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Quince negociaciones comerciales que nos dejan sin aire

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El Salto | 24 de febrero, 2020

Quince negociaciones comerciales que nos dejan sin aire

por Tom Kucharz

A pesar de las masivas movilizaciones contra el tratado transatlántico (TTIP) de hace cinco años, la política de comercio e inversión de la Unión Europea (UE) sigue siendo uno de los temas menos conocidos y más opacos. Prueba de ello es que casi nada trasciende de la negociación entre la Comisión Europea y la administración de Trump.

Bruselas prometió más “control democrático” de los acuerdos y participación de los parlamentos nacionales y la sociedad civil, pero todo lo contrario está pasando.

En este artículo ‘visitaremos’ a 25 países para señalar algunos desafíos de la política comercial de la UE para los movimientos sociales y la sociedad civil organizada durante 2020. Negociar el acuerdo comercial con el Reino Unido será una de las prioridades. ¿Qué impactos tendría? ¿Qué pasa con la ratificación del acuerdo con Canadá (CETA) y con otros acuerdos comerciales existentes y los nuevos que la UE está negociando?

1. Estados Unidos: ¿un TTIP 2.0?

La UE intenta calmar las tensiones con los Estados Unidos porque el gran capital europeo depende altamente de las relaciones económicas transatlánticas y es quien manda en Bruselas. Representantes de distintos Estados miembros de la UE han manifestado su “malestar” por la ausencia de información acerca del proceso negociador entre ambos gobiernos, según Euroactiv.

El comisario de comercio de la UE, Phil Hogan, ha dicho en rueda de prensa que está trabajando en “un mini acuerdo basado en los términos de referencia que la presidenta (Ursula) von der Leyen y (Donald) Trump nos dieron en Davos” y que tendría que estar listo antes del 18 de marzo. Así, Hogan, estaría preparando un paquete de varios acuerdos para que la presidencia de la Comisión Europea los presente al gobierno estadounidense en las próximas semanas.

La decisión de Washington de no aumentar los aranceles sobre los productos agrícolas en represalia por la larga disputa Boeing-Airbus fue interpretada como señal de que el gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a negociar.

No obstante, el Representante comercial de EE.UU., Robert Lighthizer, sí subió los aranceles sobre la importación de aviones Airbus del 10 al 15 por ciento —aunque suspendió el aumento hasta el 18 de marzo— y mantiene el gravamen del 25 por ciento, avalado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), sobre algunos alimentos, alcohol y otros productos de la UE (productos que EEUU rotará, la primera vez el 5 de marzo) por los subsidios ilegales al fabricante aeronáutico europeo.

Recordemos que la UE perdió un caso contra EEUU ante la OMC por los subsidios públicos a Airbus. El consorcio aeronáutico —que también fabrica y vende aviones de guerra—, acaba de anunciar recortes de 630 empleos en España a pesar de haber aumentado el año pasado sus beneficios.

Uno de los acuerdos podría incluir la oferta de Bruselas de reducir su arancel a los automóviles de EEUU Sin embargo, la UE aún está evaluando si necesitaría reducir su arancel para todos los países de la OMC, lo que significaría una mayor competencia de India y China, sin ninguna concesión de esos países a cambio. Algunas representaciones permanentes en Bruselas consideran que en la mesa negociadora está pesando la prioridad de Von der Leyen de defender los intereses automovilísticos de Alemania, una de las razones por la que Merkel la puso allí.

Incluso podría incluir concesiones para acelerar la aprobación de ciertos alimentos transgénicos (OGM), así como la aprobación exprés de las importaciones estadounidenses de sebo (grasa cruda de buey, ternera, oveja o cordero de la que se desconoce si procede de animales hormonados o clonados). Estos temas no estaban en los mandatos aprobados por el Consejo de la UE en 2019.

Mientras el sector agropecuario reclama precios justos en las calles del Estado español, se ofrece a EEUU exportar más nueces y almendras a Europa. Lo cual sería otra mala noticia para un sector ya muy maltrecho por los impactos del cambio climático y las plagas.

“Si no establecemos estándares con los EEUU, los establecerá China”, se justifica Hogan, retrocediendo así los años hasta las protestas multitudinarias contras las negociaciones del TTIP e ignorando las demandas sociales desde entonces.

Todo ello es el enésimo capítulo de guión de la Comisión Europea que da cuenta de la hipocresía comunitaria. La política comercial es todo menos “verde”. Y mientras, se acelera la emergencia ambiental.

Las conversaciones con Washington van mucho más allá de la política comercial. Incluyen asuntos geopolíticos como la ‘guerra fría’ contra China, las injustas sanciones a países como Venezuela, Cuba e Irán, que golpean a la población más vulnerable, las nuevas sanciones de los Estados Unidos a las empresas involucradas en Nord Stream 2 —gasoducto entre Rusia y Alemania, en el que están implicados sus élites y gobiernos— y el atroz negocio con armamento.

A todas estas cuestiones se suma la regulación de la economía digital, los intentos de Estados Unidos de que Europa también prohiba los negocios de Huawei (EEUU acaba de amenazar con no compartir información con España si no excluye a Huawei de la red de 5G) o la “tasa Google” para recaudar impuestos a las multinacionales Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google, Microsoft, etc.

