están llevando a cabo entre 50 países. Estos son Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea, Costa Rica, EE. UU., Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, Mauricio, México, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Panamá, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y los países de la Unión Europea. Uruguay también estaba en la lista, pero se retiró en 2015 por desacuerdos de fondo.

TiSA incluye aspectos sumamente problemáticos, principalmente para los países en desarrollo. De lo que se trata, fundamentalmente, es de liberalizar a un grado extremo el mercado de servicios. “Extremo” quiere decir quitarle a los Estados el control sobre la compra y venta de servicios y sobre quienes realizan esas actividades. Los expertos coinciden en que esto podría cambiar la estructura económica del mundo, tal y como la conocemos.

¿Por qué negociaciones secretas?

El TiSa nació en el propio corazón de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esta última, creada en 1995, desde un comienzo generó condiciones y normativas desfavorables para los países en desarrollo. Por eso suscitó, también desde el inicio, quejas y observaciones constantes por parte de esos países que, finalmente, son la mayoría en ese foro.

La inconformidad dio lugar a lo que se llamó la “Ronda de Doha”. Esta permitió incorporar 100 propuestas para facilitar y promover el desarrollo en los países emergentes. Tales medidas se orientaban, sobre todo, a eliminar las barreras en el uso de estrategias de desarrollo.

Un ejemplo de ello son las normas de la agricultura. Los países desarrollados subsidian a sus agricultores. Al mismo tiempo, limitan o impiden que los países en desarrollo lo hagan. Esto da origen a una desigualdad estructural.

Lo cierto es que finalmente lo acordado y proyectado en la Ronda de Doha quedó en el papel. En la práctica, los países ricos impusieron una agenda diferente. En ese contexto, varias veces se intentó impulsar la liberalización de los servicios en la OMC.

Sin embargo, no hubo suficiente receptividad. Por eso los más interesados decidieron conformar el TiSA. Para evitar reacciones sociales críticas, lo han mantenido en secreto. De hecho, según las filtraciones de Wikileaks, todos se comprometieron a mantenerlo oculto hasta 5 años después de su aprobación.

Los inquietantes efectos de TiSA

El objetivo inicial de TiSA es lograr que las leyes y los reglamentos de cada país ofrezcan mínimas restricciones a la actividad de las empresas transnacionales que ofrecen servicios. Esto incluye las normas de protección laboral, ambiental y al consumidor, entre otras. Dejar que tales empresas actúen con independencia plena de la legislación local.

A tal punto llega TiSA, que uno de los datos filtrados habla acerca de que solo se excluyen de su lógica los servicios que estén taxativamente incluidos en una lista de restricciones. En otras palabras, todo servicio será de hecho liberalizado. Solo “se salvan” aquellos que estén consignados en una lista, la cual, por supuesto, también debe ser acordada.

Uno de los aspectos más problemáticos de TiSA es el que tiene que ver con la protección de datos. Un artículo de The Economist ya ha advertido que actualmente “los datos son tan valiosos como el petróleo”. Por eso, después de doce rondas de negociaciones, TiSA cayó en un limbo. La Unión Europea se mostró reticente a otorgar derechos sobre la privacidad de la información. El pacto quedó en stand by, al menos en apariencia.

Una perspectiva preocupante

Los expertos coinciden en que finalmente todo lo relacionado con TiSA busca favorecer a las grandes transnacionales de los Estados Unidos. Léase, básicamente, Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple. Nótese que en el acuerdo no está China. Por eso muchos lo interpretan como una estrategia de Estados Unidos para retomar plenamente el control sobre el comercio internacional.

TiSA limita el espacio político local de los países involucrados en el acuerdo. También podría tener un impacto decisivo sobre el incremento de la desigualdad. No es un acuerdo hecho para “Pymes”. No son estas las que se van a beneficiar de un comercio de servicios completamente liberalizado. Por el contrario, la brecha tecnológica se ampliaría y con ella, la brecha económica.

Muchos aseguran que la próxima conferencia de la OMC en diciembre va a ser aprovechada para impulsar aspectos centrales de TiSA. El tema central será el comercio electrónico. Y el comercio electrónico es el alma misma de TiSA. Es hora de promover un debate abierto sobre el tema, especialmente en las naciones latinoamericanas que están involucradas.


 source: La Opinión