La capitulación del gobierno francés ante las amenazas de Trump retirando su impuesto digital nos da pistas sobre dónde se dirigirá Estados Unidos en su relación comercial con la UE. Hogan prometió que en este asunto la “UE actuará y reaccionará como uno solo”, pero allí se quedó.
En paralelo a la negociación a alto nivel, las ministras españolas de Asuntos Exteriores y Comercio, Arancha González Laya y Reyes Maroto, viajarán a Washington aunque no han informado de su agenda. Por el momento preocupa que el gobierno español aplace a final de año empezar a cobrar la ’tasa Google’ a los gigantes informáticos.

¿Se arrimará la UE a los EEUU para atacar a China o se acerca más a la potencia asiática?

2. China

Según las declaraciones de Phil Hogan ante el Parlamento Europeo, parece improbable que el acuerdo de inversión entre la UE y China se pueda concluir en septiembre, como estaba previsto, debido al brote de coronavirus.

En 2019, el objetivo declarado por Beijing y Bruselas era finalizar las negociaciones este año. La Dirección General de Comercio lleva tiempo negociando un acuerdo bilateral de protección de inversiones con China. Éste abordaría asuntos como el acceso al mercado, la protección de los inversores y otras áreas reguladoras. En septiembre se celebra una cumbre UE-China en Leipzig, bajo la presidencia alemana del Consejo de la UE. Después de 26 rondas de negociaciones, la última en enero, los funcionarios chinos y europeos abordan actualmente las ofertas de acceso al mercado que intercambiaron el año pasado.

La élite de la UE busca abrir más sectores de la economía china a la inversión de las empresas europeas, y el acuerdo pretender establecer las condiciones para que lo hagan, incluso conjuntamente con una empresa china. “Estamos avanzando con China en relación con muchos asuntos, pero los problemas clave de los subsidios industriales y la transferencia forzada de tecnología aún no se han abordado”, dijo Hogan.

El sistema del derecho comercial internacional que fomenta los flujos internacionales de inversión sin control (1,39 billones de dólares en 2019) está conformado por una red de 2901 tratados bilaterales de inversión (TBI, 2334 de ellos en vigor) y otros 390 acuerdos con provisiones sobre inversión (de ellos 315 en vigor). Pero en vez de abolir este sistema injusto, Bruselas lo sigue profundizando como muestra el reciente acuerdo con Vietnam. A pesar de que los flujos de inversión son responsables de desequilibrios que han hundido en la miseria a decenas de millones de personas y les han arrebatado sus derechos y medios de vida. Los inversores extranjeros disfrutan de numerosos derechos sin tener que cumplir las responsabilidades correspondientes.

3. Vietnam

El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente los acuerdos de comercio e inversión con Vietnam. Parece que esta votación haya establecido el tono para los otros tratados en negociación o en espera de ratificación durante la actual legislatura europea. Sobre sus posibles impactos consulta este artículo.

Ha sido un ejercicio de hipocresía suprema. El mismo día en el que la UE celebraba el voto favorable de la Eurocámara al nuevo acuerdo neoliberal con Vietnam, pasando por alto la represión y falta de libertades fundamentales en el país, usó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales para retirar una parte de las preferencias arancelarias concedidas a Camboya debido a las “graves y sistemáticas violaciones de los principios de los derechos humanos”.

Un año antes aprobó la cláusula de salvaguarda sobre las importaciones de arroz procedentes de Camboya y Birmania (Myanmar), por la cual se reintroducen los aranceles a las importaciones de este cultivo durante tres años (con un gravamen inicial de 175 euros por tonelada).

4. Australia y Nueva Zelanda

La UE continua negociando acuerdos comerciales con Australia y Nueva Zelanda. Este último podría llegar a concluirse este año sin que se haya discutido ni una sola vez en el parlamento español ni se haya pedido un estudio de impacto socio-ambiental.

Por sugerir alguna reflexión: Las principales exportaciones de Australia son minerales de hierro y sus concentrados, carbón, oro, hidrocarburos gaseosos y trigo. En 2019 Australia se convirtió en el mayor exportador de vacuno a nivel mundial por el valor de sus ventas (Brasil lo es en cuanto a volumen de exportación). Las principales exportaciones de Nueva Zelandia son leche y nata, carne de ovino y caprino fresca, refrigerada o congelada, madera y mantequilla.

¿Ayudará una mayor importación de productos agropecuarios a regular y establecer precios justos? ¿o añadirá nuevos dolores de cabeza para el sector que está movilizándose en Granada, Mérida y Madrid? ¿Debería permitirse la importación de minerales, carbón o hidrocarburos que producen la emergencia climática que ha acarreado los peores incendios forestales de la historia de Australia?. Hablamos de por lo menos 33 personas muertas. Se ha quemado un área del tamaño de Corea del Sur, aproximadamente 25.5 millones de acres. Más de 800 millones de animales arrasados por el fuego.

5. Indonesia, Malasia y el aceite de palma

Durante mucho tiempo Europa se ha beneficiado del aceite de palma barato a costa de la destrucción de las selvas tropicales en Indonesia y Malasia. Los gobiernos de los dos países —origen del 85% de la producción mundial— están impugnando las normas de la UE programadas para la eliminación del aceite de palma como combustible para el transporte a partir de 2024.

Las normas son insuficientes porque mantienen la importación de esta materia prima para otros sectores industriales. Los monocultivos de palma aceitera provocar deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación atmosférica en gran parte del sudeste asiático, desplazamiento forzado y trabajo esclavo, entre otras violaciones de derechos humanos de pueblos indígenas y campesinos. También abonan la corrupción y aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero.


 source: El Salto